Una pesadilla vasca

 

Ion Arretxe
Intxaurrondo, la sombra del nogal

arretxe-intxaurrondo

Género: Ensayo
Editorial: El Garaje
Páginas: 215
ISBN: 978-84-9423-115-5
Precio: 14 €
Año: 2016
Idioma original: español

Ion Arretxe falleció el pasado mes de marzo, después de lo que en los medios suele llamarse “lucha contra una larga enfermedad”. Tuve la oportunidad de tratarlo brevemente en un homenaje que se tributó en Sevilla a su gran amigo y maestro, el impar Carlos Pérez Merinero. Allí, además de conocer algunos detalles de la larga vida profesional de Arretxe en el ámbito del cine –director artístico, guionista, dibujante–, tuve vagas noticias de que había sido uno de los torturados en el cuartel de Intxaurrondo. Y que, muchos años después de aquella traumática experiencia, estaba dispuesto a contarlo todo en un libro.

Cuando se anunciaba a bombo y platillo el lanzamiento de Patria de Fernando Aramburu, considerada casi unánimemente como la novela “definitiva” sobre el llamado conflicto vasco, llegaba a imprenta ese testimonio –más adelante buscaremos el adjetivo, los adjetivos precisos– que venía a completar, y de qué modo, el relato colectivo de aquellos largos años de plomo en Euskadi.

Un joven como tantos de aquel País Vasco de la reconversión industrial, la heroína y el rock radical

He aquí, nada menos, la narración de la detención y torturas de un muchacho de Rentería, estudiante de arte y simpatizante abertzale. Un joven como tantos de aquel País Vasco de la reconversión industrial, de la heroína y del rock radical, que tuvo la mala fortuna de ser relacionado con el entorno de ETA en medio de una de aquellas ansiosas redadas que sucedían a cualquier atentado. Porque aquel País Vasco lo era también del auge del terror, de los 92 muertos en 1980, de la impotencia de las fuerzas de seguridad para anticiparse a los atentados y descabezar a la hidra.

El autor, que cuenta 21 años de edad en ese momento, es detenido en su domicilio familiar y sometido a diversas prácticas de ahogamiento antes de ser trasladado al cuartel, donde en virtud de la Ley Antiterrorista permaneció incomunicado durante diez días, sin orden judicial previa. Esta medida, que había sido abrazada por la ciudadanía como una herramienta eficaz en la lucha contra la banda armada, se revela en el relato de Arretxe en toda su espantosa crudeza. No hay mejor alegato contra la tortura que el testimonio de un torturado, que, salvo que padezcamos un grave problema de sensibilidad y seamos inválidos para la humana empatía, nos pone en su piel, nos hace ver por sus ojos y pensar con su cabeza. Y lo que sentimos, claro, no nos gusta nada.

El malestar se va prolongando mientras se desmontan todas las excusas, las justificaciones, las indulgencias. Lo que queda al final es un rechazo absoluto hacia esas prácticas inhumanas, la sensación –no por cacareada, menos cierta– de que estas formas de violencia son degradantes para quienes las padecen, pero también para quienes la ejercen y para quienes supuestamente se quiere proteger.

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

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