El golpe preventivo

 

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Aquel día, el duodécimo de las protestas de Gezi
, empezó a correr una noticia por las redes sociales: “Teatro, no”. Habían estado frente a la policía en Taksim, tragando gas lacrimógeno y chorros de agua, noche y día. Pero aquella mañana fue diferente. Quienes lanzaban cócteles molotov eran señores de mediana edad con chalecos abultados y la máscara reglamentaria de la policía puesta. Tengo fotos.

El uso de agentes provocadores que proporcionan a la policía el pretexto necesario para una carga es una constante; en Estambul, Atenas, Barcelona o Berlín. También pudimos ver en Taksim jóvenes con pancartas enrolladas y las porras reglamentarias sobresaliendo de la mochila, justo antes de una manifestación. No es nuevo: la propia Justicia turca demostró la autoría de un ataque de agentes camuflados en 2005 contra kurdos en Semdinli.

“No es un golpe sino teatro”, corría la palabra por Twitter de madrugada, con cazas en vuelo rasante

“No es un golpe sino teatro”, era el ‘hashtag’ que corría por Twitter la madrugada del sábado 16 de julio, mientras cazas efectuaban vuelos rasantes sobre Ankara y Estambul y el Gobierno fue desplegando su respuesta a un misterioso comunicado militar y un confuso deambular de tanques por las calles. Era un momento poco honroso para el segundo mayor Ejército de la OTAN y su orgullo de disciplina castrense : ya ni sabían cómo se da un golpe de Estado.

¿Cuánto agente provocador hubo entre los sublevados? ¿Cuántos altos cargos militares participan creyendo sinceramente que tenían un plan para tomar el poder? No lo sabemos. No sabemos quién coordinó el golpe, quién escribió el manifiesto que a medianoche proclamó la toma de poder desde el cuartel general de las Fuerzas Armadas en Ankara. Nadie dio la cara.

Lo de coordinar es un decir. Ocuparon la sede de la radiotelevisión pública y forzaron a una periodista a leer un manifiesto, pero sin mostrarse ante las cámaras. Y la abandonaron al rato. Sólo para intentar tomar horas después, y sin éxito, la redacción de la influyente cadena CNNTürk. A la otra cadena con más cuota, NTV, ni siquiera se acercaron. Todo los políticos, del presidente, Recep Tayyip Erdogan y el primer ministro, Binali Yildirim, para abajo, pudieron llamar por vídeoconferencia de móvil a las emisoras y hablar en directo. También lo hicieron varios altos comandantes militares para declararse leales al Gobierno. Nadie se lo impidió.

Tirotearon el hotel donde Erdogan se había alojado, pero a nadie se le ocurrió vigilar su avión oficial

En una llamativa operación con helicópteros, los golpistas tirotearon el hotel costero donde Erdogan se había alojado “hasta 15 minutos antes”. Pero a nadie se le había ocurrido vigilar su avión oficial, aparcado en el cercano aeropuerto de Dalaman: lo utilizó para volar a Estambul. Sin que le molestaran los cazas rebeldes. Cuando llegó al aeropuerto, los tanques ya se habían retirado. Intimidados por una muchedumbre ciudadana, se dijo.

La recepción de Erdogan en el aeropuerto de Estambul fue apoteósica: un baño de masas. Sin temor a posibles golpistas agazapados. Y en su primera intervención, sin despeinarse, con el perfecto aplomo y tono épico que caracteriza sus mítines, denunció a los responsables: la cofradía gülenista, los simpatizantes del predicador exiliado Fethullah Gülen, que hasta 2013 había sido su más firme aliado y al que había convertido en los últimos años en enemigo público número uno.

Era la primera vez que oíamos decir que la red islamista (de apariencia y discurso muy democrático, y que nunca ha abogado por la vía armada) de Gülen tuviera presencia en las Fuerzas Armadas, hasta ahora feudo de firmes convicciones laicas. Sabíamos de su presencia en la Policía y la Judicatura, al menos hasta las grandes purgas iniciadas en 2014 y que han llevado a la cárcel a miles de personas. Pero fue justamente la policía, se nos informa, la que se opuso al golpe y fue arrestando a los militares sublevados.

Fue un golpe realizado bajo bandera falsa… acorde a la versión oficial

El comunicado golpista no tenía trazas de ser gülenista: rezumaba un ideario de la vieja escuela kemalista laica. Para camuflar su verdadera autoría, se ha alegado. De manera que una conclusión ya la podemos sacar: fue un golpe realizado bajo bandera falsa. Acorde a la versión oficial.

Cuando la televisión ya emitía imágenes de militares golpistas desarmados y detenidos, un avión bombardeó el Parlamento en lo que parecía un acto de supremo desprecio al concepto de la democracia. Impropio tanto de los gülenistas como de los kemalistas, e impropio de cualquier lógica militar. Y al amanecer, con Erdogan ya hablando en Estambul, otro tiró dos bombas cerca del palacio presidencial en Ankara, con bien visibles columnas de humo. Lo suficientemente cerca como para permitir al presidente decir que habían atacado su palacio. Lo suficientemente lejos como para no causar daños al suntuoso edificio.

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Acerca del autor

Ilya U. Topper

@ilyatopper

Periodista (Almería, 1972). Vive en Estambul, donde trabaja para la Agencia Efe.
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5 comentarios

  1. […] El golpe preventivo […]

  2. pjakomako dice:

    Imprescindibles tus post.

  3. David dice:

    Este tipo y sus secuaces que no se acerquen a Europa. El aroma a paripé no hay quien lo desvanezca.

  4. SANDRO LOEWE dice:

    This is the picture, you miss the film. Nothing make sense without the international struggle aroung Syria and Iraq.

  5. SANDRO LOEWE dice:

    A ti tambien te van a trincar si sigues escribiendo asi. Te gusta que Iran y Rusia ejecuten un genocidio en Siria para convertir el pais en una mayoria chii que gobierne Assad como satrapia del nuevo imperio persa. Eso te agrada? Pues si no te agrada denuncialo joder.

 
 

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