Hizbulá bajo los focos

 

“Hizbulá está en todas partes. Somos un Estado dentro del Estado (libanés)”, declara un estudiante de la Universidad Internacional Libanesa (LIU) y residente de Dahiyeh. “Gracias a Hizbulá puedo estudiar una carrera”, explica otra joven chií de 19 años y estudiante de la LIU. Su padre murió durante la guerra del verano de 2006, en uno de los bombardeos de la aviación israelí sobre los suburbios de Beirut, cuya reconstrucción, en el caso del barrio de Dahiyeh, ha financiado la milicia con fondos de Qatar.

“Hizbulá se presenta como protector y garante del bienestar social, ganando lealtades”

El grupo armado ayuda económicamente a las viudas de aquella guerra con Israel, así como a las familias que han perdido uno o varios hijos en Siria, luchando a favor del régimen de Bashar Asad. La guerra de Siria ha supuesto un inmenso coste para las arcas de la milicia, pero es una inversión a largo plazo. “Comprar apoyos a través de la provisión de servicios sociales no es una mera transacción económica para ganar votos, sino que engendra un sentimiento de pertenencia a la comunidad. Hizbulá se presenta como protector y garante del bienestar social, ganando lealtades y consolidando el control sobre el territorio y las personas”, explica el analista Ali Rizak.

El arsenal de la milicia

Con la estrategia de proporcionar asistencia social, la milicia ha logrado nutrirse de combatientes. Solo en los cementerios de los suburbios de la capital libanesa hay cerca de dos millares de nuevas lapidas de jóvenes chiíes que han muerto en el campo de batalla en Siria desde 2012. Pero, a pesar de los ‘mártires’ que ha generado la guerra de Siria, más seguidores de la milicia están preparados para luchar hasta el final si se lo ordena el “sayyed” Nasralá. “Hizbulá ha aumentado el reclutamiento durante la guerra en Siria usando la misma filosofía de martirio que empleó en la lucha contra Israel”, señala el analista.

Los tentáculos de Hizbulá llegan a todos los rincones del país, incluso a los feudos del presidente del Líbano, Michel Aoun, cristiano y aliado de la milicia proiraní. Para muchos cristianos, Hizbulá es garante de la seguridad en Líbano, ya que ha logrado expulsar a los yihadistas de Daesh y del Frente Al Nusra (exfilial de Al Qaeda en Siria) de la frontera.

Se cree que Hizbulá posee aviones no tripulados, defensas aérea, blindados, tanques y misiles

Después de años de guerra en Siria, endurecido por la experiencia en la batalla, Hizbulá es una bestia completamente diferente a la que se enfrentó a Israel en 2006. “El grupo tiene la influencia política de un gobierno, el poder de fuego de un ejército y el enfoque estratégico de una organización terrorista. Es por eso que el grupo presenta una amenaza para el Estado libanés, Israel y otras poblaciones de la región”, sostiene un extenso informe del Grupo Militar de Alto Nivel (HLMG), una agrupación de altos cargos militares de varios países, la mayoría de la OTAN.

En estos últimos 11 años, la guerrilla proiraní “ha podido recuperarse militarmente, acumulando una gran reserva de armas, desarrollando y desplegando nuevos y más precisos y letales sistemas de defensa, y ganando experiencia de combate luchando por Irán y Bashar Asad en Siria”, señalan estos militares.

Israel cree que los efectivos de Hizbulá alcanzan los 25.000 combatientes a tiempo completo -5.000 de los cuales tras haber completado un entrenamiento avanzado- a lo que se suman al menos 20.000 militantes en unidades de reserva. Además, según el informe del HLMG, el grupo armado posee aviones no tripulados de ataque, sistemas de defensa aérea, vehículos blindados de transporte de tropas e incluso tanques. También se cree que dispone del misil tierra-mar Yakhont con el que puede amenazar a los buques de la Armada israelí.

El arsenal de Hizbulá suma “más misiles que muchos ejércitos europeos”, sostiene el informe. El grupo posee entre 100.000 y 150.000 proyectiles, la mayoría de ellos de corto alcance, indica el análisis militar. En una futura guerra con Israel, que muchos consideran inminente, el grupo chií tendría la capacidad de disparar más de 1.000 misiles al día. Pero su mayor poder reside en se ha hecho imprescindible a ojos de la mitad de la población libanesa, no solo de los chiíes. Sin Hizbulá, hoy por hoy no hay gobierno en Líbano.

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Acerca del autor

Ethel Bonet

@Qarnabit

Periodista (Alicante, 1975). Vive en Beirut.
Ha estudiado Filología Árabe en Alicante...

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