¡Qué vergüenza!

 
Much Loved
Dirección: Nabil Ayouch
ayouch-muchloved

Género: Largometraje
Produccción: Nabil Ayouch y otros
Intérpretes: Loubna Abidar, Halima Karaouane, Asmaa Lazrak,
Sara El Mhamdi Elaaloui, Abdellah Didane
Guión: Nabil Ayouch
Duración: 108 minutos
Estreno: 2015
País: Marruecos-Francia
Idioma: magrebí

La inmoralidad se ha visto afectada por la verdad y eso no gusta. Much loved ha herido sensibilidades entre una sociedad que ha censurado una película antes de verla. Suele decirse que, además de su majestad, los tres temas tabú en Marruecos son la religión, el Sáhara y el sexo. Este último ha sido llevado por el cineasta Nabil Ayouch a las grandes pantallas para tratar la opresión y la hipocresía social que rodea la prostitución bajo el reinado del emir de los creyentes.

La película Much loved, también conocida como El zin li fik (La belleza que tu tienes), toca lo intocable: madres solteras, jóvenes oprimidas, homosexuales y transexuales, turismo sexual con niños o incluso, prostitución por elección. Sin tapujos ni pelos en la lengua, la película resume en poco más de una hora y media la triste realidad en la que vive un grupo de chicas marroquíes, que para ganarse el pan intercambian sexo por dinero. La otra cara de la tan turística ciudad de Marrakech

Cuatro magnificas actrices reflejan la triste realidad de las prostitutas en Marruecos

Una hora y media de película en la que no falta detalle: escotes, ropa poco recatada, posturas provocativas, bailes sensuales, alcohol, violencia, dinero, sexo que muestra hasta el mínimo detalle y un lenguaje callejero que incluye terminologías que dejarían ojipláticos a muchos, incluidos unos cuantos progresistas marroquíes. Todo de manos de cuatro actrices magnificas que, abducidas por su papel, reflejan en sus rostros la triste realidad que viven las prostitutas en Marruecos.

“Soy puta y hablo vulgar, no pretendas que me dirija a ti con poesías”, afirma la propia protagonista, Noha (Lubna Abidar), en una escena en la que se dirige a Said (Abdellah Didane), el taxista y el protector de las prostitutas, mientras, hablando de posturas sexuales, todas ultiman los detalles previos al trabajo, como ponerse cantidades desorbitadas de maquillaje en la cara, o como tanto se dice en Marruecos: “se maquillan como putas”. Y es que aún tratándose de un tema tan trágico y peliagudo como el comercio ilegal de sexo, en este largometraje no faltan escenas de humor.

Una metedura de dedo en la llaga de una sociedad poco acostumbrada a la falta de hipocresía

Son demasiados tópicos tratados en una sola película. No pasa desapercibida la escena en la que Noha se dirige a un compañero transexual como “zamel” (el despectivo término “maricón”) al que comenta que “últimamente abundan” los gays en Marrakech. Su conversación es interrumpida por un grupo de niños que preguntan sobre unos pederastas europeos en la ciudad que vienen, con buen billete, en busca de sexo infantil. Una trágica escena, tan triste como real, que deja en shock al espectador.

Cada minuto de la película es una metedura de dedo en la llaga de una sociedad poco acostumbrada a la falta de hipocresía. Detalles demasiado explícitos y chocantes, junto a un lenguaje callejero un tanto exagerado, pueden suponer una sobredosis de vulgaridad para una sociedad a la que se ha impuesto la ley de h’shuma (¡Qué vergüenza!). Un error que quizás el autor podría haber evitado si su objetivo era enviar un mensaje claro, conciso pero no aterrador a unos marroquíes conservadores, a los que suele gustar poco que alguien se salga de la norma.

Porque todos lo saben, pero si nadie habla de ello, es que no existe. Es lo que pasa con el sexo, o con la prostitución en este caso, en los países árabes. Y el que se sale de la norma, lo puede pagar con insultos, prisión, exilio o a palos, como bien lo ha podido comprobar en su propio cuerpo la actriz marroquí Abidar. Una mujer valiente que no ha dudado en reencarnarse en la lideresa de este grupo de prostitutas de Marrakech y que, en la vida real, fue agredida en Casablanca por un grupo de chavales, para después ser ignorada en las comisarías y en los hospitales a los que acudió para pedir ayuda.

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Acerca del autor

Imane Rachidi
Periodista (Chauen, 1991). Vive en La Haya.
Nacida en Marruecos, Rachidi se traslada en 2002 a España, donde...

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