Corruptelas

 

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Hace muchos años, recibí una llamada de teléfono de la oficina del primer ministro. Me dijeron que Yitzhak Rabín me quería ver en privado.

Rabin abrió él mismo la puerta. Estaba solo en su residencia. Me llevó hacia un confortable sillón, preparó dos generosas copas de whisky, una para mí y la otra para él, y empezó sin darle más rodeos (odiaba hacer conversación a lo tonto): “Uri, ¿has decidido destruir a todas las ‘palomas’ del Partido Laborista?”

Mi revista, Haolam Hazeh, estaba llevando a cabo una campaña contra la corrupción y había acusado a dos destacados líderes laboristas, el nuevo presidente del Banco Central y el ministro de Vivienda. Ambos eran, efectivamente, miembros del ala moderado del partido.

Expliqué a Rabin que en la lucha contra la corrupción, yo no podía hacer excepciones para políticos que estuvieran cerca de mis propias posiciones políticas. La corrupción era una causa aparte.

La primera generación de los fundadores de Israel era libre de corrupción. La corrupción era algo inimaginable.

Se consideraba escandaloso que un dirigente laborista viviera en un chalé privado

Es más, se llegó hasta extremos puristas. Una vez, a un destacado dirigente laborista lo criticaron por construirse un chalé en la periferia de Jerusalén. No había el más mínimo indicio de corrupción. El dinero lo había heredado. Pero se consideraba escandaloso que un dirigente laborista viviera en un chalé privado. Un “tribunal de camaradas” decidió expulsarlo del partido, y eso era el fin de su carrera.

Al mismo tiempo se construía una residencia oficial para el ministro de Exteriores, de manera que pudiera recibir a dignatarios extranjeros en un ambiente digno. El ministro que ocupaba la cartera en ese momento, Moshe Sharett, creía que estaba mal mantener su propio apartamento privado. Así que lo vendió y donó el dinero a varias asociaciones caritativas.

La siguiente generación era bastante distinta. Se comportaba como si el lugar fuera propiedad suya por derecho divino.

Su representanto más típico era Moshe Dayan. Había nacido en el país y David Ben-Gurión lo nombró jefe del Estado Mayor del Ejército. En esta función dirigió varios “ataques de represalia” allende las fronteras y luego el ataque de 1956 contra Egipto, que desembocó en una espléndida victoria (gracias a la ayuda de la invasión franco-británica de la zona del Canal de Suez a espaldas del Ejército egipcio).

Dayan era aficionado a la arqueología. Llenó su chalé privado (por entonces, los chalés ya estaban permitidos) con antiguos artefactos que excavaba en todas partes del país. Eso era estrictamente ilegal, dado que unas excavaciones no profesionales destruyen la estratigrafía histórica e impiden definir la datación. Pero todos miraban hacia otro lado. Al fin y al cabo, Dayan era un héroe nacional.

Tras desvelar la corrupción de Moshe Dayan, me eligieron en una encuesta como “persona más odiada del país”

Luego, mi revista publicó una revelación demoledora: Dayan no sólo colocaba los artefactos en su jardín. Los vendía por todo el mundo, con una nota personal firmada que elevaba su precio. Esta revelación desencadenó un enorme escándalo y desató muchísimo odio… contra mí. En una encuesta realizada aquel año, me eligieron como “la persona más odiada del país”, por encima del jefe del Partido Comunista. (Hoy, este tipo de encuestas ya no se hacen).

El cuñado de Dayan era Ezer Weitzman, el general responsable de las Fuerzas Aéreas que alcanzaron la fabulosa victoria en la Guerra de los Seis Días en 1967. Era un secreto a voces que a Weitzman lo mantenía un millonario judío norteamericano y que vivía en un lujoso chalé en Cesarea, el lugar más prestigioso del país (donde Binyamin Netanyahu tiene ahora su propio chalé privado).

Durante algunos años, eso era toda una moda. Todo millonario judío en América tenía a “su” general israelí, al que le financiaba su estilo de vida y que era su orgullo y alegría. Para los judíos ricos, tener a un general israelí en la fiesta familiar era un símbolo de estatus social obligatorio.

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Acerca del autor

Uri Avnery
Periodista y ex diputado israelí. Nacido en 1923 en Alemania, emigró con su familia en 1933...

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