Adolescentes atrapados

 

Pero las cifras oficiales solo recogen una parte de los chavales desamparados que vagan por Atenas, porque la mayoría no ha llegado a registrarse. Algunos se escapan antes de ser inscritos por las autoridades en los centros de detención de las islas; otros declaran venir acompañados de sus familiares cuando en realidad dependen de conocidos o de las mafias en las que confían para continuar el viaje. Un informe de la Oficina Europea de Policía (Europol) revelaba a principios de 2016 que al menos 10.000 niños refugiados habían “desaparecido” nada más llegar a Europa.

Vivir en las comisarías

Tumbarse sobre el gélido arcén no es a lo que más temen Yousef y Sohrab cuando es hora de cerrar los ojos para dormir. “No nos gusta estar por la calle porque no tenemos papeles y nos da miedo que la policía nos pille”, explica el joven Sohrab mientras inhala el humo de un cigarro. Ni las condiciones meteorológicas adversas ni la crudeza de la naturaleza que sus ojos han visto desafiando dunas, montañas y olas asusta a estos chavales.

Sohrab fue interceptado cinco veces por la policía búlgara y deportado a Turquía

Sin embargo, los cuerpos y fuerzas de seguridad han sido una amenaza durante todo el trayecto. “¡En Irán la policía nos podía disparar!”, exclama Yousef mientras imita el recorrido de una bala con su mano. Su compañero relata con pavor como fue interceptado cinco veces por la policía búlgara y deportado hasta Turquía. Ellos conocen mejor que nadie que en Grecia no están a salvo de detenciones.

La escasez de infraestructuras para estos chavales que se han subido a las lanchas sin la compañía de un adulto es una de las causas por las que algunos menores permanecen encerrados en las celdas de comisarías de Atenas. Así lo explican las autoridades griegas y las organizaciones encargadas de proveer asistencia. Un informe publicado por Human Rights Watch el pasado setiembre denuncia que esta medida provisional a menudo podría contravenir la normativa griega e internacional porque los arrestos son en muchos casos “arbitrarios y prolongados”.

La impaciencia, la desinformación y la frustración con las vías legales han empujado a estos afganos de 14 años a buscar rutas para llegar a Alemania al margen de la ley. El procedimiento de reunificación familiar y el de recolocación a un país de la Unión Europea –restringido a sírios y algunos iraquíes– puede tardar meses. La lentitud burocracia ha sido denunciada en reiteradas ocasiones por Acnur, que ha instado recientemente a los países europeos a “incrementar las vías seguras de acceso a Europa para los refugiados”, así como a instaurar “un sistema de asilo simplificado que permita identificar, registrar y tramitar las llegadas rápida y eficazmente”.

“Quieren salir de Grecia y, en eso no les podemos ayudar”

Lora Pappa cree que existe una relación muy estrecha entre el cierre de fronteras y los niños refugiados que viven y buscan dinero en las calles de Atenas: “Los menores no acompañados se ven forzados a trabajar en la calle porque necesitan dinero para pagar a los traficantes con el objetico de llegar a Europa”.

“Creen que una vez estén en Atenas las cosas serán más fáciles para salir del país”, explica Anna Papadopoulos, una educadora social que trabaja a diario con este colectivo vulnerable. “Tenemos que conciliar problemas psicológicos que no podemos resolver”, cuenta. Destaca que, aunque los perfiles de menores son muy diversos, existe un parámetro común: “Quieren salir de Grecia y, en eso no les podemos ayudar”. En realidad, según cuenta esta asistente, la sensación de vacío e incertidumbre también persigue aquellos que están bajo custodia del ministerio fiscal en los pocos centros habilitados para su estancia.

Página anterior 1 2 3Página siguiente

 
 

Etiquetas

, , ,

Artículos relacionados

Acerca del autor

Helena Vázquez

@_Helenadetroia

Periodista (Sabadell, 1991). Tiene formación de jurista. Desde 2015 vive en Atenas,...

Adolescentes atrapados
 
 

0 Comentarios

Sé el primero en dejar un comentario.

 
 

Deja un comentario