El Estado no quiere pagar

 

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Se queda uno doblemente pasmado ante esta noticia. Sobre todo, por el hecho en sí.

Mario Vece, de 39 años, artificiero de la Policía Nacional, perdió un ojo y una mano en la noche de Fin de Año, cuando intentaba desactivar un paquete bomba encajado en la baraja metálica de la librería Il Bargello, vinculada a Casa Pound, asociación de extrema derecha, en pleno centro de Florencia. Desde entonces se encuentra en cuidados intensivos en el CTO [Centro Traumatológico Ortopédico] de Careggi, sometido a un goteo de intervenciones quirúrgicas.

A su alrededor, los familiares que vienen de la provincia de Salerno, de la cual es originario el agente; familiares –y lo imaginamos sin necesidad de mucha fantasía– que son cualquier cosa menos pudientes.

Se indaga, se sigue la pista anarquista, ya que en el pasado la librería había sido objeto de ataques y contestaciones por parte justamente del área anarquista, que pretende su clausura. Se verá. El hecho es que tanto si los “encapuchados” sin nombre resultaran ser anarquistas como si son criminales o dementes, estaremos en presencia de asesinos frustrados. Si no fuera por el sacrificio del policía Mario Vece, las consecuencias del atentado de Florencia habrían sido más graves.

Pero otro desconcierto, esta vez multiplicado por mil, ha venido después.

Se descubre, de hecho, que no hay prevista ninguna cobertura asegurativa por accidentes de esta clase a favor de quien, al servicio de las fuerzas del orden, trabaja como artificiero. No se necesita mucho esfuerzo para entender que los gastos sanitarios para terapias de rehabilitación de calidad, indispensables para quien ha sufrido daños tan graves, son de vértigo.

Y la denuncia de este “caso”, que sería eufemístico definir como oprobioso, viene tanto de parte de Antonio Lanzilli, secretario del Siulp [Sindacato italiano de trabajadores de la Policía del Estado] de Florencia, como de Gianni Tonelli, secretario general del Sap [Sindicato Autónomo de Policía].

El Siulp en particular ha lanzado una suscripción para recoger los fondos necesarios para los cuidados del compañero, a través de una cuenta con el asunto “Para Mario”.

¿Qué más queremos decir?

¿Que nos gustaría que una noticia así tuviera la dignidad de abrir los principales telediarios y los periódicos más influyentes?

¿Qué nos gustaría que en cada ciudad fuera erigido un monumento a todos los servidores del Estado italiano que arriesgan cada día vida, ojos, manos y pies, policías, carabinieri, policía fiscal, agentes urbanos, miembros de escolta?

¿Qué nos habría gustado vivir en un país donde el Estado, un minuto después de la tragedia, hubiera dicho “Lo pago todo yo”?

No somos tan ingenuos.

Lo que no significa que no estemos asqueados.

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© Saverio Lodato | Publicado en Antimafiaduemila | 10 Enero 2016 | Traducción del italiano: Alejandro Luque

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Acerca del autor

Saverio Lodato
Periodista (Reggio Emilia, 1951). Vive en Palermo, como reportero y ensayista especializado en temas de la...

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