«Ser fotógrafo no es hacer fotos, es tener proyectos»

Cristina García Rodero

 

Viendo sus trabajos en Georgia, me preguntaba si lo más interesante no es la guerra, sino lo que viene después…

A veces no termina una guerra, simplemente deja de ser actualidad. No interesa a los medios porque es más de lo mismo. Pero las consecuencias graves no son solo bombas que caen y civiles que mueren, es toda la población sigue en circunstancias terribles. A mí no se me olvida a una mujer que vi con su niño en brazos, iba preguntando si alguien quería comprarle un libro que llevaba, un libro sin ningún valor. Debía de ser lo último que le quedaba. Era una imagen terrible.

Ha viajado mucho a Latinoamérica, a los Balcanes, a Asia… ¿por qué no al sur del Mediterráneo, donde también hay romerías y magia?

A África en general he ido muy poco, es verdad. Ahora voy a publicar un libro, que sale este mes, sobre Lalibela [Etiopía], buscando la espiritualidad de los eremitas. Se construyó en el siglo XII y principios del XIII una réplica de Jerusalén para que los cristianos etíopes y de alrededor pudieran peregrinar sin el temor de que sus vidas corrieran peligro. En Marruecos he estado pero no lo he fotografiado… No conozco África, me encantaría.

También ha trabajado en salones eróticos. ¿Ha encontrado allí algún rastro de mística?

«En los salones eróticos fui buscando el cuerpo: romper la intimidad de alguien me cuesta mucho, pero allí es fácil trabajar»

¡No, de mística nada, es todo muy físico! Que alguien se lo tome de forma mística, bueno, se puede vivir de muchas formas… Es una feria, cada cual intenta vender cosas. Como un festival de cine especializado, o como una feria del automóvil, de muebles, del regalo. Es tener lo que puede necesitar la gente. Yo fui buscando el cuerpo, porque romper la intimidad de alguien me cuesta mucho, pero allí es fácil trabajar. Las actrices son muy generosas, esos días el problema es la cantidad de gente que va y las luces, que son muy duras.

Como mujer, ¿llegó en algún momento en que se sintió agredida por la exposición del cuerpo femenino?

Es que la hay también del cuerpo masculino, qué más da.

El blanco y negro, que empezó siendo una limitación técnica de los fotógrafos, se ha convertido en un atributo estético. ¿Qué encuentra usted en él?

La mayor ventaja que ofrece es que elimina muchos problemas técnicos, sobre todo te aleja de la realidad, no condiciona tanto. Encuentras en él mayor poesía, misterio, imágenes diferentes a lo que es la realidad. Yo soy pintora, vivo el color, cada pintor hace sus colores de miles de colores. Para mí es tan importante el blanco y negro como el color. Si hubiera podido con 20 años tener los recursos que tengo ahora, probablemente habría utilizado el color desde el principio. Pero la necesidad de positivar tú mismo ese negativo hacía también que pudieras crear más, y participar más…

¿Qué hemos perdido con el paso del bromuro de plata al digital?

«Ahora se se hacen retoques de una precisión increíble. Lo que se pierde es ese amor por el oficio»

Técnicamente, creo que hemos ganado. Quizá se ha perdido el romanticismo, la añoranza de aquello que es más artesanal, y por lo tanto más tuyo. Antes te tocaba hacerlo todo. Las sales de plata quizá proporcionan una calidad mejor, más personal. Ahora se corrigen errores de exposición rápidamente, se hacen retoques de una precisión increíble, haces lo que te dé la gana. Lo que se pierde es ese amor por el oficio.

¿Cuál es la mejor foto que ha visto, y que no ha podido hacer por no llevar la cámara encima?

¡No lo quiero ni pensar, porque me pongo de los nervios! Mis compañeros de Magnum siempre van con la cámara, pero la mía pesa mucho, y además me han robado más de una vez… Así que cuando voy por la calle, pocas veces la llevo. Fotografiar es sobre todo querer ver, sentir y contar. Si voy a la compra, o al cine, o a lo que sea, voy con la idea de hacer todo eso, no de hacer fotos. Claro que ves imágenes que dices, ¡dios mío, por qué no la he traído! Pero yo veo fotos cuando salgo a hacer fotos. En todo caso, mi cámara pesa mucho. Quitármela es de las cosas más liberadoras que puedo hacer, más que quitarme unos tacones.

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

Cristina García Rodero
 
 

3 comentarios

  1. Alberto López yBrun dice:

    Ser fotógrafo no es hacer fotos??!!!!, ….es tener proyectos ???!!!. como un . ingeniero, un arquitecto, un chef? como cualquier ser humano (que tiene proyectos)???!!!!!

    Le respondo a la señora: Ser fotógrafo ES HACER FOTOS. Punto

    Déjese de tonterías !!!

    Con esa lógica ser sepulturero no es sepultar muertos, es hacer fotos!!!

    Y me pregunto; en dónde están los editores? Cómo es posible que -no sólo dejan pasar semejante tontería- la resaltan! Dónde están los diseñadores?

  2. Emerson dice:

    Alberto López. Ni idea tienes.
    Deja de ver las letras e interpreta las palabras, deja de ver fotogramas y ponte a ver cine, deja de saborear guisantes y mezclalos con la comida. Hay fotógrafos que usan su inteligencia para contar historias que están dentro de un proyecto. Hacer fotos apretando un botoncito es simplemente garabatear un lienzo. Tener un proyecto es desarrollar narraciones. De analfabetos visuales está la fotografía llena… bienvenido al club, analfabeto de la fotografía.

  3. msur dice:

    Una nota de los editores: Para escribir un título como “Ser fotógrafo es hacer fotos” no hace falta entrevistar a Cristina García Rodero. Basta con leer el diccionario de la Real Academia.
    La diferencia entre una entrevista con Cristina García Rodero y el diccionario de la Real Academia es que Cristina García Rodero dice cosas que tal vez muchos lectores nunca se habían planteado.
    Luego, si les gusta o si prefieren enfadarse ya es cosa de ellos. En eso, los editores no nos metemos.

 
 

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