Terremoto en la izquierda

 

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Las más recientes encuestas lo confirman: el candidato del partido socialista, Benoît Hamon, se hunde. Puede estar debajo de 10% en la elección presidencial, el próximo 23 de abril.

Es necesario detenerse un momento ante tal panorama. Por primera vez desde que naciera el nuevo partido socialista francés en 1972, liderado por François Mitterrand, el candidato de este partido no tiene opciones de ganar la elección presidencial en Francia.

Estos últimos 45 años, el presidente de la República francesa ha sido un socialista durante 19 años – 14 para Mitterrand y cinco para Hollande. Además, en la presidencia del líder de derecha Jacques Chirac, el gobierno ha sido dirigido por un socialista, Lionel Jospin, durante cinco años.

El próximo domingo 23 de abril, el resultado electoral confirmará lo que se está experimentando en toda Europa. El derrumbe de la socialdemocracia, más o menos rápido pero inexorable ‒ resistiendo algo en Portugal, perdiendo su papel central y haciendo muleta del gobierno de derechas en España o Alemania, prácticamente borrado del mapa en Grecia o Países Bajos…

La marginalización del partido socialista es espectacular, en 2012 ganó con mayoría absoluta

¿Qué diablos ha pasado? En los países occidentales (incluyendo Estados Unidos) la conversión ultra-liberal de los partidos socialdemócratas en la década 80 les impide gobernar cuidando los intereses populares. Al estallar la gran recesión con la crisis de las subprimes de 2008, estos partidos han implementado políticas de recorte en gastos sociales, desmontando los estados del bienestar que fueron creados y/o promovidos por la socialdemocracia gobernante. El impacto de los recortes es dramático para las categorías populares, y se une con la visibilidad de la corrupción.

En Francia, la marginalización del partido socialista es espectacular, al ser el partido que en 2012 ganó la elección presidencial y las generales con mayoría absoluta.

Hollande ganó prometiendo oponerse a “su adversario la finanza” (los mercados financieros) y al tratado europeo promovido por Merkel, anunciando una presidencia ética y “normal”. Tan solo instalado en el palacio presidencial del Eliseo, aceptó sin pestañear el tratado europeo, e impulsó recortes sociales tan duros sino más que los de su antecesor, el derechista Sarkozy. En lo que a ético se refiere, defendió hasta más no poder su ministro de Hacienda, acusado de fraude fiscal y finalmente condenado en 2016 a tres años de cárcel.

Los socialistas franceses llevaron la oposición derecha/izquierda a lo social: aborto, homosexuales…

Los socialistas franceses, como en España, han intentado llevar la oposición derecha/izquierda al campo de lo social: matrimonio homosexual, aborto, derechos de las personas LGBTI… Viendo su identidad con la derecha en políticas económicas y sociales, Hollande ha impulsado reformas sociales buscando con ellas un pulso con la derecha que le permitiera diferenciarse. Esa estrategia, de agudizar enfrentamientos en vez de construir consenso en donde fuera posible, ha conseguido sacar a la calle, en inmensas movilizaciones oponiéndose al matrimonio homosexual, a la parte más reaccionaria de la burguesía y del pueblo de derechas, y darle un protagonismo nuevo al clérigo católico conservador. Ha contribuido en ahondar lo que el politólogo Laurent Bouvet llama “la inseguridad cultural” en el pueblo francés.

En Francia, la legalización del aborto fue promovida en 1975 por la ministra de derecha Simone Veil del gobierno Chirac, siendo presidente Giscard d’Estaing. Ahora está en tela de juicio incluso esa libertad del aborto, hasta ahora muy consensuada y protegida. Bonito resultado de esa estrategia socialista, de instrumentalización “politicona” de las reivindicaciones de género.

De la hegemonía a la irrelevancia

Con todo, Hollande ha renunciado a presentarse una segunda vez para defender su mandato, al contrario de todos los presidentes de la República desde 1958.

Con esa renuncia, ha dejado el camino abierto a su ambicioso primer ministro, Manuel Valls, que se estrellaría en la primaria socialista de enero pasado. Los votantes (menos de la mitad que en 2012) eligieron al representante del ala izquierda, Benoît Hamon.

Hamon ha sido ministro de Hollande hasta el verano 2014, cuando Valls lo expulsó del gobierno con otros ministros que criticaban las orientaciones del nuevo titular de la cartera de economía: Emmanuel Macron. Este grupo crítico, conocido como los frondeurs (honderos) contaba con un apoyo importante en el grupo parlamentario socialista, pero no lo utilizaría más allá de algunos discursos de protesta.

Benoit Hamon carga con la impopularidad de Hollande, que lo hunde al fondo del mar

El gobierno tiene la capacidad (artículo 49.3 de la Constitución) de hacer aprobar una ley sin voto, lo que Valls ha utilizado con la ‘ley Macron’ y después con la reforma laboral, dejándole a la minoría disidente la única alternativa de promover una moción de censura que tumbara al gobierno. Pero Hamon y sus seguidores no se atrevieron.

Tampoco Hamon se ha atrevido, después y a pesar de haber ganado con holgura la primaria, a denunciar la política de su antecesor socialista. Ha aceptado someter su campaña al aparato del partido socialista y se empeña en defender lo bien que lo han hecho Hollande y el PS estos años. Entonces carga con la impopularidad de Hollande, que lo hunde al fondo del mar como si de un peso de plomo atado a su pie se tratara.

Eso no ha impedido que buena parte del aparato y de los barones socialistas (en Francia se les llama “elefantes”) apoyen, públicamente o discretamente, al candidato centrista Emmanuel Macron. Hamon ha dejado que la dirección del partido socialista no excluya ni suspenda ninguno de los que se han ido a Macron, sea el alcalde de Lyon, el antiguo alcalde de París, el ministro de defensa (que sigue en funciones), un amplio número de diputados en busca de guardar su sillón como sea en las generales de junio próximo, y hasta el mismísimo Manuel Valls.

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Acerca del autor

Alberto Arricruz

@Alberto03021962

(Paris, 1962) Hijo de emigrantes sevillanos, trabaja en Francia de funcionario en cuestiones...

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