Viva la sátira… en casa ajena

 

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Somos campeones de la sátira, pero en casa ajena.

“Todos somos Charlie Hebdo”, si un manojo de terroristas fanáticos tumba a golpes de kalashnikov una redacción entera. Pero en casa ajena, se entiende.

Sabemos partirnos de risa con la sátira televisiva americana, francesa o española. Nos gustan los programas que ponen en evidencia a los políticos con sus mentiras, sus falsedades, sus eventuales antecedentes penales, sus tics, sus caras de impunidad. Pero estos cachondeos, estas irreverencias, estas audaces burlas las valoramos solo en casa ajena, se entiende. Somos mordaces hacia fuera, en nuestra casa un poco menos.

En la nuestra, de hecho, son noticia los imbéciles, y sus imbecilidades, que se emiten en directo. Y los mafiosos que se casan y los mafiosos que son cortejados en su funeral con la misma parafernalia. La sátira, en nuestros periódicos y en nuestros programas televisivos, goza de una vida mínima, marginal, ya que se la considera inmanejable, incómoda, desagradable a los Poderes. Y sobre todo urticante respecto a las bondades gubernamentales, que la mayoría de los telediarios nos meten en el cerebro cada día.

La sátira, en nuestros periódicos y programas televisivos, goza de una vida mínima, marginal

Es por ello que el sudario de silencio ha calado sobre el TG Porco [Telediario Cerdo] de Sabina Guzzanti, que emiten los jueves en La7, en el programa PiazzaPulita de Corrado Formigli.

Guzzanti le canta las cuarenta a Silvio Berlusconi y a Matteo Renzi. Como suele hacer, con irresistible ironía y sin pelos en la lengua, de manera que el espectador comprende en seguida lo que tiene que comprender, dado que el mensaje no es pomposo ni enrevesado. Mientras del primero recuerda la afectuosa amistad con el mafioso Vittorio Mangano, condenado a cadena perpetua por veredicto del Tribunal Supremo, y su longevidad política, del segundo, presentado casi como un clon del primero, las “disparadas” estadísticas de empleo, bajada de impuestos y recuperación económica de Italia, mira por dónde, todas se contradicen con los datos del sector.

Y tiene también para Sergio Mattarella, el jefe de Estado, presentado como balbuciente, si no incluso afásico, tanto para allanarle a su predecesor, Giorgio Napolitano, el camino para un tercer mandato.

Súmese a la mezcla que Sabina Guzzanti ha hecho incluso una película sobre la Negociación Estado-Mafia, cantándole alto y claro, también en esa ocasión, a quien debía.

En definitiva, para aquellos que cuentan en el mundo de los medios, el telediario de Guzzanti es un poco demasiado “cochino”. Mejor, entonces, seguir con los imbéciles y sus imbecilidades…

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© Saverio Lodato | Publicado en Antimafiaduemila | 5 Octubre 2016 | Traducción del italiano: Alejandro Luque

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Acerca del autor

Saverio Lodato
Periodista (Reggio Emilia, 1951). Vive en Palermo, como reportero y ensayista especializado en temas de la...

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