Nuestros hijos de puta

 

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¿Cómo puede ser que la mayor potencia militar del mundo lleve un añobombardeando sin descanso al Estado Islámico en Siria e Iraq, y que el Daesh siga sin arrugarse? Muy sencillo: no interesa que desaparezca. No hay intención de erradicar a Daesh.

La milicia ultraislamista sigue dominando un territorio mayor que Grecia, pese a bombardeos y guerrillas varias que aspiran a echar a los yihadistas para ocupar su lugar (geográfico y, las más de las veces, ideológico). No es que no se pueda: las milicias kurdas, con unos cuantos fusiles de asalto, han sido capaces cuando se han puesto a ello. La pregunta es por qué todo se queda ahí.

Porque acabar con el Daesh sería un error grave para los intereses de Estados Unidos. Es mucho mejor que la milicia siga viva y coleando, aunque desde luego bajo control, sin desmadrarse.

¿Erradicar Daesh? Es mucho mejor que siga viva y coleando, aunque desde luego sin desmadrarse

Las ventajas son numerosas: por una parte, Daesh hace de imán para todos esos islamistas que hay por el mundo, y que acuden a la llamada de la yihad. En lugar de tener que identificarlos uno por uno mediante laboriosas investigaciones policiales, se les deja ir a Siria y, con algo de suerte, mueren allí en combate. Quizás incluso matando a otros musulmanes igualmente detestables, así que ganancia neta. Cuanto más tiempo dure el Daesh, más musulmanes radicales mueren, y menos hay que preocuparse.

Claro, el peligro es que sobrevivan y vuelvan a, digamos, Francia, donde podrían utilizar su destreza adquirida en combate para perpetrar algún ataque. Pero para evitar eso ya es tarde: si hoy nos propusiéramos acabar con el Daesh, ya habría suficiente radical formado allí que saldría huyendo hacia el resto del mundo, de manera que es mejor dejar que el foco siga ardiendo y mantenga a los yihadistas ocupados.

Además, la mayor parte de los atentados en Europa la han cometido tipos inspirados por el discurso del Daesh, pero ni entrenados en Siria, ni tampoco directamente coordinados, y con armas que no vienen de la guerra (un camión, un cuchillo, un hacha). La desaparición de Daesh en Siria no cambiaría nada el atractivo de su discurso. Es más: ahora, Daesh debe dedicar muchos recursos a la administración y defensa de su territorio, lo que le distrae de captar y armar militantes en Europa.

Mientras Daesh exista, Hizbulá, milicia libanesa a sueldo de Teherán, tiene que estar desplegado en este frente

Pero aún más importante es que Daesh mantiene ocupado al régimen de Bashar al Asad, que es un aliado de Rusia y, sobre todo, de Irán. ¿Para qué habría que echarle una mano al eje Moscú-Teherán-Damasco? En Washington tendrían que ser tontos de remate para hacer algo así. Como si se hubiesen creído su propio discurso sobre la paz mundial.

Ese eje llega hasta Beirut. Porque mientras Daesh exista, Hizbulá, la milicia libanesa a sueldo de Teherán que se ha convertido en guardia pretoriana del régimen de Asad, tiene que estar desplegado en este frente. Y al gastar recursos y hombres en el maremágnum de Siria, se debilita en Líbano, donde es el adversario más encarnizado de los partidos suníes respaldados por Washington.

La ecuación es sencilla: si Estados Unidos acaba con el Daesh, Irán recuperará el control sobre una parte importante de Oriente Próximo, desde sus propias fronteras hasta Beirut. Mientras exista, unos musulmanes canallas matarán a otros musulmanes canallas: lo mejor que puede pasar.

¿Teorías de la conspiración? No. Lo que acaban de leer ustedes no es una idea mía. Es el resumen, en parte literal, de un ensayo titulado ‘Strategic Mistake‘ que el analista político israelí Efraim Inbar publicó el 2 de agosto. Con una pequeña diferencia: donde digo que Washington actúa así, Inbar dice que debería actuar así. Sugiere, insiste, exhorta al Gobierno estadounidense a no acabar con el Daesh, por todas las razones enumeradas.

El ME Forum consiguió aislar a Obama de los altos cargos que no defienden la línea proisraelí

Otra pregunta es si en Washington le han hecho caso (suponiendo que Inbar les haya hecho llegar su aguda reflexión ya cuando Estados Unidos fundó la coalición antiyihadista en otoño de 2014). No sería extraño: Inbar es el director del Begin Sadat Center for Strategic Studies (“realista, conservador y sionista”, según se presenta) en la Universidad de Bar-Ilan en Israel, es doctorado en Chicago, autor de cinco libros y 80 ensayos y frecuente conferenciante en Harvard, Oxford, Columbia y Yale. Pero, además, es ‘fellow’ del Middle East Forum, el centro de análisis y cabildeo más rabiosamente derechista y proisraelí de cuantos hay en Estados Unidos.

El ME Forum no es cualquier cosa: sostiene el Washington Project, cuyo fin declarado es influir en la política de Estados Unidos. Con éxito: gracias al blog Obama Mideast Monitor, creado “para influir en los nombramientos y la política de la Administración respecto a Oriente Próximo”, uno de sus figurones, Steven J. Rosen (exjefe del ‘lobby’ proisraelí AIPAC) consiguió impedir en 2009 que Obama nombrase a la persona de su preferencia (Chas Freeman) como coordinador de los servicios secretos. O eso dice el propio Forum, enlazando reportajes de la prensa norteamericana que describe asqueada el ventilador de mierda que puso en marcha Rosen para denigrar a Freeman. El fin conseguido: aislar a Obama de diplomáticos que al ‘lobby’ proisraelí no le gustan.

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Acerca del autor

Ilya U. Topper

@ilyatopper

Periodista (Almería, 1972). Vive en Estambul, donde trabaja para la Agencia Efe.
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1 comentario

  1. Un texto con muchas reflexiones y análisis interesantes pero que, a mi modo de ver, falla en la conclusión, cayendo en un cierto grado de “equidistancia” que no hace justicia a la realidad. Saludos cordiales.

 
 

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