«Donde hay movimiento de dinero, hay criminalidad organizada»

Santo Piazzese

 
Santo Piazzese | Foto promocional / Cedida por Siruela

Santo Piazzese | Foto promocional / Cedida por Siruela


Sevilla | Enero 2017

Aunque el panorama de la novela negra, y en concreto de la novela negra mediterránea, empieza a parecerse al camarote de los hermanos Marx, siempre hay sitio para uno más, a condición de que sea bueno. Santo Piazzese (Palermo, 1948) lo es, y su carta de presentación en España, Asesinato en el jardín botánico, recién editado en España por Siruela aunque apareció por primera vez en 1996, viene a descubrir a un detective (sin placa ni pistola) que promete dar mucho juego: se llama Lorenzo La Marca y, como su padre literario, es profesor de biología.

La capital de Sicilia, que en los últimos meses ha sido noticia por haber sido declarada Capital Italiana de la Cultura 2018, es el barroco telón de fondo de una intriga que discurre en los pulcros –y sin embargo turbios– ambientes universitarios. Además de esta novela, Piazzese ha publicado La doppia vita di M. Laurent (1998), Il soffio della valanga (2002), y Blues di mezz’autunno (2013). Recientemente visitó España para promocionar su obra, y conversó con MSur vía telefónica.

Una novela negra palermitana sin mafia, ¿quería huir del cliché?

Digamos que en la idea original había una mezcla de varias cosas, entre las cuales estaba eso, sí. Una de las formas de condicionamiento mafioso es precisamente la obligación de escribir libros sobre la mafia. En realidad, mis dos primeros libros son percibidos como libros sin la mafia, aunque en realidad es más preciso decir que son libros en los que ésta no es protagonista. En mi escritura he tratado de hacer un esfuerzo muy razonado, muy intenso, para dar una idea de la presencia de la mafia en la realidad palermitana, pero de una forma que hace inútil hablar de ella de un modo explícito.

Porque estar, sí que está ahí, ¿verdad?

«Según una estadística, de cada cincuenta sicilianos, uno es mafioso»

Claro. Por ejemplo, ese paseo de domingo en el primer capítulo en el que el protagonista atraviesa el centro de Palermo encontrándose con mucha gente y haciendo comentarios. Y uno de esos comentarios parte de la estadística elaborada hace algunos años sobre el componente mafioso de la sociedad siciliana. Según esa estadística, se había llegado a la conclusión de que de cada cincuenta sicilianos, uno era mafioso. La Marca, por supuesto, no rechaza esta afirmación. Así que durante el paseo, comienza a contar a las personas que se va encontrando hasta que se encuentra con la persona número 50 que, según la estadística, debería ser mafioso. Sin embargo, este número cincuenta era un viejecillo, nada peligroso…

¿Qué más pistas hay?

Después hay algunas referencias a la realidad mafiosa también con la imagen de las mujeres que bajan de Mercedes con sus abrigos de pieles, y que quizás firman con una cruz porque no saben ni leer ni escribir. Esta es una clara referencia a la realidad mafiosa que existía hace unos años. O los chavales con los que se encuentra que van en moto por las aceras de Mondello. Esta también es una referencia clara al comportamiento mafioso, tiene un componente de realidad social. Pensaba que era más eficaz esta opción, hablar de un modo tangencial de la mafia, más que de una forma directa y analítica. También porque para hablar de esa forma directa y analítica hace falta estar dentro o ser investigadores de la mafia, y no es mi caso.

¿No son todos los sicilianos, quien más, quien menos, un poco expertos en el fenómeno?

Probablemente, en mi vida me habré encontrado con mafiosos, como cualquier palermitano, aunque no fui capaz de identificarlos claramente… Nadie camina con el cartel de “mafioso” escrito en la frente. No son reconocibles a simple vista. Probablemente no hay mafiosos en el ambiente que frecuento. Hasta el 2010, cuando dimití fui investigador de biología molecular en la Universidad de Palermo.

¿Sería muy fácil hacer el chiste de que la Universidad sea otra clase de mafia?

«Existe una mafia universitaria, la de los grandes profesores, pero esto ocurre en todo el mundo»

No se puede decir que la Universidad sea inmune a la mafia. Existe una mafia universitaria, la mafia de los grandes profesores, pero esto ocurre en todas las universidades del mundo, no solo en la Universidad de Palermo. Esta es la única mafia de la que tengo conocimiento directo. Evidentemente también tengo conocimiento indirecto de la mafia a través de los periódicos, de lo que se escribe y se dice sobre los jueces, sobre los policías, tengo también amigos policías, escritores… He conocido al jefe de la Policía italiana Antonio Manganelli, que murió hace unos años. Fue el mejor policía italiano de los últimos años, un hombre de gran sentido común, una pena que haya muerto tan joven, una vez cenamos juntos… Era un gran investigador. Pero no, no tengo una experiencia directa de la mafia que me permita analizar el fenómeno.

En todo caso, Asesinato en el Jardín Botánico llama la atención por ser un giallo sin bajos fondos. Se desarrolla casi toda en el centro histórico, ¿es deliberado?

El protagonista es un exponente de la vieja burguesía palermitana. Su trabajo le lleva a encontrarse con otros burgueses o pequeñoburgueses. Aunque se ha convertido en profesor universitario, no frecuenta esos ambientes, los salones de la ciudad, de la buena burguesía palermitana. Él vive en la sociedad de en medio, digamos. No frecuenta los bajos fondos porque no hay un motivo literario para hacerlo.

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

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