Las pajas (mentales) de Abraham

 

Slavoj Zizek
Islam y modernidad. Reflexiones blasfemas
zizek-islammodernidad

Género: Ensayo
Editorial: Herder
Páginas: 81
ISBN: 978-84-2543-468-6
Precio: 11.80 €
Año: 2015
Idioma original: inglés
Traducción: María Tabuyo y Agustín López
Título original: Islam and Modernity: some blasphemic reflexions

¿Ya saben el que dice: Va Abraham y le dice a su mujer: Sara, mira que eso de no tener hijos me está dando ya un mal rollo…? Y le dice ella: Pues hala, vete a follar a la criada, si tanto te importa, a ver si la preñas. Y dice Abraham, ah pues guay. Pero luego, cuando la criada, Agar le dicen, tiene el crío, a la Sara le entran los celos negros y por pura venganza se queda preñada también y echa a Agar, crío incluido, al desierto. Y por eso hoy los musulmanes ponen bombas en París.

Si es un chiste, es un chiste malo, desde luego. Pero es únicamente el resumen somero de la segunda parte del libro Islam y Modernidad, de Slavoj Zizek. Exagero un poco, porque en ese ensayo, Zizek no llega a postular un vínculo entre la leyenda bíblica-coránica de Abraham, Sara y Agar y los atentados suicidas: es filósofo, pero no gilipollas.

Es un error decir “Es mera violencia; el terrorismo no tiene religión”. Porque sí tiene

Sin embargo, la breve introducción del libro (“Ahora, cuando todos nos encontramos en estado de shock tras la matanza en las oficinas de Charlie Hebdo, es el momento justo de reunir el coraje de pensar.”) nos sugiere, nos crea la expectativa de que será eso de lo que va a hablar. De que esas Reflexiones blasfemas nos darán una guía de por qué el islam se ha convertido en el siglo XXI en una religión de la violencia (o por qué lo parece). Y cuál debe ser nuestra reacción, una vez que seamos conscientes del peligro que supone convertir las muestras de repulsa del atentado en un apoyo a un futuro Estado policial.

Efectivamente, la primera parte – ‘El islam como modo de vida’ – habla precisamente de esto. Y aunque hay que tener cuidado con Zizek cuando se mete en temas de políticas de las sociedades islámicas – no es el campo en el que más experiencia tiene y le es fácil caer en lugares comunes – justo es reconocer que en estas primeras 33 páginas lanza unas cuantas ideas no sólo originales, como cabe esperar de él, sino además extremamente acertadas.

Fustiga el error de buscar “motivos históricos” y preferentemente “colonialistas” para explicar y hasta cierto punto justificar la brutal violencia que los yihadistas ejercen contra la sociedad (europea o cualquier otra): cierto, y no se puede repetir suficientes veces. Demasiado hemos visto esta actitud en lo que Zizek llama “falsa izquierda”, ese sector que tacha de “islamofobia” toda crítica al islam o al islamismo. Error también decir “Es mera violencia; el terrorismo no tiene religión”. Porque sí tiene. No querer entenderlo no resuelve nada.

En el yihadismo, sólo se puede ser musulmán fiel si ha dejado de existir cualquier otra opción

Y finalmente error ese hábito de aceptar la narrativa yihadista y dar por hecho que son fundamentalistas que quieren vivir el islam original, histórico, puro. O lo que toman por tal. Un fundamentalista de verdad, dice Zizek, cargado de razón, y poniendo de ejemplo a los amish cristianos (y cabe añadir: los haredim judíos), se retira a su gueto, feliz en la convicción de que posee la verdad divina. Lamentará que los demás no se enteren, pero confiará en que Dios hará justicia. No tendrá necesidad de adelantarse a los designios divinos y destruir con su propia mano a los infieles.

Eso, destruir a los demás, sólo lo hace alguien que en el fondo sabe que no tiene razón, que a la mínima, él mismo y todos sus compañeros se pasarán con armas y bagajes al otro bando, y que la única posibilidad para mantener la comunidad pura es aniquilar toda alternativa. En el yihadismo moderno, sólo se puede ser musulmán fiel si ha dejado de existir cualquier otra opción. (Mil detalles que Zizek probablemente desconozca cimentan esta visión, que aquí lanza, expone y ventila en certero folio y medio: en Marruecos se le condena a quien se declare públicamente ateo por el artículo que prohíbe “sacudir la fe de los musulmanes”. Demostrar que se puede ser de otra manera es un enorme peligro para “los musulmanes”, porque carecen – o eso cree el legislador – de una convicción profunda).

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Acerca del autor

Ilya U. Topper

@ilyatopper

Periodista (Almería, 1972). Vive en Estambul, donde trabaja para la Agencia Efe.
Criado...

Las pajas (mentales) de Abraham
 
 

1 comentario

  1. Pepe Crespo dice:

    Confieso que la reseña, de lo buena que es, ha fallado en su objetivo: ¿por qué habría de comprar el libro si me ha aclarado las virtudes y defectos de un autor que suele desvariar con fruición?

 
 

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