«Los refugiados no son un negocio para Dáesh sino para Europa»

Hassan Blasim

 

Su forma de narrar es muy visual. ¿Escribir es para usted otra forma de filmar?

Sí, eso soy yo porque estudié filmación en la academia en Bagdad y sé, me lo dicen, y sé que mis relatos son más visuales. Algunos escritores leen muchos libros antes de escribir. Claro que yo también leo, pero veo muchas películas antes de sentarme a escribir, veo documentales… Me interesa el ritmo en las historias. El ritmo y la imagen, eso es lo que me gusta en los grandes cineastas. Hay una gran influencia de esas historias en mis libros.

¿Qué parte de sus cuentos está tomada de la realidad, y cuál es pura ficción?

[Risa] Eso es muy difícil de decir. Siempre está la pregunta cuánto es realidad… Está mezclado. No puedo dar un porcentaje, ni en cuál cuento… Todos los relatos son reales, y no son reales.

¿Puede hablar de su último libro, El Cristo iraquí?

Tengo dos libros de relatos: El loco de la plaza Libertad y El Cristo iraquí, y diría que El Cristo iraquí simplemente continúa al anterior, se puede llamar una segunda parte de El loco… Es la misma atmósfera; hablo de la violencia en Iraq, la emigración ilegal, sobre el tema de la guerra.

Dicen que uno de los negocios más boyantes del Daesh es la mafia de los refugiados. ¿Puede evocar su experiencia con estas mafias?

«Deberíamos sentir vergüenza ante los refugiados: la mayoría están en los países pobres»

Esto está muy equivocado. No estoy de acuerdo con lo de la mafia y el negocio del Dáesh. Respecto a los emigrantes, hoy día refugiados, deberíamos sentir vergüenza en el mundo, porque la mayoría están en los países pobres. Si vas a Jordania o Líbano hay dos millones. Y en Europa hablamos de refugiados. Deben abrir las puertas a los refugiados. Se olvidan de la cuestión moral. La cuestión moral es muy importante con los refugiados. Ellos no vienen solo porque ahora tenemos un problema en Siria y en Iraq: vendrán más en el futuro, vendrán por el cambio climático. Hay muchas guerras en el mundo, en Yemen, en África, hay pobreza…

Tendremos debate para rato, pues.

La cuestión de los refugiados es una cuestión filosófica en este siglo: ¿qué haremos? ¿cómo compartir la vida? ¿cómo impedir que nos destruya el capitalismo? Cuando la gente se mueve, cuando mil personas llegan a Europa, lo digo muchas veces: no son solo refugiados, son una manifestación contra el capitalismo, contra Europa. Tenemos que acabar con ese sistema de utilizar los países pobres y luego preguntar: ¿por qué viene la gente aquí? ¿Quién vende los fusiles en Oriente Próximo? En Oriente Próximo no hay ninguna gran fábrica de armamento. Todas las armas vienen de Europa. Es una guerra para el negocio. Al final lo de los refugiados no es algo de la mafia, de la mafia pequeña como el Dáesh.

¿Y cuál debe ser, cree, nuestra actitud?

«Si me dicen que mi estilo es realismo mágico, les digo que no. Mi estilo es realismo pesadillesco»

El mundo es responsable, y debe hacerse la pregunta moral: ¿Por qué, si eres europeo, o digamos si tienes un pasaporte blanco, puedes cruzar las fronteras del mundo, puedes ir a Nigeria, a Tailandia, a cualquier país pobre, y te puedes hacer fotos con gente pobre, y ¿por qué no damos visados a que vengan otra gente? ¿por qué dejamos que vayan caminando y muriéndose por todo ese trágico camino? Viene un tipo de Nigeria todo el camino a Europa y se muere, y en Europa un tipo coge el avión y se va simplemente a Nigeria, eso no es justo. Eso es una cuestión moral. Los refugiados no son un negocio para Dáesh sino para Europa. Academias, televisiones hablando, financiación, todo… Europa hace un gran negocio.

Si quisiéramos descubrir la literatura iraquí, ¿por dónde habríamos de empezar?

En la literatura iraquí actual hay una nueva oleada de escritores, escriben sobre violencia y guerra, escriben novelas. Hay muchos nombres. Ahmed Saadawi, que ha escrito una gran novela, Frankenstein en Bagdad. Está Muhsin Ramli. Está Ali Badr… Esas recomendaciones son si quieres seguir a novelistas de nuestro tiempo, de la nueva generación.

¿Hay en estos momentos más literatura iraquí escrita fuera del país que dentro?

No. Hay más dentro, siempre, porque no todo el país se va. Pero la diferencia entre nuestros colegas escritores que están dentro y los que estamos en Europa es que nosotros estamos más libres, podemos hablar de cosas de las que ellos no pueden hablar: están preocupados por su familia, tienen miedo de las milicias. Por eso yo sigo viviendo en Finlandia y no vuelvo a Iraq. Me siento iraquí, quiero ir allí, pero quiero hablar libremente, quiero criticar todo, la religión, los políticos, pero allí está limitado, hay tabúes, todo el tiempo tienen cuidado cuando escriben. La cosa va mejorando cada vez más, pero muy lentamente.

Para terminar, ¿puede imaginar el futuro de la literatura iraquí en diez o veinte años?

A veces, cuando comparan mi obra, y me dicen, Hassan, eres como los sudamericanos… ¿como lo llaman? Realismo mágico. Les digo que no. Mi estilo es realismo pesadillesco. Y pienso que en la literatura de Iraq en los próximos veinte o treinta años saldrán más libros de realismo pesadillesco.

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

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