«Los sionistas se han preocupado sólo por los judíos»

Nir Baram

 
Nir Baram | Foto promocional / web del autor

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Tras la estela de los grandes nombres de las letras israelíes actuales, los Grossman, Oz, Yehoshúa o Keret, pero con una personalidad muy marcada, Nir Baram (Jerusalén, 1976) se revela como uno de los prometedores horizontes de la literatura de este país. Hombre declaradamente de izquierdas, contrario a la ocupación de Palestina, el autor debutó como novelista con El rehacedor de sueños, a la que siguió Las buenas personas, que fue traducida a diez idiomas y en 2010 ganó el Premio Prime Minister’s de Literatura hebrea. Con su última obra, La sombra del mundo (Alfaguara), visitó recientemente la Fundación Tres Culturas y conversó con M’Sur sin rehuir aspectos controvertidos de la actualidad.

¿No se cansa de que le preguntemos siempre por Palestina, la paz y la guerra?

Creo que como los escritores hispanoamericanos que se ven obligados a hablar de la Junta chilena o el castrismo. En Israel llevamos 20 años respondiendo a las mismas preguntas, pero es que no ha cambiado nada. Me encantaría poder decir algo nuevo, pero no puedo.

Habrá quien diga que usted se lo buscó: en el festival de Jerusalén de 2010 fue el escritor que dio opiniones políticas. ¿No fue como meterse en la trampa?

«Ser un escritor político en Israel es difícil. Tengo colegas que querrían serlo, pero no saben cómo»

Bueno, no estaba planeado, era un festival cultural, pero en Israel, aunque las instituciones suelen separar entre política y literatura, cultura… Evidentemente, como dice Frederic Jameson, todo es política. Yo querría hablar de literatura, no solo de la situación actual, pero no siempre me lo ponen fácil.

A veces nos llega la sensación de que entre los escritores israelíes hay miedo, o exceso de prudencia. ¿Usted lo siente así?

Si conoces algo de mí, sabrás que no me asusta nada. Creo que ser un escritor político en Israel es difícil. Tengo colegas que querrían serlo, pero no saben cómo, y apenas se atreven a hablar cuando están fuera. Soy israelí, formo parte de esa sociedad, y necesito involucrarme en ella y creer en un futuro distinto para Israel. Desde que era pequeño he sido así. Para mí no es una opción.

Leí en una entrevista suya que Israel podía estar 50 años más negociando la paz, o fingiendo negociarla, sin llegar a ella. ¿Tal cosa es posible?

«La solución de los Dos Estados parecía posible, pero se ha convertido en una idea zombie»

Puede haber millones de procesos de paz –ahora, además, no hay ninguno–, pero en realidad no necesitamos ningún proceso, lo que necesitamos es una decisión firme. De hecho, los procesos de paz están hechos para desperdiciar tiempo y no llegar nunca a nada, retrasando todas las decisiones. Hace unos años la solución de los Dos Estados todavía parecía posible, y en una década se ha convertido en una idea zombie, imposible.

Hay una idea en España de que la paz en Israel pasa por la fortaleza de la izquierda, pero ¿existe esa izquierda en su país, después incluso de los pactos del Partido Laborista con Netanyahu?

Si pones tu confianza en la izquierda israelí… A pesar de que después de las últimas elecciones se ha fortalecido, creo que la solución sería más completa si se incluye la comunidad internacional. El problema sería que Israel perdiera algo por la ocupación, cuando sucede al contrario, le resulta rentable. Los países, las sociedades, la gente, no cede el poder porque sí. Lo hacen cuando no queda más remedio. Y ahora mismo la gente en Israel no ve el incentivo para votar por la paz. Y eso es un gran problema. El argumento moral es insuficiente, ni allí ni en ninguna sociedad.

¿Es esa la causa por la que en la última campaña nadie hablaba de paz, ni siquiera Meretz?

«La sociedad israelí no ve el problema en el status quo, que ha pasado a una situación indefinida»

La cuestión es que la sociedad israelí no ve el problema en el status quo. Ha habido un gran cambio en la evolución de la sociedad, de un status quo temporal a una situación indefinida. He hablado con muchos palestinos, y están más que frustrados con esta situación.

Imagino que es por eso por lo que Uri Avnery ha acabado diciendo que la paz es “una palabra indecente…”

La palabra paz ha perdido importancia, da igual cómo lo llames. Aquí de lo que se trata es de acabar con la ocupación y darle los mismos derechos a palestinos e israelíes. Incluso sin paz, si quieres.

Si tuviera que elegir entre Avnery y Ilan Pappé, ¿elegiría bando?

Entre Maradona y Messi, elijo a Maradona [risas]. Pero los nombres que mencionas no son tan importantes en mi vida como para elegir entre uno u otro.

Su padre fue diputado laboralista, y ministro. ¿Diría que el Partido Laboralista ha perdido su esencia?

Sí, totalmente, como ocurrió con el Partido Laboralista en Inglaterra.

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

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