El Golfo ante la prensa

 

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Sharjah | Octubre 2015

En los últimos años, la cobertura negativa de la prensa occidental de lo que ocurre en los Estados del Golfo Pérsico ha aumentado tanto que empieza a parecer ya casi un rito de paso para algunos periodistas y medios de comunicación. Mientras tanto, destaca cómo la mayoría de los medios de comunicación occidentales suavizan el tono cuando cubren temas de Irán.

Así, el uso – siempre condenable – de la pena de muerte en los países de Oriente Próximo resalta cómo los medios de comunicación occidentales están subyugados por la imagen de Irán.

La prensa occidental informa sobre la pena de muerte en Arabia Saudí, pero no tanto en Irán

Quienes siguen las noticias de Oriente Próximo se encontrarán un artículo detrás de otro sobre cómo se ha incrementado la aplicacación de la pena de muerte en Arabia Saudí (y en China), donde llevaron a cabo 175 ejecuciones solo este año, un número sin precedentes, según Amnistía Internacional.

Sin embargo, también según Amnistía Internacional, Irán superó con creces ese número al ejecutar a casi 700 personas en tan solo seis meses, pero sobre este asunto no se informa en la prensa occidental con la misma frecuencia con la que se cubre el tema cuando sucede en Arabia Saudí.

En un sentido similar, el caso de Peter Greste, Mohammed Fahmy y Baher Mohammed, los periodistas de Al Jazeera English que fueron detenidos de forma injusta en Egipto durante más de un año, recibió una enorme atención en todo el mundo. Es más, cuando en junio de 2014 se les condenó a los reporteros en un juicio politizado, cientos de periodistas se reunieron frente a la New Broadcasting House de la BBC en Londres para condenar la sentencia.

Mientras tanto, el igualmente condenable caso de Jason Rezaian, periodista del Washington Post, un ciudadano americano detenido en Irán desde julio de 2014, no ha suscitado esa reacción ni tampoco una cobertura generalizada. Los medios de comunicación internacionales ignoraron el caso de forma sospechosa: parecen haber encontrado una nueva debilidad por Irán después del acuerdo nuclear.

La prensa del Golfo haría bien en fijarse en su propia sociedad, donde no se permite mucha actividad cívica

Sin embargo, los medios de comunicación occidentales no son los únicos culpables de esta tendencia. El pasado agosto, el periódico saudí Al Sharq Al Awsat, que tiene su redacción en Londres, publicó un artículo con el irónico titular: “El sufrimiento de las activistas de la sociedad civil en Irán continúa bajo el presidente Rouhani”. Sobra decir que la prensa de los países del Consejo de Cooperación del Golfo (GCC) haría bien en centrar su atención en su propia sociedad, donde se permiten muy pocas actividades de la sociedad civil, si es que hay alguna.

Dicho esto, no hay duda de que los países del Golfo luchan contra una percepción negativa de su imagen en el mundo, aunque a menudo se trata de impresiones injustas.

Un reciente artículo sobre Dubai publicado en el diario británico The Telegraph por un periodista que nunca se había tomado la molestia de visitar el emirato, fue tan ridícula que un compañero escritor británico lo destrozó en una respuesta online. (Compárese esto con otro artículo del The Telegraph que enumeraba “11 razones por las que hay que visitar Irán”).

La mejor manera de limpiar la imagen de los países del Golfo es poner el libertad a los activistas detenidos

Los altos cargos del Consejo de Cooperación del Golfo se reunieron recientemente en Bahréin para lanzar un plan estratégico de prensa mediante el que “rectificar” su imagen en el extranjero. Para lograr este objetivo, el plan incluía “realizar seminarios y reuniones con centros de investigación u organizar eventos en instituciones internacionales,” según relata Gulf News, el periódico inglés de los Emiratos Árabes Unidos.

Sin embargo, si los Estados del Golfo realmente quieren “rectificar” su imagen, no necesitan montar costosas campañas de relaciones públicas en Washington ni realizar seminarios internacionales y conferencias en el extranjero. La mejor manera de limpiar su imagen es empezar a trabajar desde dentro de sus propios países. Es también la solución más barata y más sostenible.

A fin de corregir verdaderamente su “problema de la imagen”, los Estados del Golfo deberían empezar poniendo en libertad, a través de una amnistía general, a los activistas detenidos, deberían suspender la pena de muerte, permitir la participación política, y eliminar el “sistema de patrocinio” de trabajadores extranjeros. También deben impulsar los derechos de las mujeres, promulgar leyes de protección del medio ambiente y ampliar la libertad de expresión.

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Acerca del autor

Sultan Sooud Al-Qassemi
Columnista (Emiratos Árabes Unidos, 1978). Colabora con numerosos medios anglófonos de países árabes, tanto emiratíes como...

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