Donde reside la esperanza

 

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A medida que los llamamientos a las protestas reciben cada vez más atención por parte de los medios de comunicación y de los ciudadanos que durante tanto tiempo los han ignorado, comienzan a surgir muchas preguntas relevantes sobre la trayectoria de Egipto hasta el momento. La situación actual de Egipto es posiblemente la más desalentadora de toda su historia reciente.

Dejando a un lado el gran número sin precedentes de abusos de los derechos humanos, es obvio tanto para los residentes como para los espectadores que la economía de Egipto se dirige rápidamente hacia el colapso financiero. La clase dirigente del país se esfuerza cada vez más en mantenerse a flote, al mismo tiempo que la esperanza, buscada durante tanto tiempo, de una estabilidad política se vuelve cada vez más frágil.

Las decisiones las toman funcionarios no elegidos democráticamente de los cuerpos de seguridad

Lo que hace que esta situación sea aún más trágica no es la falta de esperanza, sino su presencia fugaz. El camino de Egipto hacia la recuperación económica ha estado claro desde hace mucho tiempo. Sin embargo, los intereses económicos de los legisladores han torpedeado cualquier voluntad política de recorrerlo. Dejando a un lado las cifras económicas, las perspectivas futuras se basan ante todo en la confianza. A medida que las condiciones del país empeoran y los intereses de la élite política se hacen cada vez más transparentes para el ciudadano medio, la confianza en la directiva actual de Egipto se marchita.

Los males económicos de Egipto no son otra cosa que los síntomas de sus achaques políticos, y éstos requieren una cura urgente. Egipto necesita emprender reformas políticas inmediatas para establecer un sistema capaz de llevar a cabo proyectos a largo plazo que sean beneficiosos para el futuro del país.

En este momento, la mayoría de las decisiones las toman funcionarios no elegidos democráticamente que pertenecen a distintos cuerpos de seguridad. Dichos funcionarios tienen tres motivaciones fundamentales: su propios intereses particulares, la protección del régimen actual y un plan de venganza contra los islamistas y la oposición laica. Sus decisiones no se supervisan. Los miembros del Parlamento, cuidadosamente seleccionados, actúan más como representantes de los organismos de seguridad que del pueblo.

Cuando el Ejército hace negocios, no paga impuestos, y usa a reclutas mal pagados

Del mismo modo, todo el sistema político carece de un sistema de separación de poderes. No existe la posibilidad de enfrentarse a los dirigentes sin pagar un alto precio. El auditor de mayor rango de Egipto, Hisham Geneina, fue destituido de su puesto tras hacer unas declaraciones sobre los hallazgos de su informe que evidenciaban una corrupción masiva. En teoría, eso debería haber puesto en marcha una investigación dentro de los órganos de gobierno acusados de llevar a cabo irregularidades financieras, pero ocurrió justo lo contrario y Geneina fue enviado a juicio.

La ausencia de un sistema de control también ha corrompido el mercado financiero de Egipto. Aunque el Ejército ya lleva mucho tiempo implicado en la economía del país, es ahora cuando está más involucrado en la política que nunca. Esto significa que los generales controlan toda la participación del Ejército en las licitaciones públicas, así como la participación en el mercado de todas las empresas que no son propiedad militar. Por lo tanto, no es solo el imperio económico del Ejército lo que afecta al mercado, sino la total hegemonía que posee sobre las políticas económicas y comerciales.

Muchas empresas civiles son subcontratadas por el ejército, pero no tienen recursos para litigar contra éste si sufren algún tipo de extorsión o si sus pagos se retrasan. Cuando el Ejército hace negocios, no paga impuestos; usa a reclutas mal pagados, y su presupuesto no recibe supervisión por parte del Parlamento. Incluso si el ejército produce bienes o lleva a cabo proyectos de construcción a un coste inferior, no hay forma de asegurar que las ganancias obtenidas se volverán a invertir en la economía. Todo el dinero se saca del ciclo monetario.

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Acerca del autor

Wael Eskandar

@weskandar

Periodista (El Cairo). Bloguero y analista, Wael Eskandar ha colaborado con diarios egipcios...

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