Periodistas en la frontera

 
Frontera de Kilis, al sur de Gaziantep (2016) | © Ilya U. Topper / M'Sur

Frontera de Kilis, al sur de Gaziantep (2016) | © Ilya U. Topper / M’Sur

Gaziantep/Ammán | Febrero 2016

“No tenemos ejército ni armas, solo queremos que la gente de todo el mundo entienda lo que pasa”. Un ordenador portátil y un teléfono móvil son la principal munición de Tim Ramadan, nombre ficticio de un activista sirio que informa desde una de las ‘redacciones’ más peligrosas del mundo: Raqqa is Being Slaughtered Silently (Raqqa se degolla en silencio), abreviado como Raqqa-SL en su página web y su cuenta de Twitter.

Tim Ramadan, originario de Deir ez-Zor, una provincia al sur de Raqqa en gran parte bajo dominio de la milicia ultraislamista, se encuentra con esta periodista en uno de los muchos restaurantes sirios de Gaziantep, una ciudad turca a 60 kilómetros de la frontera con Siria. Forma parte de este grupo de jóvenes sirios que se ha propuesto desacreditar al movimiento de Baghdadi a través de la vía no violenta, combatiendo sus ideas desde la raíz. Raqqa-SL, medio que lanzaron cuando su ciudad fue tomada por Daesh en abril de 2014, se ha convertido en prácticamente la única fuente de información desde dentro de la capital del autoproclamado califato.

Tim ha recibido amenazas de Daesh que mostraban incluso fotografías de su casa en Gaziantep

Todos los integrantes de Raqqa-SL se juegan la vida. Apenas con la organización creada, uno de sus miembros fue descubierto en Raqqa y ejecutado por Daesh. Esto les obligó a extremar las medidas de seguridad, sobre todo por los miembros que trabajan desde dentro de la capital del califato. Pero tampoco están seguros en Turquía: Tim ha recibido amenazas de Daesh que mostraban incluso fotografías de su casa en Gaziantep, pero su determinación a seguir documentando la barbarie de esa milicia fundamentalista es rotunda y no piensa retroceder, asegura.

Poco después de esta entrevista, en diciembre pasado, uno de los integrantes de Raqqa-SL, Naji Jerf, fue asesinado a plena luz del día en una calle de Gaziantep. Alguien le disparó a la cabeza con una pistola con silenciador. Jerf había completado poco antes un documental sobre las milicias en Siria. Era padre de dos hijas pequeñas y estaba a punto de abandonar Gaziantep. Daesh reivindicó el crimen en las redes sociales y sus seguidores lo aplaudieron.

Sólo dos meses antes, en octubre, los sicarios de Daesh en Turquía habían asesinado a otro activista de Raqqa-SL, Ibrahim Abdul Kader, junto a su amigo Fares Hammadi, que trabajaba para la web árabe Ain ala al watan (Ojo en la patria). Fueron degollados mientras dormían en su casa en Sanliurfa, otra ciudad turca cerca de la frontera siria que es conocida por ser retaguardia de numerosas milicias sirias, al igual que Gaziantep.

Contactan con personas que quieren enrolarse en Daesh para “ponerles la verdad ante los ojos”

Pero la vocación de la veintena de jóvenes que forman el grupo se mantiene firme. El aparato de propaganda de Daesh que tienen delante es enorme, y esto los empuja a organizar múltiples actividades –tanto dentro como fuera de Raqqa– para tratar de desacreditar a la milicia.

“Nosotros no queremos luchar sólo contra Daesh: pueden irse de Siria en un momento determinado. Estamos luchando contra su pensamiento, porque si siguen poniendo estas ideas en las mentes de las personas, especialmente de los niños, aunque desaparezca Daesh, seguiremos teniendo a gente que piensa como ellos”, señala Tim Ramadan.

El surgimiento del Estado Islámico
ha puesto en evidencia la creación de algo más que un grupo terrorista. Distintos expertos lo definen como el intento de crear un Estado utópico, regido con una idiosincrasia muy diferente a lo que se había visto hasta entonces.

Lo más rutinario es informar sobre las prácticas de los nuevos dueños de Raqqa, Deir-ez-Zor y grandes partes de Siria central. Otra iniciativa consiste en contactar con personas que están intentando enrolarse en las filas del califato para “ponerles la verdad delante de sus ojos”; también organizan entrenamientos clandestinos dentro de Raqqa para fortalecer su trabajo y lanzan vídeos ridiculizando a Estado Islámico “para destruir la imagen de terror que intentan poner en las mentes de los demás”, explica Tim.

1 2 3Página siguiente

 
 

Etiquetas

, , ,

Artículos relacionados

Acerca del autor

Núria Vilà

@nurivila1

Periodista (Pla de l'Estany, Girona, 1992). Actualmente trabaja como freelance en Ammán, después...

Periodistas en la frontera
 
 

1 comentario

  1. […] Siria | Activistas contra Daesh y reporteros sirios cubren su país desde el sur de Turquía, pero arriesgan su vida.  […]

 
 

Deja un comentario