El centro no se sostiene

 

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“Los mejores carecen de toda convicción,
 mientras que los peores / están llenos de apasionada intensidad!”.

¿Se puede describir mejor lo que está pasando ahora mismo en Israel?

Sin embargo, estas palabras fueron escritas hace casi cien años por el poeta irlandés William Butler Yeats.

Yeats lo escribió poco después
de la terrible masacre y destrucción de la Primera Guerra Mundial. Él creía que el mundo estaba llegando a su fin, y esperaba la segunda llegada del Mesías.

Como parte del caos, previó en ese poema que “el centro no se sostiene”. Creo que se quedó con esta metáfora de los campos de batalla de los viejos tiempos, cuando los ejércitos enemigos estaban distribuidos en dos filas una frente a otra, con la principal fuerza en el centro, y los dos flancos protegiéndola.

En una batalla de las clásicas, cada lado trató de destruir uno de los flancos enemigos para cercar el centro y atacarlo. Mientras el centro aguantara, la batalla seguía indecisa.

En las batallas clásicas, mientras el centro aguantara, la batalla seguía indecisa

En Israel, como en la mayoría de las democracias modernas, el centro está compuesto por dos o más partidos del sistema, ligeramente a la izquierda y ligeramente a la derecha. A la izquierda está el partido obrero de toda la vida, ahora oculto detrás del nombre de “Campo sionista” (lo que, automáticamente, excluye a la minoría árabe, un 20% del electorado). El derechista es el Likud, la presente encarnación del viejo partido “revisionista”, fundado hace cerca de cien años por Vladimir Jabotinsky, un nacionalista liberal, en el estilo del Risorgimento italiano.

Este fue el centro en Israel, apoyado por algunos partidos menores que surgían según la coyuntura del momento.

Dirigen Israel desde el día de su fundación. Un partido constituye el Gobierno, el otro actúa como una oposición leal, y se intercambian los papeles cada pocos años, como debe ser en una democracia decente.

En los “extremos” estaban los partidos árabes (ahora unidos bajo presión), el Meretz, pequeño pero fiel a sus principios, a la izquierda, y varios grupos religiosos y protofascistas a la derecha.

Era una estructura “normal”, igual que en muchos otros países democráticos.

Esto se ha acabado.

En el centro-izquierda prevalece un estado de ánimo de resignación y derrota. El viejo partido ha caído en manos de numerosos enanos políticos, cuyas disputas internas no dejan tiempo a todas sus otras funciones.

Los mejores elementos de la sociedad israelí están desanimados, derrotados, callados

El actual líder, Yitzhak Herzog, vástago de una buena familia, lleva por ley el titulo glorioso de “Líder de la Oposición”, pero ni siquiera sabe lo que es la oposición. Algunos llaman a su partido “Likud 2”. El partido mantiene silencio en todos los temas vitales, como la paz con el pueblo palestino y el mundo árabe, la justicia social, los derechos humanos, la democracia, la separación entre Estado y religión, la corrupción. En cuanto a todas las cuestiones prácticas, está moribundo o peor.

“Los mejores carecen de toda convicción”, como lamentaba Yeats. Los mejores elementos de la sociedad israelí están desanimados, derrotados, callados.

En el centro-derecha, el panorama es aún peor, y mucho más peligroso. El Likud, una vez un partido de derechas, liberal y democrático, ha sido víctima de una OPA hostil. Su ala extremista ha expulsado a todos los demás y ahora domina completamente el partido. Siguiendo la misma metáfora, el flanco derecho se ha hecho con el control del centro.

Incluso Ehud Barak dijo públicamente que este Gobierno incluye elementos fascistas

“Los peores están llenos de intensidad”. Estos radicales de derechas están ahora en pleno apogeo. Promulgan leyes atroces en la Knesset. Respaldan y fomentan actos detestables de la policía y los soldados. Tratan de socavar el Tribunal Supremo y el Comando del Ejército. Tienen la intención de construir más y mayores asentamientos. Estos peligrosos bárbaros están, de hecho, “llenos de intensidad”.

La entrada de Avigdor Lieberman en el Gobierno completa el aterrador cuatro. Incluso el ex primer ministro, Ehud Barak, un político medido, dijo públicamente que este Gobierno incluye elementos fascistas.

¿Por qué ha ocurrido esto? ¿Cuál es la causa fundamental?

La respuesta habitual es “la gente se ha movido hacia la derecha”. Pero eso no explica nada. ¿Por qué se ha movido hacia la derecha? ¿Por qué?

Algunos buscan la explicación en la ruptura demográfica en la comunidad judía israelí. Los judíos cuyas familias proceden de países islámicos (llamados mizrajíes) tienden a votar por el Likud, los judíos cuyas familias son de origen europeo (asquenazíes) tienden hacia la izquierda.

Esto no explica el fenómeno de Lieberman, cuyo partido se compone de inmigrantes de la ex Unión Soviética, alrededor de un millón y medio, generalmente llamados “rusos”. ¿Por qué muchos de ellos son de extrema derecha, racistas y antiárabes?

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Acerca del autor

Uri Avnery
Periodista y ex diputado israelí. Nacido en 1923 en Alemania, emigró con su familia en 1933...

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