«Los verdugos son completamente humanos»

Jonathan Littell

 

¿Puede entender algo de lo que ocurre hoy en Siria, o es definitivamente incomprensible?

No, no, si sigues los detalles se ve más claro. Es extremadamente complicado, los franceses lo llamamos ‘un jeux a dix bands’, porque no hay un solo bando, ni dos, ni tres, ni cinco, sino diez, doce, quince, y tienes que conocer sus lógicas, sus alianzas, sus contradicciones, puedes seguirlo, bueno, alguien como Trump no es capaz, pero cualquiera que lo estudia de cerca puede ver claramente lo que ocurre, y que no va en la buena dirección.

Como un tablero de ajedrez con muchas manos…

Sí, como un tablero de ajedrez no solo entre dos, sino a quince bandas.

Dijo que, por ser judío, podía escribir un libro como Las Benévolas sin ser acusado de antisemitismo…

No lo dije yo, otros lo dijeron. Es claramente un comentario estúpido, rídículo. … En esta nueva película [Wrong elements] no soy un negro africano.

La condición judía, ¿influye de algún modo en la comprensión de los conflictos?

No.

No fue a recoger el Goncourt, no le gustan los premios. Pero en el cine son importantes, es una necesidad del medio…

«No leo mucha literatura contemporánea, más bien cosas antiguas o trabajos antropológicos o científicos»

Todavía no he ganado ningún premio, ya veremos cuando ocurra. Probablemente tampoco vaya a recogerlo, pero ya veremos. Es dinero, como te decía antes.

¿Conoce la obra de sus sucesores en el Goncourt, Mathias Enard, de Leila Slimani?

No, a la última no la conocía. No leo mucha literatura contemporánea, leo más bien cosas antiguas, o trabajos antropológicos o científicos. A ella no la he leído nunca, a Mathias sí lo conozco porque vive en Barcelona, no he leído su último libro pero sí he leído muchos suyos.

Lo pregunto porque da la sensación de que los últimos años el premio parece muy orientado hacia el Mediterráneo, y muy poco ensimismado en Europa. ¿Es una tendencia francesa?

No lo sé. No es la mía, así que…

Me interesa su trabajo sobre Leon Degrelle, la conexión entre religión y fascismo. En España la conocimos pero, ¿es una ecuación infalible, o una casualidad?

«El catolicismo, el judaísmo o el islam son solo contenidos. El proceso es el extremismo»

En psicoanálisis hay una distinción entre contenidos y procesos. Para mí el catolicismo, el judaísmo o el islam son solo contenidos. Los procesos son el fundamentalismo, el extremismo religioso. Pero incluso eso es solo una parte de una cuestión más amplia sobre identidad y política. Puede ser religiosa, pero no necesariamente, puede ser étnica, lingüística… la gente tienda a asociarse en grupos y construyen discursos que les justifican a actuar agresivamente contra otros grupos. No hay nada inherentemente bueno o malo de ninguna religión. El catolicismo ha provocado alguna de las mayores atrocidades de la historia de la humanidad. No sólo el catolicismo, el cristianismo en general, pero sobre todo el catolicismo. El islam también está generando fenómenos muy extremos, y el judaísmo está generando fenómenos extremos en Israel, mierdas racistas horribles y repugnantes.

Zineb El Razhoui, una de las supervivientes de Charlie Hebdo, acaba de publicar un libro titulado ‘Contra el fascismo del islam’. ¿Le parece una palabra adecuada?

No, eso es una tontería. El 98% de los musulmanes del mundo es gente normal, sencilla y maravillosa como cualquier otra. El problema está en el 2%, pero no están más locos que el 2% en EE.UU. o en Israel, de hecho en EE.UU. es más del 2%.

“África tiene más futuro que Europa”

Jonathan Littell durante el rodaje de Wrong Elements | Imagen promocional

Jonathan Littell durante el rodaje de Wrong Elements | Imagen promocional

 

Wrong elements reúne a tres jóvenes que siendo niños fueron raptados por la Lord’s Resistance Army (LRA) del fanático Joseph Kony para ejercer como niños soldado. Para preparar este proyecto, Littell asegura que “vi Shoah de Claude Lanzmann de nuevo, pero desde una perspectiva diferente. O me interesaba tanto el fenómeno del nazismo como la memoria de los supervivientes. Ahí Lanzmann desarrolla técnicas para trabajar la memoria que me han sido de gran utilidad. También volví sobre The act of killing de Joshua Oppenheimer”, explica.

“El problema en estos casos”, prosigue, “es que hay personas que no pueden verbalizar lo vivido, es un proceso más empírico que conceptual. Algunos de mis testigos no podían hablar, así que recurrí a otras situaciones. Llevé a esta gente a los lugares donde habían ocurrido cosas, por ejemplo. En la primera escena, me enseñan cómo se secuestraba. El resto es improvisación, es ver cómo ellos vuelven a aquellos momentos. Más que una reconstrucción, es hacerlos volver al pasado. Algunos me preguntaban por qué no les daba armas reales para filmar. Pero no se trataba de eso”.

También tenía claro Littell que quería “evitar la aproximación a lo National Geographic, el kitsch en torno a África. El filme está concebido para ir contra esa idea”, asegura, y añade a renglón seguido: “África tiene más futuro que Europa. Hay una gran población joven con mucha energía para afrontar problemas. No será fácil, pero en general esa energía va en la buena dirección: educación, desarrollo, ampliación de la esperanza de vida… Todo allí revela un gusto por la vida muy potente. No temo por ese continente, sino por nosotros. Por América, sobre todo”, concluye.

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

Jonathan Littell
 
 

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