Aquí tiene la cuenta

 

El camino circular de Firdaus por los infiernos desembocará en el destino de toda mujer que intenta ser libre en una sociedad de carceleros: en la celda donde – así arranca la novela – la entrevistará la autora, la propia Nawal Saadawi. Ironías de la Historia: seis años más tarde, la propia Saadawi fue encarcelada durante meses en la prisión que describe en la novela. Por “amenazar la seguridad del Estado”. Y visto así, hasta era cierto: ¿qué podría ser más amenazante para los fundamentos patriarcales de la sociedad, sobre la que se sostiene el Estado, que hablar del sexo de la mujer? Ya en 1972 había sido destituida de su puesto como directora de Salud Pública de Egipto por haber publicado el estudio Mujer y Sexualidad.

Saadawi ha tenido la valentía de hablar de sexualidad, clítoris, orgasmos, amor lésbico y prostitución

Porque de eso se trata. Saadawi ha tenido la valentía de hablar de sexualidad, de clítoris, orgasmos, amor lésbico, prostitución y violaciones ante lectores que aún vivían en un mundo (imaginado, nunca real) en el que todas las chicas llegan vírgenes al matrimonio. (Esto tampoco ha mejorado: en 2016, el escritor egipcio Ahmed Naji fue a la cárcel durante meses por escribir la palabra coño en una novela).

Pero no se trata solo de colocarnos un espejo y mostrarnos el miedo a la mujer que rompa los tabúes sociales. Aunque Mujer en punto cero es de cierta manera una novela didáctica, también es un paseo por los abismos del alma humana, a lo largo de las erupciones de odio que desgarran por momentos la losa del patriarcado.

Es un libro imprescindible, no solo para Egipto, no solo para 1975. No nos sorprende que en Madrid se haya representado ya como obra de teatro y que pese a su reducida tirada era un clásico en todo mercadillo de libros que se preciara desde que la editorial madrileña horas y HORAS publicase la primera versión en castellano en 1994, con preciosa cubierta en carmesí.

Si aún no han solventado su deuda con una de las grandes feministas del siglo, pidan la cuenta

La edición que ahora saca Capitán Swing recupera la misma traducción de entonces, firmada por Mireia Bofill Abelló, que aporta su larga militancia feminista a una versión hermosa y bien medida. Si bien sospechamos, visto su currículum de obras, que el texto se ha vertido desde la versión inglesa y no desde el original árabe de Saadawi. Tampoco puedo decir que me encante la portada, pese a su gran expresividad, y pese a tratarse de una denuncia: por una vez en la vida ¿no se podría haber retratado a una mujer que busca su libertad con algo que no fuese un velo negro?

Pero eso no importa. Negro o carmesí. Si aún no han solventado esta deuda con una de las grandes feministas del siglo – porque eso fue y es Saadawi, nos caiga bien o mal a sus ahora 85 años – diríjanse al próximo punto cero y pidan que les presenten la cuenta. Son 16 euros. Por un par de horas. Y luego dicen que las escritoras se venden caras.

De cómo les dejará el cuerpo, mejor no hablamos. Yo recuerdo haber llorado.

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Acerca del autor

Ilya U. Topper

@ilyatopper

Periodista (Almería, 1972). Vive en Estambul, donde trabaja para la Agencia Efe.
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