La nueva causa de Assange

 

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Julian Assange, el fundador de Wikileaks,
parece haber encontrado una nueva causa en Cataluña. A la defensa —en catalán— de la votación del próximo 1 de octubre se ha sumado el encontronazo mantenido en Twitter este fin de semana con Arturo Pérez-Reverte, y la publicación el domingo de 129 cables de la embajada de EE UU en Madrid relacionados con la cuestión catalana, seguidos ayer de otros 1.505 del consulado estadounidense en Barcelona.

Los cables (datados entre 2004 y 2010 en el primer caso, y entre 1973 y 2010 en el segundo) no aportan nada demasiado relevante, pero ayudan a subrayar que Assange tiene una opinión firme sobre esta cuestión. Aunque nadie parezca tener muy claro por qué Cataluña, y por qué ahora.

Wikileaks está dispuesta a ponerlo todo patas arriba, pero Assange se ofende ante las críticas

Pero Assange nunca ha sido un personaje sencillo. Brillante y carismático, su organización es capaz de exigir transparencia extrema de gobiernos e instituciones al tiempo que mantiene el secretismo interno y una rígida jerarquía radicalmente alejada de la filosofía horizontal del movimiento ‘hacker’ que tanto le ha apoyado. Wikileaks está dispuesta a ponerlo todo patas arriba, pero Assange se ofende ante las críticas negativas en prensa. El grupo mantiene una estudiada imagen de ‘un puñado de tipos en una habitación solos contra el mundo’, pero, como subraya un extenso perfil sobre Assange publicado el mes pasado en la revista The New Yorker, su facturación anual, proveniente de donaciones, es millonaria.

Si hay un buen ejemplo de la complejidad de Assange es el trabajo de la cineasta Laura Poitras (conocida sobre todo por su premiado documental Citizen Four, sobre las filtraciones de Edward Snowden sobre la Agencia de Seguridad Nacional, la NSA, para la que él trabajaba). A finales del año pasado, la directora hizo público su nuevo trabajo, ‘Risk’, un detallado perfil de Assange filmado a lo largo de más de media década, que muestra los altibajos de Wikileaks en las fechas clave para esta organización.

Hasta 2010, el grupo apenas había conseguido cierta notoriedad entre la comunidad ‘hacker’ al publicar documentos internos de la Iglesia de la Cienciología, un par de filtraciones bancarias y algún informe confidencial de la ONU. Pero todo explotó tras la filtración de más de 700.000 documentos facilitados por el soldado Bradley Manning —hoy Chelsea Manning— sobre las guerras de EEUU en Afganistán e Iraq, o los documentos del Departamento de Estado; justo el momento en el que la cineasta empezó a filmar.

Conscientemente o no, Poitras estaba contribuyendo a una idea ampliamente generalizada que equipara a Snowden y Assange como los dos grandes campeones de la transparencia (o de la peligrosa revelación de secretos, según sus críticos). A la amalgama ha contribuido no poco el propio Assange, que ha intentado que Wikileaks se vinculase por activa y por pasiva en la causa del primero.

Se equipara a Snowden y Assange como campeones de la transparencia, pero son muy diferentes

Sin embargo, ambos no podrían ser más diferentes. ‘Citizen Four’ muestra a un Snowden sobrio y articulado, alguien que es consciente de lo que está haciendo y conoce el precio a pagar, y aun así está decidido a asumirlo por un ideal mayor. Sin estridencias, sin poner el foco en sí mismo salvo lo estrictamente necesario para explicar sus motivos, evitando a toda costa eclipsar la magnitud de lo que estaba revelando al mundo. Assange, en cambio, siempre fue otra cosa.

Los que le conocen bien hablan de un narcisismo desmedido, alimentado, como no podía ser de otro modo, por su aura de estrella de rock. A algunos les choca su actitud, que a veces cabe calificar de nihilista (en 2010 estuvo a punto de publicar los documentos sobre Afganistán sin ocultar los nombres de los colaboradores locales de las fuerzas de la OTAN, lo que sin duda habría supuesto su ejecución a manos de los talibanes. Al ser consultado al respecto, Assange comentó: “Bueno, son informantes. Si los matan, entra dentro de lo posible. Se lo merecen”.

Solo la intervención de varios reporteros que colaboraban en la iniciativa pudo impedir en el último momento que esos nombres saliesen a la luz). Para otros muchos, en cambio, ha demostrado poseer unos sólidos principios que han resistido las pruebas más arduas.

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Acerca del autor

Daniel Iriarte

@Danieliriarteo

Periodista y cineasta documental (Zaragoza, 1980). Vive en Madrid, donde trabaja en la...

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