Por fin presidente

 
Cartel de Michel Aoun en Beirut (Oct 2016) | © Ethel Bonet

Cartel de Michel Aoun en Beirut (Oct 2016) | © Ethel Bonet

Beirut | Noviembre 2016

Una marea de banderas naranja inundaron la plaza de Sasine en Ashrafiyeh, un bastión cristiano en el centro de Beirut. Ondean las banderas nacionales, la rojiblancas con el cedro verde, pero aún hay más enseñas naranja. Es el color de la Corriente Patriótica Libre, el partido que encabeza Michel Aoun. Desde ahora, presidente de Líbano.

“Hoy es un día feliz para todo Líbano”, asegura Mariam Bahuri que se identifica como partidaria de Corriente Patriótica Libre. “Aoun es el presidente que necesita Líbano”, proclama entusiasmado Pierre Bassem, vestido con camiseta y gorra naranja. “Hemos venido desde Becharre para apoyar a nuestro líder”. Hace referencia a un municipio de las montañas en el norte de Líbano que es conocido por ser feudo de cristianos maronitas, la confesión a la que pertenece Michel Aoun, aunque el exgeneral se presenta como laico.

“Tras la elección de Aoun vendrán los problemas y las rivalidades entre los lideres cristianos”

Las banderas naranjas de Sassine demuestran una vez más la crónica división política y confesional que padece el país, quizás más política que confesional. Fuera de la abarrotada plaza, tomada por hombres y  mujeres que lucen gorras, camisetas o fulares naranjas, otros libanes están menos contentos. “Hemos estado más de dos años sin presidente y no ha habido ningún problema. Ahora, tras la elección de Aoun, vendrán los problemas y las rivalidades entre los lideres cristianos”,  opina Fahed, un taxista cristiano. Se declara partidario de las Falanges Libanesas (Kataeb, en árabe), encabezadas por Amin Gemayel, presidente del país durante la guerra civil en los años 80, y hijo de una estirpe de políticos maronitas.

Las Falanges forman parte del grupo parlamentario 14 de Marzo, uno de los dos grandes bloques del hemiciclo. Junto a Gemayel están las Fuerzas Libanesas de Samir Geagea, cristianas también, y el Movimiento Mustaqbal (Futuro), que hace de portavoz de la población suní y está liderado por Saad Hariri, hijo del casi mítico primer ministro Rafic Hariri asesinado en 2005.

El otro bloque es la alianza 8 de Marzo, en la que se juntan los cristianos de Aoun con el partido islamista chií Hizbulá, con el pequeño partido cristiano Marada y con Amal, portavoz de la población chií no islamista.

Samir Geagea quizás sea el líder más resueltamente cristiano, enemigo acérrimo de Hizbulá y por extensión, de Michel Aoun, al que le disputaba la presidencia durante casi dos años. Que tanto el candidato del 14 de Marzo como el del 8 de Marzo fuesen cristianos corresponde al pacto nacional no escrito por el que el cargo de jefe de Estado siempre debe recaer en un maronita, y el de primer ministro en un musulmán suní. Los chiíes tienen concedido el de presidente del Parlamento.

“Aoun va a demostrar que ya no es el general de 1988 a 1990, sino el presidente de todo Líbano”

La rivalidad Geagea-Aoun parecía insuperable: ambos eran señores de la guerra en los 80, eternos rivales, a ratos aliados, a ratos enfrentados en las trincheras. Hace un año, casi parecía resuelto el dilema, al sugerir Saad Hariri como candidato al líder de Marada, Suleiman Franjieh, el otro líder cristiano aliado a Hizbulá. Pero Aoun no dio su brazo a torcer. En enero, Geagea escenificó en público un acuerdo con su contrincante y anunció que apoyaba la candidatura de Aoun.

Aún así ha pasado casi un año hasta que se limaron las últimas diferencias: el compromiso de Aoun de volver a nombrar a Saad Hariri primer ministro, que ya ostentó el cargo de 2009 a 2011. Con este pacto entre caballeros en el bolsillo, el 31 de octubre se reunió el Parlamento y Aoun recibió los votos necesarios. Apenas cuatro días más tarde, el 3 de noviembre, nombró a Hariri jefe del Gobierno.

Para Basam Lahoud, analista político de la Universidad Libanesa Americana, el general Aoun “va a ser el mejor presidente para Líbano durante este período específico que está atravesando Oriente Medio”. “ Él es, al menos, el candidato que representa a la mayoría de los cristianos. Creo que vamos a tener un cambio en la política libanesa con la llegada del general Aoun, y va a demostrar que ya no es el general de 1988 a 1990, sino el presidente de todo Líbano”, evalúa Lahoud.

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Ethel Bonet

@Qarnabit

Periodista (Alicante, 1975). Vive en Beirut.
Ha estudiado Filología Árabe en Alicante...

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