De Lesbos a la incertidumbre

 
Refugiados en la isla de Lesbos (2016) | © Lluís Miquel Hurtado

Refugiados en la isla de Lesbos (2016) | © Lluís Miquel Hurtado

Lesbos (Grecia) | Abril 2016

“Vi dos autobuses policiales en el campo de detenidos de Moria. Cargaron en ellos a un buen número de paquistaníes, y luego se los llevaron de allí”. Lo cuenta por teléfono Alaa, un refugiado sirio oriundo de Damasco, recluido en el mismo centro de Moria, en la isla de Lesbos. Otro lo confirma. Es domingo. El lunes al amanecer, a estos pakistaníes se les hace abordar dos ferries atracados en el muelle de Mitilene, el ‘Lesvos’ y el ‘Nazli Jale’.

Dos horas más tarde desembarcan en Dikili, una pequeña ciudad costera turca. Un tercer barco, el ‘Ertürk’, llega al mismo muelle desde Quíos, medio centenar de kilómetros más al sur. En total son 202 personas, acompañados de 180 policías del Frontex, el cuerpo de policía de fronteras europeo. “131 de Pakistán, 42 afganos, 10 de Irán, cinco del Congo, cuatro de Sri Lanka, tres de Bangladesh, tres indios, dos sirios, uno de Costa de Marfil y un somalí”, enumera Giorgos Kyritsis, portavoz del servicio griego de coordinación de la política migratoria, ante los medios.

Algunos no saben que pueden pedir asilo, a otros se les disuade para poder deportarlos

Es la primera remesa de los miles de refugiados e inmigrantes que retorna de las islas griegas a Turquía, en el marco del acuerdo firmado entre Ankara y Bruselas el mes pasado. Todos los que hayan llegado después del 20 de marzo son candidatos a la deportación. Eso sí, después de un proceso individual en el que pueden pedir asilo y su solicitud será examinada. Así lo prevé la ley comunitaria y así se hará, según una nota de Frontex.

Esta es la teoría. La falta de traductores para numerosas lenguas y las indicaciones deficientes de los funcionarios han provocado rumores falsos y desinformación entre los 5.600 refugiados registrados en las islas griegas desde ese 20 de marzo. Algunos no saben que tenían derecho a pedir asilo, como pudo comprobar este periodista. Muchos tampoco quieren, dado que su objetivo es viajar a Alemania u otros países centroeuropeos.

Pero numerosos internos de Moria atestiguan que los funcionarios del campamento les han ofrecido solicitar asilo en Grecia -lo que, según un protocolo europeo, les permitiría asentarse sólo en ese país- o bien aceptar ser deportados directamente a Turquía. Les plantean esta elección sin asesoramiento legal y sin detallar plazos. Las entrevistas personalizadas, necesarias para procesar la solicitud de asilo, no han empezado en Lesbos.

“Usted tiene derecho a contactar con un abogado”. Pero sin salir del recinto y pagándolo

“Nadie me ha explicado bien mi situación. Nadie aquí dentro habla urdu, mi idioma”, trata de expresarse Alí en un inglés precario. Este joven pakistaní de la región del Panyab llegó hace casi un mes a la isla de Lesbos desde Turquía. Según explica, los guardacostas griegos interceptaron en alta mar su barca, con 75 personas a bordo. Ya en tierra, pasó veinte días en un campo gestionado por voluntarios internacionales. Hace cinco jornadas, la policía griega lo detuvo e internó en Moria. Allí, lamenta, debe dormir en el suelo junto a otros 1.400 internos de países como Afganistán, Siria, Sierra Leona o Iraq.

Lo que sí tiene Alí es un folleto escrito en inglés que reza: “Usted ha sido legalmente arrestado tal y como se le ha informado en el momento de su arresto”. Otro punto asegura: “Usted tiene derecho a contactar con un abogado”.

“Sí que tienen derecho a un abogado, pero se les exige que lo paguen, algo que contradice la ley griega, que exige que sea gratuito”, critica Emmanouil N. Chatzichalkias, un abogado local que trata de asistir a los damnificados por el acuerdo europeo. Ni a Alí, ni a Hamza, ni a Alaa, ni a otros inquilinos del ‘hotspot’ -así denomina la UE a este complejo de habitáculos prefabricados cercado con vallas y alambre de espino- se les ha dado opción a abogado.

“Con la mejora del clima y viendo la incertidumbre, muchos más refugiados tratarán de hacerse a la mar”, opina el letrado. Sólo en la última semana arribaron a las costas griegas 2.879 personas, según la ONU. Son cifras inferiores a las de otros períodos anteriores pero no dejan de ser llamativas.

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Lluís Miquel Hurtado

@llmhurtado

Periodista (Tarragona, 1986). Vive en Estambul, donde colabora con el diario El...

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