La flota mediterránea de Bolivia

 
El buque Mamo, hoy Haddad-1, en Málaga (Nov. 2014) |  © Ventuari / Cedido a M'Sur

El buque Mamo, hoy Haddad-1, en Málaga (Nov. 2014) | © Ventuari / Cedido a M’Sur

Madrid | Enero 2016

A simple vista podría tratarse de un buque corriente, uno más que, entre muchos, pasa desapercibido en el puerto o en alta mar. De un color blanquiazul acogedor, aunque un tanto gastado, su popa muestra orgullosa las palabras La Paz, que indican su puerto de registro y que pueden leerse debajo de su propio nombre: Haddad 1. Pero el buque, actualmente detenido en el puerto de Heraclión (Creta), a 11.000 kilómetros de la ciudad boliviana donde fue registrado, esconde más de lo que muestra.

O escondía. Aunque había declarado artículos para el hogar, portaba 500.000 cartuchos de municiones, 5.000 fusiles y más de 4.900 cartones de cigarrillos. El pasado 2 de septiembre, el buque fue interceptado por la guardia costera griega en las proximidades de la isla de Creta, inspeccionado y remolcado a Heraclión, donde aún permanece.

El Haddad-1 llevaba una carga de armamento de Iskenderun, en Turquía, a Misrata, en Libia

Su destino era la ciudad portuaria de Misrata, en una Libia islamista devastada por la guerra civil y que se encuentra bajo embargo de armas por parte de Naciones Unidas. Su origen era Iskenderun, al sur de Turquía y las armas eran de fabricación turca. El Gobierno turco aseguró a la prensa que teóricamente las armas iban destinadas de forma legal a la policía de Sudán, pero las autoridades griegas negaron que hubiera documentos al respecto.

Solo tres meses después, otro carguero con bandera boliviana, el Joudi, fue interceptado en una región muy próxima del Mediterráneo Oriental, esta vez con una carga de 13 toneladas de hachís en polvo, según la agencia turca Anadolu. Una operación de la Marina turca, en consonancia con el programa antidrogas de Naciones Unidas y con la aprobación del Gobierno boliviano, permitió capturar el buque en aguas internacionales.

El carguero fue abordado el 5 de enero en alguna parte del Mediterráneo, al noreste del puerto libio de Tobruk, según las primeras informaciones de la prensa turca, o al sureste de Chipre, según datos relevados más tarde. Ahora se encuentra retenido en aguas turcas, con la tripulación acusada de contrabando. Su último puerto conocido era un lugar empañado por el conflicto: Tartus, en Siria, de donde partió el pasado 31 de diciembre, según los datos de tráfico marítimo públicamente accesibles. Aparentemente no tenía declarado un puerto de destino, aunque se especula que la droga tenía como destino Europa.

Hablamos de barcos “legales” (registrados con pabellón de Bolivia) que se han estado dedicando a actividades ilícitas. Según explica la Organización Marítima Internacional a Msur, nos encontramos ante lo que “al parecer es una práctica frecuente en los últimos meses” por la zona nombrada.

Aunque Bolivia no tiene salida al mar, lleva una década en el negocio de los pabellones de conveniencia

Por otro lado, no parece únicamente casualidad que tanto el Haddad 1 como el Joudi enarbolasen el pabellón boliviano: es una de las banderas con menos control estatal. Aunque Bolivia no tiene salida al mar, lleva más de una década interesado en el negocio de los pabellones de conveniencia con el que buques de cualquier país, con permiso de las autoridades bolivianas, enarbolan su bandera a pesar de no tener un vínculo real con este país andino.

Eso hace que controlar lo que las embarcaciones hacen durante las rutas y hasta llegar a sus destinos sea “totalmente inviable”, según ha explicado a este medio José Ángel Carrasco, portavoz del registro, en un intento de demostrar su ausencia de culpa en los sucesos relatados. En todo caso, ha querido dejar claro que Bolivia “jamás autorizó o autorizará a un buque para que sea utilizado en actividades ilegales” y que, cualquier solicitud de abordar uno (por parte del país que lo intercepte) “es atendida lo más rápido posible”.

Por eso, también, tanto el Haddad 1 como el Joudi, desde el mismo momento de sus respectivas detenciones, fueron despojados de la bandera boliviana por decisión de las autoridades de La Paz.

De hecho, cada Estado tiene derecho a exigir los requisitos necesarios para conceder o retirar su nacionalidad a los vehículos y darles de baja en el registro.”Esta decisión tiene efectos frente a todos y, en consecuencia, el buque queda sin bandera perdiendo así el derecho de protección que su nacionalidad le brindaba”, explican Ignacio Arroyo, catedrático de Derecho Mercantil de la Universidad Autónoma de Barcelona y Norman Martínez, del International Maritime Law Institute de Malta.

Tocados y hundidos

En la actualidad, el Registro Internacional Boliviano de Buques registra 37 embarcaciones de las que 18 son cargueros. Entre 2014 y 2016 al menos 14 buques con pabellón boliviano han tocado puertos de Siria, Libia, Líbano, Egipto, Turquía o Grecia, rodeando una zona con dos guerras activas y varios conflictos menores. Muchos de estos cargueros ya no figuran en el registro al haber cambiado de pabellón recientemente. Casualidad o no, la flota boliviana no parece ser una de las más recomendables.

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Acerca del autor

Lucía El Asri

@LuciaElasri

Periodista (Madrid 1991) . Vive en Madrid. Estudió periodismo en la Universidad...

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