Católicos en tierras del islam

 

 

Iglesia católica melkita con la bandera palestina en Belén (2013) | ©  Ilya U. Topper / M'Sur

Iglesia católica melkita con la bandera palestina en Belén (2013) | © Ilya U. Topper / M’Sur

Roma | Octubre 2014

Campanadas para la misa frente a la mezquita ¿Un sonido extraño entre las llamadas a la oración? Para nada. Hay católicos e iglesias en prácticamente todos los países de Oriente Próximo – menos en Arabia Saudí –, casi siempre desde tiempos inmemoriales. O mejor dicho, desde que la Iglesia Católica consiguió atraer a su bando a grandes colectivos de las Iglesias ortodoxas y asirias de Levante y Mesopotamia, allá por el siglo XVII y XVIII.

“Los cristianos no son extranjeros”, recuerda sacerdote Paul Karam, presidente de Cáritas Líbano y sacerdote maronita, la rama católica más antigua del Levante, documentada desde el siglo XVI. Los cristianos no sólo llevan ahí desde antes de que surgiera el islam sino que también “son propietarios de la tierra y promotores de la estabilidad. Tienen el derecho de vivir con justicia y en paz, como el resto de comunidades”, subraya.

Hoy, esta historia está en peligro de borrarse en pocos años. Bombas, atentados, secuestros… o simplemente una situación política tan convulsa que quien puede, emigra. Líbano se ha convertido en el mayor refugio para los sirios: acoge a más de 1,1 millones de personas. Cada vez más son cristianos, aunque al principio de la guerra civil, este colectivo era uno de los menos propensos a afiliarse a la rebelión armada.

“Detrás del conflicto de Siria, como dijo el Santo Padre, está la venta de armamento y los intereses financieros”

Por una parte, las familias cristianas solían formar parte de las capas más acomodadas de la sociedad siria, por otra, tras las primeras protestas cívicas brutalmente aplastadas, las mezquitas se convertían en lugar de reunión habitual de los opositores y el movimiento demócrata se fue tornando en teócrata islámico. La aparición del Estado Islámico de Iraq y Levante (ISIL) ha puesto la puntilla a las esperanzas de los cristianos que aspiraban a una futura Siria democrática con iguales derechos para todos.

Pero bombardear al ISIL no es una solución, porque esto va a suponer “un castigo a la población inocente, que es la que siempre acaba pagando la factura de las guerras”, opina Karam, durante un encuentro de los responsables de Cáritas de Oriente Próximo, celebrado en Roma en septiembre pasado.

El obispo Antoine Audo, presidente de Cáritas en Siria, tiene muy claro por dónde hay que empezar: “Se debe detener la venta de armas a los grupos implicados. Detrás del conflicto, como dijo el Santo Padre, está la venta de armamento y los intereses financieros”, explica Audo. El ISIL supuso al principio “una sorpresa” para los propios sirios, añade. Este y otros grupos yihadistas “son una creación” de poderes regionales e internacionales, quienes están marcando la agenda de los conflictos en la región, cree Audo.

“Debemos dar una lección a las potencias internacionales para que no se use más la religión y el fanatismo”

Coincide en el análisis Paul Karam: “Antes de ponerse a bombardear hay que pensar en quién creó el problema del ISIL y de otros movimientos fanáticos yihadistas. Quien los creó tiene la solución”. ¿Quién es? El sacerdote se niega a contestar y dice al periodista que éste “sabe bien quiénes son”. Muchos expertos apuntan a Qatar, Kuwait y Arabia Saudí, financiadores de numerosos grupos rebeldes sirios.

Audo cree que los cristianos, testigos de una convivencia multirreligiosa milenaria en la zona, han de tener ahora “la valentía” para convertirse en mediadores en el “conflicto político y religioso entre suníes y chiíes”, que a su juicio está en el origen de la guerra.

“Hay que ayudar a los musulmanes para que no tomen el camino de la muerte, sino el de la vida y el de la razón. Debemos dar una lección a las potencias internacionales para que no se use más la religión y el fanatismo para destruir un país”, propone Audo.

Mientras tanto, Cáritas trabaja a todo gas en Líbano para aliviar la situación de los refugiados, ya que “el Estado libanés no está asumiendo bien la responsabilidad de esta crisis”, según Audo. Los bombardeos de Estados Unidos incluso intensifican la llegada de refugiados. “En los últimos días han llegado a Líbano más de 400 familias iraquíes, en su mayoría cristianas”, advierte el sacerdote.

En Iraq, el drama cristiano se lleva desarrollando desde hace años. La guerra iniciada en 2003 ya ha dejado más de 100.000 muertos y ha obligado a exiliarse a cuatro millones de iraquíes. Ahora, la presencia cristiana se ha reducido ya a una fracción mínima de su antiguo esplendor. Algo especialmente conmovedor en este país, el único que ha conservado un gran y vibrante colectivo cristiano que habla arameo, la lengua de Jesucristo.

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Acerca del autor

Darío Menor
Periodista (Murcia, 1982). Trabaja en Roma como colaborador del diario La Razón.
Tras estudiar periodismo en...

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