Los infiltrados

 

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Mentir es pecado, dicen, pero no es delito. Mentir sobre refugiados, inmigrantes, islamistas, en fin, todo lo que en los viejos tiempos podíamos llamar “putos moros” sin quedar mal, incluso tiene aplausos. Pero vista la campaña exitosa que están montando desde las redes sociales y la prensa seria, con respaldo del Gobierno español, dan ganas de interponer denuncia por atentado contra la inteligencia.

Habrán ustedes visto la foto que circula por Twitter de un miliciano sirio barbudo y sonriente con kalashnikov y, al lado, otra foto donde un tipo que se parece vagamente, con gafas de sol, en camiseta verde, pide asilo en Europa. En una versión del montaje era un comandante del Frente Al Nusra, es decir Al Qaeda, que ahora se infiltra en Europa para cometer atentados. En otro, uno del Estado Islámico (ISIL), fotografiado en Macedonia o por ahí. En alguna dan hasta su nombre: Laith Abu Saleh. Suficiente para desmontar la calumnia en cuestión de segundos.

El fotomontaje era mentira cochina, convirtiendo a un combatiente antiyihadista en comandante del ISIL

Porque Laith Abu Saleh, el de la camiseta verde, figura en un reportaje de Associated Press firmado el 17 de agosto en la isla griega de Kos y es, según dice, un excomandante del Ejército Sirio Libre, que ha luchado contra Al Nusra y contra ISIL, antes de cansarse de la guerra. (Sobre la foto del miliciano al lado no sabemos nada porque AP no la trae).

Es decir que el fotomontaje es no sólo mentira, sino además mentira cochina, convirtiendo a un combatiente antiyihadista en comandante del ISIL. Pero ¿qué importa? El efecto ya se ha conseguido: los refugiados son yihadistas. Algunos. Muchos. Todos. Vienen a matarnos.

Para redondear la jugada, el periódico de extrema derecha británico Sunday Express ha desenterrado un reportaje del digital estadounidense BuzzFeed del 30 de enero pasado en el que un tipo que se identifica como operativo del ISIL asegura que está enviando a miles de yihadistas a Europa, mezclado con los refugiados en los cargueros que parten de Izmir o Mersin hacia Italia.

El Express desde luego se cuidó de mencionar que la frase tan bonita “espera y verás” había sido registrada hace ocho meses, y no ayer. Al igual que RT, el medio estatal ruso, que citó al Express y redifundió la historia, con gran éxito entre esa izquierda española que se sonrojaría de vergüenza ajena si viera una portada del Express – este periódico que en 2013 lanzó una petición pública de firmas, que tildó de “cruzada”, para impedir la entrada de rumanos y búlgaros en Inglaterra – pero que está encantada de difundir en sus perfiles a RT, que es ruso, es decir antiimperialista ¿no? Que además es pro-Asad, como corresponde a Moscú, y le conviene denigrar a todas las víctimas de la guerra siria como yihadistas, poco importa.

Parece que lo de asustar a los europeos se la pone dura a los yihadistas

Que la historia era poco verosímil tampoco le pareció importar gran cosa a nadie. El reportero, Mike Giglio, que entrevistó al supuesto operativo del ISIL, al menos apuntó que la cifra de 4.000 yihadistas enviados a Europa parece “inverosímil” por alta, pero en los titulares de Express y RT figura en el titular. En realidad es no sólo inverosímil sino un flagrante ejemplo de matemáticas milagrosas, dado que los tres o cuatro buques que han navegado de Turquía a Italia desde 2013 no han podido transportar siquiera un total de refugiados que alcanzase esa cifra. Probablemente partieran algunos más, pero su viaje se acabaría en las profundidades marinas.

Desde luego, muchos miles – quizás decenas de miles – de sirios se embarcan desde hace tres años en las costas turcas para llegar en lancha neumática a las islas griegas (aunque el mundo sólo se pareció enterar ayer). De eso no hablaba el supuesto operativo del ISIL: en diciembre y enero, cuando Giglio hizo la entrevista, lo guay, lo que vendía bien en la prensa europea, eran los viejos cargueros.

ISIL – o quienes usan su nombre: no olvidemos que hasta salir en la prensa se ha convertido en todo un negocio en el ámbito de los traficantes y milicianos sirios, gracias al oficio del ‘fixer’ periodístico – sabe cómo dar titulares. Y desde aquel mapa con Al-Andalus marcado en negro, que tan buena acogida tuvo en las redes, parece que lo de asustar a los europeos se la pone dura a los yihadistas.

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Acerca del autor

Ilya U. Topper

@ilyatopper

Periodista (Almería, 1972). Vive en Estambul, donde trabaja para la Agencia Efe.
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8 comentarios

  1. Announ dice:

    Me parece muy bien que se denuncien informes falsos y alarmistas que buscan demonizar a los refugiados sirios, pero no creo que sea necesario embellecer la realidad. El Ejército Libre Sirio tiene tanto de “libre” y “antiyihadista” como los muyahidines afganos de los años 80 y, de hecho, comparten financiadores (saudíes y estadounidenses, entre otros).

    La realidad es que la inmensa mayoría de los combatientes de ELS son islamistas (se cree que casi la mitad de sus comandantes son de la Hermandad Musulmana), y aunque han luchado contra Al-Qaeda e ISIS, están en el mismo continuum ideológico. De hecho, hace un par de años había una gran preocupación porque tantos de sus combatientes desertaban a Jabhat al-Nusra (“Al-Qaeda en Siria”: http://www.theguardian.com/world/2013/may/08/free-syrian-army-rebels-defect-islamist-group), y hay informes recientes según los cuales están colaborando en varios frentes (por ejemplo, http://www.almasdarnews.com/article/free-syrian-army-and-jabhat-al-nusra-announce-joint-offensive-in-al-houla/).

    A mí no me gusta el régimen de Bashar al-Assad, pero me niego a tomar partido por los que luchan contra él porque, sinceramente, me parecen aún peores.

  2. Totalmente de acuerdo. ¿En alguna parte he embellecido la realidad?
    ¿En alguna parte he tomado partido por los grupos que combaten bajo la difusa bandera del “Ejército Sirio Libre” o similar?
    ¿En alguna parte he puesto en duda que estos grupos sean de ideología islamista?
    No lo fueron al principio, como pude constatar (http://msur.es/2012/07/23/falsas-barbas-siria/)
    pero de eso hace mucho. Los que ahora mandan en la ‘rebelión’ son todos islamistas. ¿He dicho otra cosa?
    http://msur.es/2015/08/01/siria-novedad-frente

  3. Announ dice:

    Me alegro que estemos de acuerdo en eso. ¿Que dónde has embellecido la realidad? Donde describes a Laith Abu Saleh como “excomandante del Ejército Sirio Libre, que ha luchado contra Al Nusra y contra ISIL” y, más tarde, afirmas que han “conv[ertido]a un combatiente antiyihadista en comandante del ISIL”. Los combatientes del ESL difícilmente se pueden describir como “antiyihadistas”, ¿o sí?

  4. Sí, un combatiente del ESL se puede perfectamente describir como antiyihadista. Por dos motivos: uno, porque el ESL (que en realidad ya no existe) se fundó en 2011 con una ideología que no era islamista en absoluto, y la mayoría de los grupos que se reconocían bajo esas siglas tampoco lo eran. Luego, la lucha armada contra Asad pasó a ser protagonizada por grupos cada vez más islamistas que ofrecían más dinero y más armas. Si Laith Abu Saleh dice que él combatía con el ESL contra Al Nusra y ISIL, no tenemos de entrada motivo para decir que necesariamente lo hizo en un grupo islamista; puede que sí o puede que no.
    Además, he dicho “antiyihadista” y no “antiislamista”. Salvo algunos grupos pequeños que deben de quedar, casi ya no hay grupos armados antiislamistas en Siria. Pero no es lo mismo yihadista que islamista. En el uso que hacemos en la prensa del término, “yihadista” se refiere a un combatiente cuya ideología (al menos de fachada) prevé expandir el islam salafista a todo el mundo y a través de todas las fronteras, combatiendo en cualquier parte y reconociendo sólo las autoridades espirituales (o que tiene por tal: Bagdadi, Zawahiri, el ‘emir’ o ‘califa’ de turno). La gran mayoría de los grupos armados rebeldes en Siria son islamistas, pero no son yihadistas: reconocen el Estado de Siria y el pueblo sirio como entidad nacional, quieren mantener este Estado y establecer dentro de sus fronteras un gobierno nacional, islamista desde luego, pero nacional, sin importarles qué tipo de gobierno haya en Líbano, en Jordania o en Iraq. El yihadismo es un (supuesto) proyecto global; los grupos islamistas sirios son nacionales.

  5. Announ dice:

    No es cierto. Los yihadistas son los que emprenden la yihad en el nombre del islam, y los salafistas son una minoría dentro del yihadismo. Si lo que tú dices fuera cierto, Hamas o Islamic Yihad en Palestina (por poner otro ejemplo de lucha nacionalista) no serían yihadistas, a pesar de que ellos se definen como tales. Y el que el Ejército Libre Sirio ya no existe es una opinión personal de Robert Fisk que respeto pero no comparto.

  6. Hamás no es yihadista, ni se define como tal. Es un grupo armado que lucha por un Estado palestino. Por supuesto que usan la palabra “yihad”, como todo el mundo, pero la yihad dentro de la teología islámica es una cosa, y algo muy distinto es lo que hoy llamamos “yihadista”. Y no sólo en castellano: también en árabe se usa modernamente el adjetivo “yihadí” para referirse a grupos que luchan por una visión exclusivamente religiosa, al margen de fronteras nacionales. Cosa que Hamás no hace.
    El Ejército Libre Sirio ya no existe, es una opinión mía y de todos los periodistas que yo conozco, no sabía que Fisk opina igual, pero es lógico, porque es la realidad en el terreno. No tiene mando ni tiene estructura, y sólo quedan las siglas, usadas por cada vez menos grupos como ‘paraguas’ identificador.

  7. Announ dice:

    A juzgar por el número de noticias en las que todavía hablan del Ejército Libre Sirio, obviamente hay periodistas que no están de acuerdo con vosotros. Ha habido deserciones masivas hacia otros grupos que lo han debilitado mucho, pero en cualquier guerra de milicias la situación es fluida y no es la primera vez que se habla del fin del ELS. Además, sin ellos la oposición siria se queda sin un rostro aceptable que Occidente (léase EEUU y UK) pueda financiar contra al-Assad. O sea que yo aún no escribiría el certificado de defunción.

    Respecto al término “yihadi”, en árabe es el adjetivo que Yihad, y específicamente en el discurso de Hamas se refieren constantemente a “movimientos yihadíes” (entre los que se incluyen), “células yihadíes” (de Ezz al-Din al-Qassam, la milica de Hamás), “el camino yihadí”, “el programa yihadi” o a la “tarea yihadista”. Te invito a que visites su sitio web. Tú hablas de salafismo yihadí (en árabe, Al-Salafiyya al-Yihadiyya) que, insisto, lleva el calificativo de “salafí” precisamente porque es un tipo de yihadismo entre otros.

    En cualquier caso, creo que hemos establecido que describir a un antiguo comandante del ELS como “antiyihadista” es problemático por varias razones, y yo lo dejo ahí.

  8. Yo creo que hemos establecido exactamente lo contrario.
    No importa el uso de la palabra “yihad” por Hamás u otros grupos islamistas que tienen un proyecto nacional o nacionalista, porque la “yihad” se incluye en la teología islámica clásica entre los deberes de todo musulmán, según las circunstancias. Entonces, todo grupo islamista sería automáticamente yihadista, porque la yihad (en su forma de yihad menor y mayor, etcétera) forma parte de su teología, como el rezo o el ayuno en ramadán. Esto es un debate teológico en el que aquí no quiero entrar.
    Cuando en la prensa hablamos de “yihadismo” nos referimos a algo completamente distinto. Nos referimos a la ideología de grupos que han erigido en único proyecto la lucha armada contra “los infieles”, en cualquier parte, sin tener un proyecto político territorial.
    Por eso en la prensa llamamos “yihadista” únicamente a los grupos asociado a Al Qaeda y al ISIL, no a los demás “tipos de yihadismo”.
    Respecto a la existencia del ELS más allá de las siglas (vacías), dices que “sin ellos, la oposición siria se queda sin un rostro aceptable que Occidente (léase EEUU y UK) pueda financiar contra al-Assad.”
    Ahora sólo tengo una curiosidad: más allá de las siglas ¿cuál es ese rostro aceptable? Hace al menos dos años que no he visto una foto del comandante en jefe del Ejército Libre de Siria.

 
 

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