«A las feministas tendrán que matarnos para que demos un paso atrás»

Esther Ferrer

 

¿Qué más le ha ocurrido?

Una vez estaba inmóvil mirando al público, y subió un chico con un cigarro encendido, y lo fue acercando cada vez más a mi piel… En esos casos la mejor defensa era no hacer nada, porque esperas que siempre haya alguien que intervenga. Empezaron a gritarle “sádico”, siguió acercándolo, hasta que desistió, porque, como yo seguía inmovil, sin defenderme, gente entre el público empezó a gritarle, “cobarde,  no la vas a quemar”. Y al cabo de un rato se fue porque los espectadores se reían de él.

Cuando usted vio la performance de Marina Abramovic en la que dejaba que el público hiciera lo que quisiera con su cuerpo, incluso poniendo armas a su disposición, usted sabía ya lo que se siente, ¿no?

Bueno, ella creó la situación que correspondía con su proyecto. A mí lo del sufrimiento no me va.  Nosotros trabajábamos de otra manera, por ejemplo proponíamos un vacío que la gente rellenaba como quería, con humor, con fantasía, con violencia… proyectando lo que ellos eran. El  Tao nos dice , es por el vacío que las cosas son útiles. Pero yo nunca he intentado provocar a la gente. Hago lo que quiero y considero que ellos pueden hacer lo que quieran, pero si me agreden verdaderamente, reaccionaré, sin problemas.

Me llamó la atención saber que en sus inicios ustedes ni siquiera documentaban sus performances, era todo arte por el arte, ¿no?

«Yo nunca he prohibido hacer fotos, ya se prohíben demasiadas cosas… Haced lo que queráis»

Es que la manía de la documentación aquí nunca la hubo, eso era más de los americanos, forma parte de su cultura. En la turné con Cage fuimos de Nueva York hasta California, y creo que tengo ¡alguna foto! En proporción a lo que tiene cualquier artista, no teníamos nada, ni nos preocupaba. La gente no venía a hacer fotos. Era estar allí, vivir la situación, pero en absoluto con la idea de documentarlo.

Ahora, en cambio, todo el mundo acude con sus cámaras, con sus celulares… ¿Cómo lo vive?

Yo nunca he prohibido hacer fotos, ya se prohíben demasiadas cosas… Si me preguntan, respondo: haced lo que queráis, pero no me molestéis a mí, ni a los que están allí asistiendo al evento. Como usen las fotos después, es algo que me trae sin cuidado.

Esa fugacidad de la performance, ¿no era también un modo de protegerse contra las inclemencias del mercado?

«Tengo casi 80 años, vivo de mi trabajo artístico exclusivamente, pero solo desde hace 16 o 17 años»

Yo no puedo decir que vivo al margen del mercado: cuando hago una performance me pagan, cuando hago arte vendo, aunque no venda jamás yo directamente. Estoy en el mercado, pero a mi manera. Como siempre he podido vivir con poco, no he necesitado vender cueste lo que cueste. En cuanto a lo de protegerse, es que en aquellos años estabas fuera quisieras o no, no te hacían ni caso. Tengo casi 80 años, vivo de mi trabajo artístico exclusivamente, pero solo desde hace 16 o 17 años puedo hacerlo sin escribir o sin traducir. Por otra parte, nosotros nunca buscamos reconocimiento. Si te reconocían, pues bien, pero no trabajabas para eso.

El aplauso suele culminar sus acciones. ¿Qué importancia le da?

«Nunca he pedido un premio, ni una beca, ni una ayuda. Nada a ningún gobierno»

Lo he vivido siempre mal. A veces los organizadores quieren que salgas a saludar. Yo doy gracias, por supuesto, pero me voy. Me fastidia salir a saludar, pero te insisten, y salgo y saludo. Pero lo vivo muy mal. A pesar de las dudas que pueda yo tener sobre mi trabajo, estoy segura de lo que hago en público. Si hago una cosa, es porque para mí es válida al cien por cien. Luego me puedo plantear si es eso lo que hay que hacer en la sociedad de hoy, pero la idea para mí es buena. Que guste o no guste, que la gente aplauda o no, es otra cosa.

Y cuando la llamaron para comunicarle que había ganado el Nacional de Artes Plásticas…

Me dio… al principio dije: “¡Qué angustia!” Me salió del alma. Yo nunca he pedido un premio, ni una beca, ni una ayuda. Nunca he pedido nada a ningún gobierno. ¿Me quieren dar el premio? Pues bien. Siempre he vivido con poco, ya digo…

¿Y por qué pensó que era un motivo de angustia?

Lo sigo pensando. A veces le digo a Tom [Johnson], mi marido, “qué bien vivía cuando nadie me reconocía nada”. El anonimato es la situación ideal del artista. Ahora mucha gente te llama para proponerte cosas poco intereantes, te lleva mucho tempo. Además como soy tonta, me cuesta mucho decir que no. Me da como vergüenza. Cuando trabajaba para ganarme la vida, hacía entrevistas y también me gustaba que la gente aceptara mis entrevistas, así que ahora me pongo en su lugar, están en su derecho de ganarse la vida, como era mi caso entonces. Lo que ocurre es que terminas repitiéndote, porque casi siempre te preguntan lo mismo, pero no puedo contestar otra cosa, no voy a inventar, ¿no?

Página anterior 1 2 3 4Página siguiente

 
 

Etiquetas

,

Artículos relacionados

Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

Esther Ferrer
 
 

0 Comentarios

Sé el primero en dejar un comentario.

 
 

Deja un comentario