El juicio del que nadie se fía

 
Manifestación electoral de Amanecer Dorado (Mayo 2014) | © Clara Palma / M'Sur

Manifestación electoral de Amanecer Dorado (Mayo 2014) | © Clara Palma / M’Sur


Atenas | Abril 2015

“Estoy aquí porque no creo en la Justicia en Grecia. No quiero que les dejen marchar: volverán a hacernos sufrir” asegura Sila. Este joven guineano ha acudido a manifestarse frente a la prisión de máxima seguridad de Koridalós, donde el pasado 20 de abril arrancaba por fin, oficialmente, el juicio contra Amanecer Dorado. 69 miembros de esta formación ultraderechista -entre ellos todos los 16 diputados elegidos en 2012- se enfrentan a cargos de pertenencia y dirección de banda armada, a raíz del asesinato del rapero antifascista Pavlos Fyssas en 2013.

Entre los encausados están el secretario general Nikos Mijaloliakos, su mano derecha Jristos Papás y el portavoz Ilias Kasidiaris -conocido por su agresión a dos diputadas izquierdistas en un plató de televisión-. Todos ellos se enfrentan ahora a sentencias de hasta 20 años de cárcel. En el proceso participarán también unos 150 abogados -entre defensores y representantes de la acusación-, y más de 130 testigos.

Un millar de antifascistas se manifiestan a un lado ante la prisión, unos cien neonazis al otro

Pero el esperado proceso, bautizado como “juicio de Núremberg” local por parte de la prensa helena, arrastra muchas demoras. Han tenido que pasar más de 18 meses para que los encausados se sentasen en el banquillo -el líder de la formación, Nikos Mijaloliakos, cumplió en marzo el máximo de prisión preventiva y está ahora en arresto domiciliario-. Y pasará mucho más, entre un año y medio y dos años, según el propio tribunal, hasta que se vaya a dictar sentencia.

En la propia jornada de apertura del proceso, y tras confirmar la lista de acusados y testigos, el Tribunal decidió aplazar la continuación hasta el 7 de mayo. El motivo: uno de los acusados carecía de abogado defensor, y el letrado de oficio recién nombrado necesitaba tiempo para leerse el sumario.

Esta primera vista estuvo marcada por la ausencia de los principales encausados, que estuvieron representados por sus letrados: una estrategia para desacreditar el juicio, opinan varios veteranos periodistas griegos. La prensa local y extranjera se apelotonaba con impaciencia en la parte trasera de la minúscula sala, mientras que en el frente reinaba la confusión en un batiburrillo de acusados, letrados y testigos, la mayoría de pie por la falta de espacio.

En el exterior de la prisión de máxima seguridad, el ambiente permanecía en calma relativa. Un millar de antifascistas de diferentes tendencias se manifestaban al otro lado del cordón policial, mientras que, en el extremo opuesto de la prisión, un grupo de unos cien neonazis con banderas griegas gritaba eslóganes sin mucho convencimiento. Entre ellos se encontraban Uranía, la hija de Mijaloliakos, y Fotis Grekos, uno de los pocos diputados -de los 17 que obtuvo la formación en las elecciones de enero- que no están encausados.

“Han sido acusados injustamente; si el juicio va conforme a derecho serán declarados inocentes”

“Todo el mundo sabe que han sido acusados injustamente; si el juicio va conforme a derecho serán declarados inocentes,” explicaba un amable Grekos. “Pero sabiendo cómo funciona la justicia en Grecia, nos esperamos cualquier cosa”.

Sila, el joven guineano, no comparte esa presunción de inocencia. “En Europa hay partidos de derechas, como el de Le Pen en Francia, o el de Rajoy en España. Pero Amanecer Dorado no es simplemente un partido de derechas, es un partido criminal, nazi. ¿Cómo puede existir algo así en Europa?” acusa. Hace dos años, Sila fue golpeado por presuntos militantes de la ultraderecha hasta quedar inconsciente en las inmediaciones de una comisaría, asegura. Se despertó horas después en el hospital. No denunció: “Todos sabemos que la policía está compinchada con ellos”.

Desde que en 2013 dio comienzo el macroproceso, la formación ultranacionalista ha permanecido aparentemente aletargada y ha detenido, casi por completo, las agresiones a extranjeros y militantes de izquierdas. Pero en el último mes, ante la inminencia del juicio, se ha producido un cierto resurgimiento. Según denunciaba el Consejo Griego para los Refugiados, un joven paquistaní fue atacado con puños americanos por desconocidos hace varias semanas.

Omar [nombre ficticio] es otra de las víctimas recientes. El refugiado palestino abandonó un bar con dos amigos tras verse envuelto en una discusión. A los pocos minutos, unos 20 hombres con la cabeza rapada les atacaron con palos. A pesar de las insistentes llamadas a la policía, ésta nunca se personó en el lugar de los hechos, enviando tan sólo una ambulancia que llegó hora y media más tarde.

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Acerca del autor

Clara Palma Hermann
Periodista (Berlín, 1990). Tras licenciarse en Periodismo por la Universidad de Sevilla vive a caballo entre España...

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