«No hablan del derecho a no llevar velo»

Mozn Hassan

 

¿Cuál es el papel de los activistas en Egipto, de las feministas, en estos días, cuando la sociedad civil es perseguida…?

Es difícil decir que, si crees en un movimiento, puedas volverte ‘underground’. Para mí, los movimientos clandestinos no sirven a la causa que queremos. Nazra, por ejemplo, es un lugar que ofrece servicios, y mientras podamos ofrecer esos servicios (apoyo legal y médico para las víctimas de violencia sexual y patriarcal y a las activistas por los derechos humanos), seguiremos haciéndolo, y es algo bueno. No es como antes, ahora tenemos esta “rutina de supervivencia”, pero venimos a la oficina, estamos trabajando… intentando encontrar otros caminos.

Nazra ha centrado su trabajo en el apoyo a mujeres víctimas de violencia sexual. ¿Cómo se perciben en Egipto estos casos?

«Que se niegue que hay mujeres violadas, o violadas por un grupo de hombres, no ayuda»

Hablar de violencia sexual o violación o violaciones múltiples es siempre algo problemático, tanto en el ámbito privado como el público, pero creo que en los últimos años, gracias al trabajo del movimiento feminista, es más aceptado que antes. Cuando empecé a trabajar en temas de acoso sexual en 2004, las cosas eran más cerradas. Pero ahora tienes más mujeres hablando de esto, discusiones sobre cómo cambiar la ley, peticiones por una estrategia global para combatir la violencia contra las mujeres, hay casos que llegan a los tribunales, los medios de comunicación hablan del tema –incluso de mala manera, pero la gente está hablando de ello–. Y no es solo que estas mujeres hablen a los medios de comunicación: también hablan entre ellas, buscan ayuda… El movimiento feminista ha invertido sus esfuerzos en que se hable de la violencia contra las mujeres, y creo que lo estamos haciendo bien. La negación no ayuda a que el problema se solucione. Que se niegue que hay mujeres violadas, o violadas por un grupo de hombres, que existe este fenómeno social, no ayuda.

Pese a que la sociedad tome conciencia, aún hay mucha violencia ¿no?

Tenemos una historia de violencia sexual en Egipto. Y sí, no es como en los días de las protestas (de 2012) pero porque ya no tenemos un espacio público. Aun así, ahora, en los días de festividades, tenemos casos de abusos y violaciones múltiples: en conciertos, en partidos de fútbol, encuentras supervivientes de violencia sexual. Francamente, la violencia sexual es un fenómeno social en Egipto. Lo que pasó en Tahrir tenía motivaciones políticas porque pasó en un espacio político y se politizó, pero pasa dentro y fuera de la plaza, antes y después. En una sociedad como la egipcia, en la que el acoso es generalizado y en la que lo hemos tolerado, automáticamente trae violencia sexual y violaciones múltiples. Está pasando. Lo de Tahrir se discutió especialmente porque la gente quería usarlo políticamente, pero no quieren profundizar y ver que la violencia contra las mujeres es un fenómeno social en Egipto.

Este año el Parlamento egipcio cuenta con el mayor número de parlamentarias de toda su historia.

«En Nazra queremos que las mujeres mujeres dirijan, nos gusten o no estas mujeres»

Hace falta el derecho de las mujeres a existir en el espacio público, incluso si no nos gustan esos espacios concretos o esas mujeres. En el movimiento debemos diferenciar entre “Queremos que haya mujeres” porque queremos a nuestras mujeres ahí, o porque queremos que las mujeres existan en el espacio público y en diferentes posiciones de poder. En Nazra queremos que las mujeres existan, queremos que las mujeres dirijan, nos gusten o no nos gusten estas mujeres. Y en el Parlamento egipcio ya no estás viendo solo a cinco mujeres, ahora hay 89, y hay algunas que, francamente, están haciendo un gran trabajo. Especialmente teniendo en cuenta la situación política en la que estamos viviendo. Lo que Nadia Henry está haciendo combatiendo el sectarismo y defendiendo los derechos de la mujer, o Anissa Hassouna, o Mona Mounir, es impresionante.

¿Cómo se trata a las feministas árabes? Ha comentado que se les tacha de “occidentalizadas”

El feminismo es parte de la sociedad egipcia y del movimiento social. Hemos tenido mujeres que demandan derechos para las mujeres desde antes de 1900, es difícil decir que sea algo “occidentalizado”… como si nosotras fuéramos gente que merecemos vivir como ciudadanos de segunda clase en las sociedades árabes. Sé que nuestro movimiento feminista es distinto de otros, pero esto es algo propio del feminismo internacional: no está pasando en un solo país, no todas las olas son las mismas, se ven influidos por su historia… pero el feminismo es abierto, amplio, y en Egipto tiene su parte de historia. Esto es algo que a la gente le gusta negar. Negar que estas mujeres existan, porque a fin de cuentas vivimos en una sociedad patriarcal y es más fácil decir: “Ellas no son verdaderas egipcias”, que no son mujeres, no son buenas, que son prostitutas… Todo esto para mí es equivalente: no quieren ver el patriarcado y no quieren perder sus privilegios. El feminismo, desde el principio, tiene que detectar cómo esta sociedad –y otras– no trata a los hombres y mujeres con la misma vara de medir.

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Acerca del autor

Alicia Alamillos

@Ali_Arena

Periodista (Córdoba, 1992). Tras pasar por la mesa Internacional de ABC y...

Mozn Hassan
 
 

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