«Las marionetas no pueden producir arte»

Asli Erdogan

 

A la escritora, ganadora de premios internacionales en diversos países europeos, una persona que nunca ha empuñado un arma y que se define como pacifista, se le imputa, entre otros, el delito más grave del código penal turco: “Conspirar contra la unidad y la integridad del Estado”. El artículo 302, como ella prefiere llamarlo. Esta es la sentencia con la que se condenó, por ejemplo, a Abdullah Öcalan, el fundador del PKK . “Que yo sepa, esta es la primera vez que se utiliza contra un periodista”, cuenta la escritora. Por ello el Tribunal podría dictar contra ella cadena perpetua, aunque lo que Asli Erdogan realmente teme es que le puedan condenar por “propaganda terrorista”, pena que también supondría cárcel.

No es la primera vez que has sufrido campañas en tu contra. ¿Qué hay de diferente esta vez?

«Todos los periodistas en Turquía esperan hasta las cinco de la mañana para irse a dormir»

Hoy todo el mundo puede acabar arrestado. Un buen ejemplo es Ahmet Sik. Él fue el primero en escribir un libro sobre los peligros de Fethullah Gülen y cómo sus seguidores estaban infiltrándose en las instituciones más importantes del Estado: la judicatura, el Ejército… Por ello pasó un año en la cárcel y ahora está otra vez acusado de hacer propaganda por la FETÖ [Organización Terrorista Fethullah Gülen, como el Gobierno se refiere ahora a los gülenistas], el PKK y el DHKP-C [agrupación armada de extrema izquierda]. Es una locura total. No se puede ser de los tres grupos a al vez. Se odian a muerte entre ellos. Incluso un niño de 8 años puede ver el sinsentido que es el caso contra Ahmet Sik.

¿Por qué lo acusan de esa forma, entonces?

¿Por qué alguien, siendo asesor de un periódico, iba a destruir la unidad del Estado? ¿Por qué Turquía está menos unida por el hecho de que nuestros nombres estén en esa lista? El objetivo es aterrorizar a la gente. Incluso periodistas de grandes medios, periodistas que siempre han estado en el centro y nunca levantaron la voz como opositores, tienen miedo. Cada noche. Todos y cada uno de los periodistas en Turquía esperan hasta las cinco de la mañana para poder irse a dormir. La situación es inimaginable.

¿Hay alguna oposición por parte de los intelectuales turcos?

«Europa trata de actuar en su propio beneficio, sobre todo ahora, cuando se acercan elecciones»

Los intelectuales siempre han tenido muy poco contacto o impacto en la sociedad. El único lugar desde el que podían influir eran las columnas, pero ahora hay muchos columnistas arrestados y otros muchos optan por la autocensura. Además, el típico intelectual apoya a un grupo en concreto pero no está dispuesto a mover ni un dedo por alguien de otro grupo. Así que no tengo mucha esperanza en los intelectuales turcos. Los periodistas formaban un bloque mejor, pero muchos de ellos han perdido sus empleos y muchos otros están arrestados. La izquierda turca está muy debilitada y desorganizada, la élite del partido kurdo [refiriéndose al HDP, Partido Democrático de los Pueblos] está encarcelada… Por lo tanto, la responsabilidad de levantar una voz recae sobre el CHP [el socialdemócrata Partido Republicano de los Pueblos, segundo del Parlamento], y no creo que puedan hacerlo bajo estas amenazas.

¿Cómo consideras la actuación de la comunidad internacional ante la actual situación de Turquía?

Los Gobiernos o la gente con poder sabe perfectamente lo que está ocurriendo en Turquía. Les preocupa pero no llegan a poner el asunto sobre la mesa. En Europa hay diferentes voces y cada uno, en primer lugar, trata de actuar para su propio beneficio. Sobre todo ahora, cuando se acercan elecciones muy importantes, y, claro, ¿por qué tendrían que arriesgarse por 150 periodistas encarcelados en Turquía? Lo puedo entender, pero éticamente está mal. Va completamente en contra de los valores de la Unión Europea. Además, cuanto más próxima esté Turquía de Oriente Medio peor, más problemas sufrirá Europa.

¿Por ejemplo?

Tienen miedo de los tres millones de refugiados de ahora, pero tendrán que afrontar más y más y más. Además, antes que resolver el problema de los refugiados, deberían tratar de solucionar la guerra de Siria. Simplemente no es posible construir murallas alrededor del paraíso y quedarse dentro a salvo. Europa está empezando a olvidarse de la lección aprendida en 1945. Cuando Hitler llegaba al poder, la gente miraba para otro lado. ¿A quién le importa? Al fin y al cabo a los alemanes les gusta. Es su elección. Votaron por él.

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Acerca del autor

Javier Pérez de la Cruz

@japedela

Periodista (Valencia, 1988). Corresponsal del diario ABC en...

Asli Erdogan
 
 

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