Grecia rechaza el “chantaje” del BCE

 
Jóvenes en Atenas (2012)  | © Ilya U. Topper / M'Sur

Jóvenes en Atenas (2012) | © Ilya U. Topper / M’Sur


Atenas | Febrero 2015

En el metro, en el supermercado, en la calle, Syriza y sus políticas impregnan toda conversación. Pero poco a poco, los griegos se van acostumbrando a decir “el Gobierno” en lugar del nombre del partido, de la misma manera que ya no es “Tsipras” sino “el primer ministro”. Una novedad que paladean con evidente fruición todos los que dicen sentirse por fin esperanzados.

Dímitra es una de las limpiadoras dependientes del Ministerio de Finanzas, cuyos guantes rojos se convirtieron en símbolo de la lucha contra la austeridad. Asegura que en el último mes ha cambiado incluso la psicología de la gente. “Hasta los que no votaron a Syriza se sienten mucho mejor. Los problemas se resolverán y la vida por fin seguirá su curso,” sonríe optimista.

Tres de cada cuatro griegos confían en que Syriza está decidido a cumplir todas sus promesas electorales

Diez días después de las elecciones, y tras una semana de tensas negociaciones en que tanto el Gobierno como sus socios internacionales se han enrocado en sus posiciones, el apoyo del que goza el Ejecutivo alcanzó el 72% de aprobación, de acuerdo con una encuesta de la Universidad de Macedonia. Tres de cada cuatro griegos, además, confían en que el partido liderado por Alexis Tsipras está decidido a cumplir todas sus promesas electorales.

Decidido, sí. Otra pregunta es si Bruselas da su brazo a torcer. En los primeros días de febrero ya causó alerta la decisión del Banco Central Europeo (BCE) de dejar de admitir los bonos griegos como garantía de financiación. Un anunció que causaba gran inquietud entre los inversores porque significa un riesgo para la liquidez del sistema bancario. La Bolsa de Atenas abría con importantes pérdidas, sobre todo para las entidades financieras: el Banco Nacional y el Banco del Pireo se dejaban a media mañana más de un 25%, mientras que se disparaban los intereses de los bonos a 3 y a 10 años. El índice general cerró finalmente con una caída del 3,37%.

Al día siguiente, el 4 de febrero, un grupo de unos 3.000 manifestantes, convocados a través de las redes sociales por una plataforma ciudadana, se concentraba el 4 de febrero frente al Parlamento griego en rechazo de la decisión del BCE. “Nuestro objetivo es mostrar a la Unión Europea que el pueblo está con su Gobierno, y que queremos una negociación para poner fin a la austeridad,” exclama Petros, un manifestante.

La plaza Síntagma ofrece una imagen insólita, sin policía y sin las vallas que desde 2012 protegían el Parlamento

La plaza Síntagma ofrecía una imagen insólita, sin presencia policial y sin las vallas que desde 2012 protegían el Parlamento. “Chantaje” era una de las palabras más repetidas entre la multitud. “Los socios europeos deben reconocer el resultado de las elecciones, nuestra soberanía nacional,” explicaba Petros.

El Ministerio de Finanzas, por su parte, trataba de quitar hierro al anuncio del BCE: esta decisión “no refleja en ningún caso un desarrollo negativo en el sector financiero del país,” señalaba el comunicado del Ministerio. Con la medida, el BCE estaría únicamente “presionando al Eurogrupo para proceder con rapidez y concluir un nuevo acuerdo mutuamente beneficioso entre Grecia y sus socios”.

Una idea en la que incidía también el portavoz del gobierno de Syriza, Gavril Sakelaridis, en declaraciones en el canal de televisión Mega. “Grecia no pretende chantajear a nadie, pero no aceptará ser chantajeada”, aseguró, explicando sin embargo que el mensaje del BCE no pretendería tanto presionar a Grecia como al total de países miembros para llegar a un acuerdo.

“Nunca hemos obligado a Grecia a aceptar un rescate. Si no quieren, pues nada”

¿Habrá? El 10 de febrero corrió un rumor por la prensa alemana de que ya habría una especie de preacuerdo entre Tsipras y la Comisión Europea para alargar los plazos de financiamiento. El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, que ese día se hallaba en Estambul en la cumbre del G20, fue tajante al desmentirlo: “Primero, no sé nada de esto, y segundo, la Comisión no es la entidad responsable para esto”.

Schäuble exhibió una postura impertérrita: Si Grecia no cumple las condiciones acordadas, no puede tener otra entrega de liquidez. Al recordársele que Atenas tampoco lo pide, se encogió de hombros: “Nunca hemos obligado a Grecia a aceptar un rescate. Si no quieren, pues nada”. Insistió en que “de la situación extremadamente grave en Grecia, solo Grecia tiene la culpa” y dejó claro que para él siguen siendo válida las decisiones de la Troika, el organismo compuesto por Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional, que examinaba periódicamente si Grecia cumplía las condiciones impuestas.

“En diciembre dictaminaron que no se habían cumplido, y dieron dos meses más de plazo extra”. “Las reglas son claras”, remachó el ministro alemán. El único campo en el que parecía estar dispuesto a hacer concesiones es el semántico: “Entiendo que ya no se pueda llamar Troika porque en Grecia es una palabra con malas connotaciones y se puede atender a esa sensibilidad”.

1 2Página siguiente

 
 

Etiquetas

, , , ,

Artículos relacionados

Acerca del autor

Clara Palma Hermann
Periodista (Berlín, 1990). Tras licenciarse en Periodismo por la Universidad de Sevilla vive a caballo entre España...

Grecia rechaza el “chantaje” del BCE
 
 

0 Comentarios

Sé el primero en dejar un comentario.

 
 

Deja un comentario