Alepo en el exilio

 
Productos sirios en una tienda de Gaziantep (2015) | ©  Lluís Miquel Hurtado

Productos sirios en una tienda de Gaziantep (2015) | © Lluís Miquel Hurtado

Gaziantep | Octubre 2015

A apenas una hora y media en coche de Alepo, la metrópoli comercial de Siria, se levanta una réplica: la ciudad turca de Gaziantep se ha convertido en un punto clave para cientos de miles de refugiados. La escasa distancia – 95 kilómetros en línea recta, 120 por carretera – fomenta un vívido intercambio no sólo de personas sino también de bienes.

“Caminando por la calle me crucé por casualidad con mi vecino de Alepo, que me ofreció trabajar con él en una tienda reparando piezas de electrónica”, cuenta Kamel, un refugiado que llegó hace pocos meses, electricista de profesión. En total, explica Kamel sorprendido, ha encontrado a más de 25 vecinos suyos caminando por Gaziantep.
Antep –como llaman los locales a Gaziantep– alberga a unos 340.000 refugiados sirios en una población urbana de unos 1,6 millones. Y muchos son de Alepo, ciudad que desde hace muchas décadas mantiene vínculos estrechos con las regiones turcas meridionales. Este es el motivo principal por el que Kamel, igual que muchos otros sirios en la ciudad, han decidido permanecer aquí mientras veía como otros emprendían el arriesgado viaje a Europa.

Gaziantep es el microcosmos de los sirios en Turquía, o incluso, la nueva Alepo

“Cuando llegué aquí, sentí que mi corazón estaba cerca de Alepo. No hay una gran diferencia entre la gente de Gaziantep y la de Alepo, creo que nos parecemos mucho”, asegura el refugiado. Pero pese a la escasa distancia, Kamel tuvo que dar un inmenso rodeo para llegar, una ruta que planificó durante seis meses. Esquivando las zonas controladas por el Estado Islámico (Dáesh) recorrió en bus la ruta de Alepo a Damasco para luego pasar a Líbano y viajar a la ciudad de Tripolis, que mantiene un servicio regular de ferry con el puerto turco de Mersin. De ahí ya sólo quedaban 250 kilómetros hasta Gaziantep. Su mujer y sus tres hijos pequeños se quedaron en Damasco esperando que Kamel encontrase piso y trabajo en Turquía.

Gaziantep es el microcosmos de los sirios en Turquía, pero otros dicen que la ciudad turca es, incluso, la nueva Alepo. De hecho, Antep era una provincia de Alepo durante el Imperio Otomano, y posteriormente los vínculos entre estas ciudades hermanas se han mantenido. Incluso se han intensificado durante la guerra: a medida que se agravaba la crisis en Siria, buena parte de la actividad económica de Siria –en especial de Alepo – se ha ido desplazando a Antep. Y cada vez más, Antep haya exportado productos a Siria para suplir las necesidades de quienes aún quedan allí.

El dinamismo no beneficia a todos: el precio del alquiler de pisos ha subido exponencialmente a medida que crecía la demanda por parte de familias sirias, lo que ha traído fortuna a muchos dueños de pisos, pero obliga a grandes colectivos de refugiados a malvivir con recursos mínimos en los barrios más pobres o en barracas improvisadas a las afueras de la ciudad.

“Si eres de Alepo y vienes a Antep no encontrarás ninguna diferencia, salvo el idioma”

Pero otros miles de refugiados, con algo más de reservas, han sabido adaptarse a la ciudad, abriendo numerosas tiendas y negocios especialmente pensados para sus compatriotas. Esto, sumado a las similitudes entre Antep y Alepo – los edificios guardan especial parecido – ha hecho que en esta ciudad turca muchos sirios se sientan cerca de su hogar. “Si eres de Alepo y vienes a Antep no encontrarás ninguna diferencia. Bueno, solo una: el idioma. Pensamos de la misma manera, tanto por lo positivo como por lo negativo“, cuenta Bassam, un ‘businessman’ originario de Alepo. Gracias a los negocios abiertos entre ambas ciudades ha podido proseguir con su comercio en Turquía. “Para mí, Antep está mucho más cerca de Alepo que Damasco. Para ir a Damasco necesito cuatro horas, mientras que Antep me queda solo a una hora”.

Las cifras hablan solas. Según datos de la Oficina de Inversiones del gobierno de Gaziantep, el volumen de exportaciones de Gaziantep a Siria en 2011 fue de 96 millones de dólares. El comercio se desplomó con el inicio de la guerra pero de los 55 millones de dólares en 2012, las exportaciones saltaron a 280 en 2013, multiplicándose por cinco, para alcanzar 360 en 2014. En los primeros nueve meses de 2015, ya se encontraban en los 270 millones.

Las importaciones de Siria -sobre todo petróleo crudo, algodón, fruta y verdura – han caído enormemente: de los 59 millones en 2011 cayeron a 17 en 2014 y no superaron los 666.000 dólares en los primeros nueve meses de 2015. Pero hay muchos sirios que han salido ganando, parece: durante 2015 se abrieron en Turquía 1.600 empresas sirias, frente a 300 alemanas y 300 iraquíes.

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Núria Vilà

@nurivila1

Periodista (Pla de l'Estany, Girona, 1992). Actualmente trabaja como freelance en Ammán, después...

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