En guerra por amor

 

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Pif, con su nueva película, In guerra per amore (“En guerra por amor”), ha sorprendido a su público que quizás se esperaba un segundo cuento ligero tras el gran éxito de La mafia uccide solo d’estate (“La mafia solo mata en verano”).

La trama se cuenta rápido: un joven americano (Pif) se enamora locamente, siendo correspondido, de una bella americana de orígenes sicilianos (Miriam Leone) en la que se ha fijado también el hijo de un mafioso americano. Y Pif, para seguir con una historia de amor que empieza mal, se ve obligado a alistarse con la esperanza de obtener, una vez en Sicilia, la aprobación del padre a su matrimonio.

Aparecen interrogantes, aún hoy irresueltos,  que obligan al espectador a renunciar al final feliz

También en el caso de este segundo filme del cineasta palermitano nos encontramos frente a un cuento. Un cuento divertido, una comedia que transcurre sin obstáculos, con toques ingeniosos e hilarantes (valgan como muestra el dúo del ciego y del cojo, rudimentario revelador acústico de las bombas que llegan, y la secuencia en la que se ve a Pif, actor protagonista, volar sobre el cielo de Sicilia sobre un asno). Pero un cuento este que se convierte en tragedia. Y gira hacia la tragedia cuando menos te lo esperas, cuando el espectador ya se ha relajado, anticipando el previsible final feliz.

Los ingredientes que hacen degenerar el cuento en tragedia no son para nada presuntuosos o gratuitos.

Aparece el muerto que ha sido asesinado por la mafia por confundirlo con otra persona; irrumpen en escena, en los compases finales, personajes siniestros pero auténticos de los que el cuento hasta ese momento nos había presentado solo un boceto; aparecen una serie de interrogantes, aún hoy irresueltos, sobre el verdadero modo en que se produjo el desembarco de las tropas americanas ante el cerco final de la armada nazi, que obligan al espectador a renunciar esta vez al final feliz.

Pif, que no ambicionaba crear un film de guerra ni –es lícito suponer- pretendía hacer una copia a lo Spielberg de Salvar al soldado Ryan, se ha limitado a contar cómo sucedieron las cosas. Todas aquellas cosas que los americanos han sabido siempre los primeros y que después se han convertido en patrimonio compartido por los historiadores serios de todo el mundo. Veamos velozmente de qué se trata. Es un resumen necesario, ya que el tema tratado por Pif, que a algún espectador podrá parecerle una revelación, es en realidad un asunto sobre el que existe ya una opinión consolidada por parte de los historiadores.

El desembarco americano en Sicilia se sirvió de la ayuda de la mafia americana y de la siciliana

Comencemos por decir que el desembarco americano en Sicilia, no por casualidad mucho menos alabado que el de Normandía, se sirvió de la ayuda de la mafia americana y de la siciliana. Esta contribución fue posible primero gracias a Lucky Luciano, liberado aposta por las autoridades de Estados Unidos de la cárcel en la que estaba recluido, a la vista de sus futuros servicios, y después gracias a los mafiosos en Sicilia, que honraron el empeño de Luciano con entusiasmo, entregando a las tropas del general Patton las “llaves” de su país. Todo fue como la seda.

A los americanos les parecía mentira que el desembarco resultase, desde su punto de vista, sustancialmente “indoloro”, y saldaron la deuda nombrando como alcaldes en las principales ciudades de Sicilia a los propios jefes mafiosos que les habían ayudado.

Una vez producida la liberación, los mafiosos, reforzados por la investidura americana, y contratados, convendría casi decir, para la tarea anticomunista, volvieron a alzar la cabeza marcando las décadas sucesivas de la historia de Italia con una estela interminable de sangre. Es el nacimiento de la negociación Estado-Mafia que ha perdurado hasta nuestros días y que constituye el tema de fondo en el proceso en curso en Palermo, al menos en lo referente a la parte que aborda los hechos del período de matanzas 1992-1993.

Ya lo dijo Sciascia: en Sicilia los verdaderos mafiosos fueron los “antifascistas”

Contada a grandes rasgos, la historia es esta. Y esta es la conclusión del filme In guerra per amore.

A nosotros nos ha gustado, justo porque el cuento, al convertirse en tragedia, no rehúye del deber de informar al espectador de una de las páginas más controvertidas de la Segunda Guerra Mundial. ¿Pif podía haberlo hecho de otra forma? Evidentemente. Pero en ese caso no nos habría contado un cuento sino, mucho más banalmente, una fabulilla.

Por otra parte, no es casualidad que Leonardo Sciascia, que habiendo vivido esa página de historia en primera persona sabía de lo que hablaba, observase que en Sicilia los verdaderos “mafiosos” fueron los “antifascistas”.

Sciascia se concedió aquella afirmación, paradójica tan solo en apariencia, porque había visto en persona, viviendo aquellos días, aquel primer germen de la negociación Estado Mafia que hoy Pif, incluso a costa de desilusionar a alguno, nos ha mostrado cándidamente en su filme.

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© Saverio Lodato | Publicado en Antimafiaduemila | 3 Nov 2016 | Traducción del italiano: Carmen Pliego

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Acerca del autor

Saverio Lodato
Periodista (Reggio Emilia, 1951). Vive en Palermo, como reportero y ensayista especializado en temas de la...

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