El avispero

 

Amos Oz
Quizás en otro lugaroz-otrolugar

Género: Novela
Editorial: Siruela
Páginas: 406
ISBN: 978-84-1628-038-4
Precio: 24,95 €
Año: 1966 (2015 en España)
Idioma original: hebreo
Traducción: Raquel García Lozano
Título original: מקום אחר (Otro lugar)

Quizás en otro tiempo, y en un lugar muy concreto – Israel –, esta novela habría tenido su justificación, empecé a pensar tras varios capítulos. Fue sólo entonces que miré la fecha de publicación original en la primera página – nunca leo la contraportada antes de empezar un libro – y descubrí el dato que me había saltado al arrancar la lectura con cierta presura, intimidado por las 400 páginas del volumen: 1966.

Hoy, Israel no se parece ni remotamente a la sociedad y el país que el escritor quiso reflejar entonces

Efectivamente: se trata de un libro escrito en su momento para reflejar una realidad de entonces. Hoy nada de eso queda; no existen ya los kibbutz (más allá de restos folclóricos) ni los tiroteos en la frontera con milicias palestinas. Hoy, Israel no se parece ni remotamente a la sociedad y el país que el escritor quiso reflejar entonces.

Porque de eso se trata; de reflejar una sociedad y, más concreto, la del kibbutz. Hay tramos en los que podría pensarse que la novela quiere indagar en la relación turbia de ciertos protagonistas: la de la adolescente atraída por un hombre parco en palabras que le dobla la edad y cuya mujer, además, está liada con su padre (el de la chica). Añadan una madre fugada a Alemania – país del enemigo mental, Nazilandia lo llaman aún hoy algunos – y una maledicencia general, y tenemos el cuadro.

Pero si eso fuera la intención, sería un ejercicio fallido: pese a algunos muy líricos monólogos interiores de la joven, pese a escenas de seducción adolescente muy conseguidas y a diálogos intensos precisamente porque muestran todo lo que no se dice, la novela no llega a explorar finalmente todo lo que debe. En algún momento se corta la comunicación del narrador omnisciente con la chica y ya sólo seremos espectadores. El caso del cuadrángulo erótico –amoroso sería decir demasiado, y ya con erótico vamos más que sobrados – se convierte simplemente en el caso que concentra, cual antena parabólica, la mala onda general del kibbutz.

La maledicencia es la protagonista verdadera de esta novela, que se quiere coral

La maledicencia es la protagonista verdadera de esta novela, que se quiere coral. De ahí la ingente cantidad de personajes que van apareciendo, haciéndose con el espacio, dominando espacios, colocándose bajo los focos, para luego volver a desaparecer sin dejar mayor rastro. Una especie de La Colmena israelí, kibbutzera.

Pero donde Cela dirigía su linterna sobre escenas inconexas para captar, a modo de instantánea, un trozo de vida, con destellos de pasión y, a ratos, ternura, Amos Oz intenta mantener todo el rato una iluminación genérica sobre el kibbutz con todos sus hilos de conexión. Hilos de saliva, de mala leche, de amargura, de viejos rencores tragados. Más que colmena, avispero. Pero sobre todo lo impregna todo una especie de rutina gris que no se puede cuestionar, que no se cuestiona, un mandato de deber a cumplir y punto. Nadie se pregunta para qué vivir en un kibbutz. No se plantea la cuestión de que fuera de él pudiera haber vida. Salvo si se trata de abandonar todo, irse a Alemania, con mamá. Eso es otro mundo: es traicionar todo.

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Acerca del autor

Ilya U. Topper

@ilyatopper

Periodista (Almería, 1972). Vive en Estambul, donde trabaja para la Agencia Efe.
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