«La música árabe se ha quedado limitada en su geografía»

Farah Siraj

 
Farah Siraj (Sevilla, May 2016) | © Alejandro Luque / M'Sur

Farah Siraj (Sevilla, May 2016) | © Alejandro Luque / M’Sur

Sevilla  | Mayo  2016

La extraordinaria versatilidad de Farah Siraj le ha permitido hasta ahora colaborar con artistas tan diversos como Megadeth, The New York Flamenco Jazz Project o Pitingo, al tiempo que sacaba adelante su propia carrera. Nacida en Amman (Jordania), residente actualmente en Estados Unidos, pasó un tiempo aprendiendo cante jondo en Sevilla, de donde se marchó llevándose marido y gato hispalenses. Apodada como “la Norah Jones de Oriente Medio”, recientemente regresó a esta ciudad para actuar en la Fundación Tres Culturas, donde pudo brindar un amplio espectro de sonidos de raíz árabe, pero que –le gusta proclamar– forman parte de un estilo personalísimo.

¿Cómo fueron sus comienzos como cantante?

En realidad, creo que fue la música la que me eligió a mí. Con tres años ya estaba en el escenario formando parte de un coro, acompañando a un niño cantante. Desde ese momento me enganché, me brillaban los ojos en escena. Empecé a tomar clases de piano, y a los cuatro ya estaba dando mis propios conciertos.

¿Recuerda qué música le rodeaba de niña?

«En Jordania, mi padre también escuchaba mucho jazz, y los discos de Paco de Lucía y Camarón»

Haber nacido y crecido en Jordania te da acceso a mucha música árabe, que suena en todas partes, por la calle, en los cafés, en las bodas… También escuchaba mucha música extranjera, Whitney Houston, Maria Carey, Aretha Franklin, Billy Holliday… Mi padre también escuchaba mucho jazz, y los discos de Paco de Lucía y Camarón. Estoy muy agradecida a mi familia porque les encantaba la cultura y siempre había muchos tipos de música sonando en casa. Eso me abrió la mente muy pronto y aumentó mi curiosidad.

¿Cómo fue su posterior llegada a España?

Mi familia se mudó a España hace 16 años. Mi padre fue embajador de Jordania en este país, y me encantó nada más llegar, aunque yo ya estudiaba música clásica en Londres. Tanto, que más tarde me vine a estudiar cante flamenco aquí, a Sevilla. Me preguntaba cómo podía cantar así, o mejor dicho, cómo podía llevarlo a mi aire. Para eso conté con José de la Tomasa como profesor…

En la Fundación Christina Heeren, ¿no?

Así es, y con Lidia Montero, Paco Taranto, Calixto Sánchez y Eduardo Rebollar, que aunque es guitarrista me ha influido mucho, y ha acabado siendo uno de mis mejores amigos.

Siempre se habla de las similitudes entre flamenco y música árabe. ¿Cómo cantante las percibe claramente, o cree que se exageran?

«Flamenco y música árabe son músicas que hay que interpretar con mucha pasión, desde muy adentro»

Hay muchísimas cosas en común. Piensa que el flamenco es una mezcla de muchas culturas que vienen de muy lejos en el tiempo, incluyendo la música árabe. Las salidas del cante, ese quejío, es muy parecido a nuestro mawal. También el sentimiento es muy parecido, son músicas que hay que interpretar con mucha pasión, tienes que llevarlo desde muy adentro. Cuando pruebas una y otra, percibes claramente que tienen raíces similares.

¿Hay algo en lo que no se parezcan en nada?

El canto árabe es más suave. Pero cuando escuchas a Estrella Morente, por ejemplo, ves que hay casos en los que también predomina la suavidad. Sin embargo la velocidad de la voz, el movimiento rápido de las melodías, es común a ambos.

La pena es que cualquier artista árabe conoce tres o cuatro nombres flamencos, pero si pregunta entre los flamencos, no siempre pueden citar a cantantes árabes…

«En Berklee aprendí que puedes tener educación musical, pero es necesario tener tu propia voz»

Es verdad… Tampoco se puede negar que el flamenco ha sabido llegar a todos los sitios, mientras que la música clásica árabe se ha quedado ahí, muy limitada en su geografía. En el resto del mundo solo la escuchan los expertos. Umm Kulthum no se oye aquí en la radio, pero los españoles tienen mucha afición y poco a poco se va conociendo más lo nuestro. E instituciones como Tres Culturas hacen mucho por su difusión.

Creo que fue muy decisivo su paso por la prestigiosa escuela de Berklee, en Estados Unidos. Pero, ¿cree que allí se forma a los jóvenes tirando demasiado hacia el jazz, es decir, para los sonidos anglosajones?

A ver, yo allí aprendí que puedes tener educación musical, pero es bueno, ¡es necesario! tener tu propia voz. Esa ha sido mi experiencia allí, al menos. Estudié muchísima música, pero al final tengo mi propio sonido. Cuanto más veo el mundo, más me inspiro: Jordania y Oriente Medio, el flamenco en España, Estados Unidos con el jazz y también con la música latina… Todo me ha influido, pero uno tiene no que buscar, sino que dejar salir su propia voz. Y descubres que ésta siempre está dentro.

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

Farah Siraj
 
 

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