«Hoy se empieza a hablar de amor en Marruecos»

Soumaya Naamane Guessous

 
Soumaya Naamane Guessous (Sevilla, Dic 2014) | © Ilya U. Topper / M'Sur

Soumaya Naamane Guessous (Sevilla, Dic 2014) | © Ilya U. Topper / M’Sur

Sevilla | Diciembre 2014

Es un best-seller en Marruecos:
Au délà de toute pudeur (Más allá del pudor), simple portada blanca con letras violetas, lleva décadas en las librerías y va por una decena larga de ediciones. Es el libro que escribió la joven socióloga Soumaya Naamane en 1987, basada en su investigación para el doctorado, realizada en 1985. Exponía, por primera vez, cómo viven el sexo las marroquíes.

Entrevistas con medio millar de mujeres de toda edad y extracción social dibujaban un panorama sin tapujos: la virginidad, los escarceos, los amantes, el orgasmo… Sin pudor. Treinta años más tarde, se sigue vendiendo. Y su autora, profesora en la Facultad de Letras de la Universidad de Hassan II en Ben M’Sik, Casablanca, sigue dando clase. Y sigue investigando, escribiendo libros, publicando columnas combativas sobre el sexo de las marroquíes. A favor de la liberación, siempre. Y como escribe, habla: citando experiencias personales, con precisión, eligiendo el término exacto, sentando cátedra. Y desde luego, sin pudor.

¿Está contenta de ser la referencia del sexo en Marruecos durante tres décadas?

«El mayor nudo de la tradición es el de la virginidad. Ahí todavía falta mucho, muchísimo trabajo»

Para mi ego es fantástico, un libro publicado en 1987 que todavía funcione. Creo que es un espejo para los marroquíes para poder entender la sociedad, los paradigmas, los comportamientos, sobre todo para comprender cómo se puede estar a caballo entre el mundo tradicional y el moderno. Los jóvenes lo leen, vienen a verme y me dicen: sentimos que es exactamente así… Pero mi lado de investigadora está un poco preocupado, porque si hay un libro publicado hace 27 años y con el que los jóvenes se identifican todavía, es que hay algo que sigue bloqueado y que debería superarse.

¿Cuál es ese bloqueo?

Es la paradoja: estamos en una sociedad que ha evolucionado de forma brutal, se ha puesto patas arriba, ha hecho que estemos realmente en la época moderna, pero que conserva aún ese anclaje en la tradición. Y ese en esa especie de nudo en el que los jóvenes se encuentran todavía hoy.

¿Por qué continúa ese anclaje?

Hay una resistencia de los ancianos, que son muchos… Bueno, es una minoría, porque el 78 por ciento de la población tiene menos de 40 años. Pero esa minoría mantiene las tradiciones. Los jóvenes de los que hablamos se han educado en la modernidad, pero aún sienten el peso de esa resistencia al cambio. Cuando todo se va a sanear, a purificar, será en la generación de nuestros hijos. De mis hijas. Los más jóvenes hacen un trabajo fabuloso para superar esos anclajes, desanudar ese nudo y crear otros paradigmas que sean más adaptados al mundo en el que viven

¿Cuál es el nudo principal?

El mayor nudo es el de la virginidad. Ahí todavía falta mucho, muchísimo trabajo.

Según su libro, ya en 1985 un tercio de las mujeres no llegaban vírgenes al matrimonio. Y eso sorprende, porque la imagen pública es que todo el mundo se casa virgen.

«La sociedad no permite a las chicas experimentar su sexualidad, pero anima a los hombres a hacerlo»

Es verdad. Marruecos es así. Da la impresión de ser una sociedad herméticamente cerrada, pero eso no es más que una imagen. Es un velo. Y cuando uno traspasa ese vuelo, resulta que el ser humano no puede dejar de ser un ser humano. Entre las chicas hay arrebatos de corazón que no se pueden asfixiar. De manera que se llega a compromisos para poder al mismo tiempo estar en estas dos vidas, entre el arrebato del corazón que es natural, y la presión, el peso de las tradiciones.

¿Sólo entre las chicas?

Estamos en una sociedad musulmana que no permite a las chicas experimentar su sexualidad antes del matrimonio, y al mismo tiempo anima alegremente a los hombres jóvenes de vivir su sexualidad. Porque lo que constituye el valor de un hombre es su virilidad. Lo que constituye el valor de una chica es su virginidad. Eso es una gran paradoja.

¿Y cómo lo viven los hombres?

Conozco a jóvenes que están completamente confundidos, ya no saben cómo tratar con las chicas. Les supera. Se dan cuenta de que las chicas tienen relaciones sexuales y les choca. Es una paradoja, porque ellos son jóvenes y están contentos de tener a alguien con quien tener relaciones sexuales. Pero no consiguen respetar a esa chica que se entrega a ellos. Cuando se quieren casar, la mayoría de los hombres quieren una chica virgen.

¿La mayoría?

La mayoría. Cuando una les pregunta por qué, hay dos tipos de respuesta: En primer lugar “Es por mi madre”, no: “Es por mi padre”: allí se ve que es una sociedad más matriarcal que patriarcal. Las mujeres utilizan los útiles del patriarcado para conservar la tradición. La historia de la virginidad no es por los hombres, es una historia de mujeres. La segunda razón por la que insisten en la virginidad es que el acto de la defloración está sublimado por la sociedad. Creen que es genial desflorar a una chica y quieren probarlo.

Se llevarán una gran decepción ¿no?

[Risas] Por supuesto, por supuesto.

1 2 3 4 5 6 7 8Página siguiente

 
 

Etiquetas

, ,

Artículos relacionados

Acerca del autor

Ilya U. Topper

@ilyatopper

Periodista (Almería, 1972). Vive en Estambul, donde trabaja para la Agencia Efe.
Criado...

Soumaya Naamane Guessous
 
 

2 comentarios

  1. Rebeca Santos de Gonzalo Al Mokri dice:

    Me ha gustado la entrevista y todo lo que explica esta profesora.
    Destapa claramente la hipocresia de los islamistas y de la sociedad marroqui en general como de otras sociedades de paises de mayoria musulmana son muy hipocritas luego vienen a Europa y se piensan que esto es lujuriland no no no.

  2. Amir dice:

    Enhorabuena por una entrevista tan profunda y esclarecedora. Son trabajos periodísticos como este los que traen luz a la enorme ignorancia y a la multitud de prejuicios existentes. Mis felicitaciones a Ilya por su excelente trabajo y por supuesto a la entrevistada por la encomiable labor que lleva a cabo.

 
 

Deja un comentario