Si Charlie Hebdo es racista…

 

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 Esta carta de Zineb El Rhazoui fue publicada en Cercle des Volontaires como respuesta a una columna de Olivier Cyran, “¿Charlie Hebdo no es racista? Si usted lo dice…” publicada en el mismo medio el 5 Diciembre 2013, en la que Cyran, antiguo colaborador de Charlie Hebdo, acusaba a la revista satírica de racismo hacia los musulmanes. Cercle des Volontaires publicó la respuesta el 22 Diciembre acorde al derecho de réplica, subrayando su desacuerdo con varios puntos y su deseo de favorecer el debate.

El pasado 5 de diciembre [2013], me enteré por la prensa de que sufro de un terrible mal. El diagnóstico, realizado por Olivier Cyran en las páginas de la web Article 11, no admite recurso: soy racista. Dado que tengo la nacionalidad francesa, me he esforzado para averiguar, lo más rápido que pude, antes de que este mal me siga devorando, cuáles son las razas susceptibles de estimular mis anticuerpos de mujer blanca.

Desde luego, mis sospechas se han dirigido hacia los descendientes de esas hordas exóticas de los que dicen que invaden la Galia para comer nuestro pan, mi pan. ¿Los chinos y derivados? No constan quejas asiáticas contra mi persona, en este sentido. ¿Los negros de África y otras partes? Da la casualidad que justamente éste es el color del hombre que amo. ¿Los indios? Creo que alguno también se encuentra en mi palmarés amoroso. ¿Los bebedores de vodka? Acabo de venir de un año en el exilio esloveno y no tengo precisamente el recuerdo de haber sido alérgica al encanto eslavo. Así que ¿quién? ¿Los ‘white’, los blancos? No me atrevería tampoco a pensar que Olivier Cyran pueda ser un defensor de la teoría del “racismo antiblancos”.

Resulta que mi racismo se dirige contra los musulmanes y que he pillado este peligroso síndrome en la redacción de Charlie Hebdo

No. Apenas empezada la lectura de su columna, me tranquilicé al ver que su diagnóstico era mucho más preciso: mi racismo, gracias a Dios (¡anda ya!), sólo se dirige contra los musulmanes, y resulta que he pillado este peligroso síndrome en la redacción de Charlie Hebdo. Es decir, una enfermedad profesional. Dado que el propio Olivier Cyran es también uno de los antiguos de la casa, aunque no haya tenido nunca el placer de encontrármelo, al haber tenido él la suerte y, según dice él, los huevos de pirarse antes de que la infección se propagase en la revista, he decidido responderle hablándole de tú, dado que los colegas de Charlie siempre nos tuteamos.

Olivier, tú partes del postulado de que los musulmanes, de Azerbaiyán, de Bosnia, de Malasia, de Egipto o de Burkina, representan un conjunto que se pueda llamar “raza”. Pues mira, da la casualidad de que es la raza a la que pertenezco yo. ¿Soy atea y lo reivindico? Eso no importa, porque tú no nos preguntas lo que pensamos, tú hablas de racismo, es decir de una raza. No nos andemos con rodeos, porque no dudo ni un segundo de que, al igual que yo, tú sepas perfectamente distinguir una religión y una raza. Si tu cometes ese horror de amalgama, es porque recuperas, por tu cuenta y riesgo, un atajo sociológico que encuentra su origen en la demografía francesa: nuestros musulmanes, los de aquí, son casi siempre lo que se llama “árabes”. Ahí entiendo un poco por qué hablas de racismo.

Y hay  islamistas militantes, defensores de una identidad definida por la religión. Y son ellos a los que tú has elegido defender

Pero seamos precisos, de todas formas: no son árabes de Líbano, a los que uno se encuentra raramente en el barrio, ni son de la minoría árabe ahwaz perseguida en Irán, de la que nadie ha oído hablar en Francia, y mucho menos son los árabes de Qatar que dejan su dinero en Louis Voutton-Moët-Hennessy.

No, tú hablas más bien de los “árabes” de África del Norte, y resulta que también es precisamente esa “raza” la que me ha engendrado. Por cierto, sólo para tu información, que sepas que estos “árabes” a menudo no son tales. Los más cultos de Francia saben que son bereberes, palabra de origen griego, ‘barbarus’, que describe a nosotros, los amazigh o imazighen, ‘hombres libres’ como nos gusta definirnos. De manera que estoy triplemente legitimada para disipar la confusión manifiesta que demuestras cuando identificas a lo que pretendes defender: la raza musulmana.

Musulmán eres y serás…

Entre los individuos a los que asignas esa categoría racial hay ateos militantes, como yo, por supuesto laica. Hay ateos que se ocupan de otros asuntos, y que también son laicos. Hay ateos a los que les gusta Charlie Hebdo y lo apoyan, a otros les gusta menos o no les gusta nada. Hay agnósticos, hay escépticos, hay librepensadores, teístas, también laicos. Hay creyentes no practicantes, pero políticamente islamistas, hay practicantes laicos, o incluso hay quien no tiene opinión, y ninguno sufre cada día a causa de Charlie Hebdo. Hay conversos al cristianismo (¡mira tú qué laicos!) porque han sufrido los tormentos de la teocracia en sus países de origen. Y finalmente los hay integristas, islamistas militantes, defensores de una identidad definida en primer lugar por la religión. Y son ellos a los que tú has elegido defender.

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Acerca del autor

Zineb El Rhazoui
Periodista marroquí. Durante varios años trabajaba para Le Journal, una de las revistas más...

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3 comentarios

  1. […] Zineb Elrhazoui: Si Charlie Hebdo es racista… […]

  2. esteban josé dice:

    ….más claro que el agua…

  3. […] copio la traducción al castellano de su réplica, muy en su estilo, dulce como cáscara de naranja. Cuando escribió esta columna, […]

 
 

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