El regreso de los yihadistas

 
Minarete en Túnez capital (2017) | © Alicia Alamillos

Minarete en Túnez capital (2017) | © Alicia Alamillos

Túnez | Febrero 2017 | Con J. F. Calero

Las tranquilas calles tunecinas, de colores claros de ciudad costera, mercados, zocos, puertas tachonadas y algún esporádico policía contrastan radicalmente con las de países vecinos como Egipto o incluso Bruselas o Francia, donde el estado de emergencia y la amenaza terrorista ha volcado al Ejército en los barrios. Tras un año tranquilo, en 2017 el Gobierno tunecino presume de su lucha antiterrorista sin recurrir a la militarización de las calles. Después de unos fatídicos 2014 y 2015, en 2016 Túnez registró “solo” 3 atentados. Y sin embargo, los tunecinos miran con inquietud al futuro: el regreso de cientos de yihadistas que se unieron a grupos como Daesh o al Frente Nusra (Al Qaida), que podrían importar lo aprendido en la guerra siria, iraquí y libia.

“No los vamos a meter a todos en la cárcel, porque no tendríamos suficientes cárceles”

Al menos 5.500 tunecinos se han unido a Daesh y otros grupos yihadistas, según informes de Naciones Unidas. Aunque tras seis años de conflicto muchos han muerto, el regreso de otros cientos es una realidad ante la que el Gobierno no ha presentado medidas concretas, critican grupos de la sociedad civil. El pasado 5 de febrero, decenas de personas salieron a las calles enarbolando pancartas con consignas como “Túnez no es un emirato del Daesh” o “Contra el regreso de la escoria terrorista”. Pidieron que se les retirara la nacionalidad o bien que fueran encarcelados inmediatamente.

El debate se encendió tras la respuesta en Twitter del presidente del país, Beji Caid Essebsi: “Muchos de ellos quieren volver, no se puede impedir a un tunecino que vuelva a su país. (…) No los vamos a meter a todos en la cárcel, porque si lo hiciéramos no tendríamos suficientes cárceles, pero tomamos todas las disposiciones necesarias para que sean neutralizados”.

“Nadie tiene la fórmula para tratar el problema de los retornados; estamos ante una experiencia piloto”, asegura en una entrevista el ministro tunecino de Interior, Hedi Mejdoub, sentado en uno de los salones del Ministerio situado en plena avenida Burguiba, en el corazón de la capital. Al menos 800 ya habrían regresado en los últimos años, según cifras que el Ministerio da por válidas. En virtud de la recientemente aprobada Ley Antiterrorista (2015), cualquier tunecino que haya cometido actos terroristas en el extranjero podrá enfrentarse a castigos entre 12 años de prisión y la pena de muerte. Los ministerios de Interior y Defensa han reforzado el control de fronteras para detectar a los que la crucen de manera ilegal, y “si alguien está fichado y ha pisado una zona de conflicto, será arrestado inmediatamente”, sostiene Mejdoub.

El Gobierno quiere construir un muro de arena de 250 km a lo largo de la frontera con Libia

La falta de un Gobierno efectivo y la efervescencia de las luchas internas en la vecina Libia facilitan el traspaso de yihadistas, tanto en un sentido como en otro, y dificultan los trabajos de recogida de información. A principios de 2016, el Gobierno anunció la construcción de un muro de arena de 250 km y un foso de dos metros de profundidad en la frontera entre ambos países, que se extiende a lo largo de 459 kilómetros. Según señalan desde Defensa, cuentan con vigilancia por un sistema de control electrónico –con financiación alemana y estadounidense- y el apoyo de una flotilla de helicópteros.

Una vez dentro del país, el problema ya es otro: según admiten fuentes de Interior, Túnez carece todavía de un plan para la integración y desradicalización de esos miles de jóvenes que se fueron a luchar por la yihad.

“Esas cifras, que salen de instituciones europeas y que hablan de 6.000 – 8.000 tunecinos en zonas de conflicto, son exageradas. Nosotros estimamos que hay unos 3.000 terroristas, incluso si podemos aceptar un margen de error, la cifra no supera de ninguna manera los 5.000”, asegura Mejdoub. Interrumpido por varias llamadas, – “está nevando en algunas zonas del país, no es muy normal esto”, bromea – el ministro trata de restarle alarmismo a un problema que amenaza la recuperación del turismo, clave en la economía de un país sin petróleo entre los “lagos de oro negro” de Libia y Argelia.

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Alicia Alamillos

@Ali_Arena

Periodista (Córdoba, 1992). Tras pasar por la mesa Internacional de ABC y...

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