«Europa es un hogar para muchos fascistas»

Dubravka Ugresic

 

El juicio a Karadzic fue simbólico, pero, ¿el final de aquellos líderes fue una mala noticia para la Justicia?

Así es. Karadzic se merecía un juicio y lo tuvo finalmente, gracias a dios. Es bueno que ciertos tribunales se hayan establecido, por ejemplo sobre odio. Hay mucha documentación y un gran archivo, probablemente el mayor desde la II Guerra Mundial sobre crímenes de guerra en el mundo. Es una escuela para juristas y un buen material para cambiar las leyes. Temperamental como soy, yo podría decir: sí, los puedes condenar a todos y puedes imponerles 100 años de cárcel y eso sería una catarsis. Pero entonces los abogados responden, lo siento, eso no puede ser. ¿Qué pasa con Breivik en Noruega? Lo siento, tiene derechos. Tenemos que pagarle, encima.

En The culture of lies usted dice: “Adiós, hasta la próxima guerra”. ¿Cree que es un destino balcánico?

No creo que sea un destino. Creo que la razón es siempre muy pragmática. La gente dice, no sé si es verdad, que estas venganzas de sangre entre clanes, que estaban prohibidas en Yugoslavia y Albania durante el comunismo, como costumbre primitiva tribal, estén volviendo ahora. Dicen que quieren que vuelva esa vendetta, porque es su cultura, su herencia. ¿Por qué? Porque es un negocio. Es como la mafia. También la mafia podría decir de sus crímenes ‘es nuestra costumbre, nuestra cultural’. Igual pasó con las hostilidades entre serbios y croatas y la situación en Bosnia. Siempre hay dinero por medio. Algún juego de poder. No es el destino. La guerra, lo creo cada vez más, fue fabricada por causa del dinero de la gente durante el comunismo, las fábricas, edificios, carreteras, eran del pueblo, y alguien tenía que hacerse con todo ello. La guerra fue una oportunidad muy buena. La Yugoslavia comunista les daba una identidad de Estado, fronteras, colegios, lengua, un Parlamento, un Gobierno, todo era un paquete completo. Así que era muy fácil apartarse, porque todo estaba establecido ya por el comunismo.

«Las mujeres fueron la primera fuerza, la única en la antigua Yugoslavia, que peleó duro para detener la guerra»

Estoy leyendo un libro de José Ángel Ruiz Jiménez sobre la guerra de los Balcanes. Casi no habla del papel de las mujeres en esa locura. ¿Estaban aparte, eran solo victimas? 

He leído que también en Irlanda, a las mujeres se les apartó silenciosamente de la escena, aunque eran una parte muy importante y estaban muy politizadas. Entre los partisanos, durante la II Guerra Mundial, la participación de la mujer fue enorme. Mujeres intelectuales, sobre todo estudiantes judías de Medicina, se unieron a los partisanos y fueron muy útiles montando hospitales, cuidando de los heridos y también abriendo colegios improvisados para los niños en los pueblos, donde ganasen. Después de la guerra hubo el AFZ, un frente antifascista de mujeres y eran una organización muy potente.

¿Qué pasó después?

Poco a poco las mujeres perdieron su poder porque los hombres las aplastaron en silencio. Lo mismo pasa ahora. Las mujeres fueron la primera fuerza, la única fuerza, en la antigua Yugoslavia que peleó muy duro para detener la guerra. Había mujeres de negro en Belgrado que protestaban todos los días y a las que humillaron los medios y todo el mundo en Serbia, las trataron como locas. Había mujeres periodistas. Yo fui una de las primeras –de otra manera no sería una escritora exiliada– que escribió contra la guerra, y en contra de la estupidez. A mí me han borrado de la escena.

«Hay muchos libros escritos sobre la época; nadie ha escrito nunca un libro sobre mí o mis colegas escritoras»

¿Cómo ocurrió?

Hay muchos libros escritos sobre la época; nadie ha escrito nunca un libro sobre mí o mis colegas escritoras. Lo más ofensivo es que los hombres escritores se apropiaron de nuestro discurso. Cuando a uno de los más conocidos escritores croatas le preguntaban qué pensaba de mi libro de ensayos dijo que era un libro político “bastante literario”, como si sus libros fueran importantes y los míos fueran “solo literatura”. Eso muestra que el patriarcado funciona. Siento hablar de mí. Me dieron un premio internacional en América, y en la prensa croata solo un periódico digital publicó una nota breve . La mayoría de la prensa croata está orientado hacia la derecha, solo hay un diario bueno. Es el Federal Tribune Journal. La mayoría de quienes escriben ahí son hombres, no hay mujeres. Uno de los críticos culturales decidió que lo mejor era escribir una crítica sobre mi libro Europa en sepia. Y dijo que era un premio para un ensayo croata y, más aún, para la tradición de los ensayistas croatas, sobre todo de los años 70, olvidados hoy, con los que Ugresic está en deuda. Así, yo debería inclinarme ante esos padres del ensayo croata, porque sin ellos nunca conseguiría un premio.

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

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