La marca Syriza se desmorona

 
Mitin del Partido Comunista (KKE) en Atenas (2012) |  © Andrés Mourenza

Mitin del Partido Comunista (KKE) en Atenas (2012) | © Andrés Mourenza


Atenas | Septiembre 2015

“Yo tengo una pregunta. ¿Cómo deberíamos definir la revolución según los postulados del marxismo heterodoxo?”. En un local del ateniense barrio anarquista de Exarjia, el partido marginal Izquierda Obrera ha organizado un debate. Se declama poesía y se discuten cuestiones de teoría política. Una mujer levanta la mano. “Y yo me pregunto, ¿no deberíamos estar hablando de qué hacer ahora, de cara a las elecciones?”

La izquierda griega se ha sumida en el desencanto ante el cisma de Syriza y la “pasoquización”, la deriva del ala oficialista, dirigida por Alexis Tsipras, hacia posiciones más complacientes con la UE. Un proceso similar al que ocurrió al inicio de la crisis al partido socialista Pasok, hoy casi desaparecido, apuntan todos los analistas.

Muchas personas que el pasado enero votaron a la coalición de izquierdas a pesar de proceder de partidos más minoritarios y radicales se vuelven ahora, con las manos en los bolsillos, por donde habían venido. “Hale, ahora otra vez a votar a Antarsya,” lamenta Yorgos, arquitecto, con la cabeza baja, en referencia al Frente Anticapitalista Griego (1,1% de los votos en 2012). “Yo quizá al KKE marxista leninista [no confundir con el KKE a secas, el partido comunista]”, tercia uno de sus amigos.

La vehemencia y la polarización de la consulta de junio han dado paso al desencanto

En las calles de Atenas, las elecciones anticipadas -las segundas en lo que va de año- centran todas las conversaciones. A pesar de ello, se respira hartazgo. Apenas se ven carteles y faltan los entusiastas militantes de Syriza que durante el referéndum hacían campaña calle por calle. La vehemencia y la polarización de la consulta de junio han dado paso al desencanto: para la mayoría, independientemente de su signo político, la salida de la crisis queda más lejos que nunca.

Son también muchos los que en estos comicios volverán a apostar por Syriza, pero ya sin las esperanzas con la que depositaron la papeleta en enero.“No creía que Syriza pudiera hacer mucho, pero confiaba en que Tsipras podría traer un acuerdo mejor, con desarrollo económico. Estoy muy desilusionado”. A sus 22 años, Dimitris acaba de terminar la carrera y de lanzarse desesperado a la búsqueda de empleo. A pesar del escepticismo que le producen las condiciones del acuerdo, que califica de “pésimas” y de la indecisión -compartida con muchos de sus compatriotas-, cree que acabará por hacer de tripas corazón para volver a votar a Syriza. “Por desgracia me parece que ahora mismo no hay otra solución, y que tendremos que sobrevivir también a este tercer rescate,” apunta.

“Europa se ensañó con Tsipras, porque no quieren que Grecia sea un ejemplo para el resto de países”

Son pocos los que, como Vasilikí, se mantienen optimistas. “No quiero perder la esperanza todavía. Seis meses no son suficientes, y Europa se ensañó [con Tsipras], porque no quieren que Grecia sea un ejemplo para el resto de países,” sostiene esta gerente de una academia de idiomas. Defiende que no había otra opción que aceptar el acuerdo, a pesar de que quizá se podría haber presionado un poco más en la negociación. “Todo el mundo comete errores. Creo que sería injusto no darles una oportunidad,” remata.

Pero entretanto, la campaña para estos comicios -concebidos en su inicio para reforzar a la coalición de izquierdas- transcurre sin pena ni gloria. Los transeúntes pasan sin detenerse ante los desangelados stands electorales. Incluso la pretendida novedad de los debates televisados entre líderes políticos han dejado fríos a los votantes. “¿Quién ha sido el ganador del debate? El que se las ha apañado para no verlo,” reza una broma que circula por internet. Es por ello que los analistas vaticinan que la abstención -siempre difícil de medir debido a la desactualización del censo electoral griego- alcanzará en este caso proporciones históricas.

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Clara Palma Hermann
Periodista (Berlín, 1990). Tras licenciarse en Periodismo por la Universidad de Sevilla vive a caballo entre España...

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