La mafia blanca

 
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Nacho Carretero
Fariña

Género: Ensayo
Editorial: Libros del K.O.
Páginas: 368
ISBN: 978-84-1600-146-0
Precio: 19,90 €
Año: 2015
Idioma original: castellano

Eran los primeros años del siglo en curso y en la oficina de la ONG en Madrid teníamos a un compañero, muy eficaz en lo suyo, la sección de marketing, del que decíamos cariñosamente que era miembro de la mafia por vía triple: tenía carné del PSOE, era gay militante y era gallego. Lo último venía a cuento porque en las campañas de recaudación de donaciones en el sector de bares cosechó más fondos en la comarca de Arousa que en Lavapiés, Malasaña y Chueca. Le pregunté cómo era posible que hubiera tanto bar por unas rías que recordaba más bien como paisaje rural. “Aquello está lleno de discotecas – me respondió – , es lo típico para blanquear el dinero de la cocaína”.

Lo típico. No era ningún secreto. Y por muy lejos que se estuviera de los clanes y del negocio (nuestro compañero estaba lejos), al final a nadie le venía mal que el dinero corriera por ahí: siempre caen mendrugos.

Cuenta la historia del narcotráfico gallego desde sus inicios como estraperlo local

Esta imbricación del narcotráfico con una sociedad que calla, otorga y se beneficia la describe con gran precisión y numerosos ejemplos Nacho Carretero en Fariña, un libro que va por una merecida séptima edición en un año. No será el primer retrato del mundo narco gallego, pero probablemente sea el más completo, el más pormenorizado. Y no me sorprendería que fuese, además, el mejor escrito. Dentro de lo que cabe.

Porque meter la historia del narcotráfico gallego desde sus inicios como modesto estraperlo local en los años 40 (sí, cuando Portugal era el vecino rico) hasta las últimas redadas judiciales en el mismísimo 2015, en un orden cronológico que permita entender el fenómeno, y a la vez estructurado por temas, se antoja más complejo que ponerle las esposas a un pulpo vivo.

Quizás esto sea una de las insuficiencias técnicas del libro (aparte de la decisión editorial de desterrar el interesante gráfico de las planeadoras a la vulnerable faja del libro): a ratos uno desea que fuese hipertexto y pudiera hacerse clic en un nombre para llegar al capítulo donde hizo su primera cameo. Y eso que el autor pone de su parte: “Patoco, el que fue a hacerse una foto con su novia a Portugal ¿recuerdan?”. Sí, hace 85 páginas, recordamos. Cierto: hay un esmerado índice de nombres. Pero nos hemos vuelto lectores perezosos.

Quiere denunciar, como hacen los periodista: aquel es narcotraficante. Y aquella. Y aquel otro

Hay muchos nombres, pero de eso se trata. Nacho Carretero no nos quiere contar una novela. Quiere denunciar, como hacen los periodista: aquel es narcotraficante. Y aquella. Y aquel otro también. Y han hecho esto. Y aquel político está implicado. Y aquel otro. Todos. De todos los partidos. Que se sepa. Con nombres y apellidos. Aquí, los únicos que tienen derecho al anonimato son ciertas fuentes. Las de la policía. Los ciudadanos, los que han querido hablar, también dan la cara. “Menos mal que no me gusta la violencia”, dijo un capo a los jueces. “Si no, os mataba a todos”.

Menos mal, sí. Si esto fuera Sicilia, Nacho Carretero ahora tendría protección policial, de seguir vivo. Pero la mafia gallega no ha tenido necesidad de matar tanto: los ajustes de cuentas a disparo limpio se cuentan con los dedos de dos o tres manos. Quizás porque esa relativa ausencia de violencia haya sido precisamente el secreto de mantener la imbricación entre narcotraficantes y sociedad “inocente”: durante muchos años, (casi) nadie veía nada malo en el negocio.

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Acerca del autor

Ilya U. Topper

@ilyatopper

Periodista (Almería, 1972). Vive en Estambul, donde trabaja para la Agencia Efe.
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