Siriacos: fe en la revolución

 

“Llevamos semanas oyendo que la gran ofensiva va a ser mañana pero seguimos esperando”, se lamenta Alexis, combatiente, mientras ayuda a descargar cajas de mortadela de vaca. Este veinteañero de Hasaka es ya otro veterano más. Se unió al MFS “casi de adolescente”, cuando los kurdos tuvieron que salir al rescate de las fuerzas de Asad cercadas por el Daesh en Hasaka. Como al resto, la inercia de la guerra lo ha arrastrado hasta Raqqa, donde hoy comparte batallón con otros siriacos como él, pero también con kurdos, árabes y tres voluntarios extranjeros.

Uno de estos últimos responde al nombre de “Christian”. Se muestra dispuesto a hablar siempre y cuando no tenga que abandonar su posición de francotirador en la azotea.

Macer Giffor era un bróker en la City de Londres cuando decidió viajar a Rojava en 2014

“Luchar aquí era una oportunidad de hacerlo por una causa justa”, explica el californiano de 26 años cuyo pasado reciente habla de motivaciones que van más allá. Exveterano de la guerra de Iraq, Christian dejó los Marines para unirse a la Legión Extranjera, de la que acabaría desertando para llegar hasta aquí. “No me movilizaron nunca y yo no puedo estar parado”, aclara este hombre de cuerpo completamente.

Christian cuenta con el respeto de la tropa por su probada experiencia en combate, pero su discurso político no va más allá de “derrotar al Daesh”. Para escuchar una versión más elaborada de las causas que empujan a centenares de internacionales hasta aquí hay que atravesar los 200 metros de escombro entre las dos posiciones del MFS.

Allí, Macer Gifford -nombre falso como el de Christian- se presenta a sí mismo como un “internacionalista” pero sin olvidar que era un bróker más en la City de Londres cuando decidió dejarlo todo para viajar a Rojava, a finales de 2014. Hoy apenas chapurrea algo de kurdo, pero no habla ni el árabe ni el turoyo de sus anfitriones.

“Es lamentable cómo hemos despreciado en Occidente a los pueblos de Oriente Medio”, lamenta el voluntario británico en la que, dice, es su “primera conversación real” en semanas. “En casa todavía sigo escuchando aquello de ‘esta gente necesita un gobernante fuerte para mantenerlos bajo control’. Hoy resulta que son los kurdos los que nos están dando una lección a todos con un modelo democrático propio que echa raíces en la región”, espeta el británico durante su guardia en la azotea, y justo antes de que comience el enésimo ataque aéreo contra el Daesh.

Macer Gifford
Voluntario internacional en las filas del Consejo Militar Siríaco

“Oriente Medio esperaba una revolución como ésta”

'Macer Gifford', combatiente en Siria (Raqqa, 2017) | © Karlos Zurutuza

‘Macer Gifford’, combatiente en Siria (Raqqa, 2017) | © Karlos Zurutuza

El combatiente inglés del MFS comparte su visión de un conflicto que va mucho más allá de la batalla contra el Estado Islámico

¿Qué le trajo hasta aquí?

Completé mis estudios universitarios en 2008, durante una de las peores recesiones de la historia para acabar en el mundo de las finanzas. No puedo decir que no me gustara pero distaba de ser algo que marcara la diferencia. Así que cuando di con la oportunidad de venir no me lo pensé dos veces. Había menos de diez voluntarios extranjeros cuando llegué en diciembre de 2014. Yo sabía que había una revolución en marcha, y expresé mi compromiso de quedarme para largo. Tras aquel primer viaje de cinco meses regresé a casa para descansar y explicar a mi familia lo que había estado haciendo. Fue entonces cuando comprendí que los kurdos seguirían avanzando hacia el sur. Eran ellos eran los que se imponían sobre el terreno, y no el Daesh.

Y decidió volver

Durante aquel primer viaje identifiqué varias necesidades: vi a gente morir por la falta de los conocimientos y el equipamiento más básicos. Tuve la idea de crear una unidad médica que terminó entrenando a muchos kurdos y se desplegó en la línea de frente con dos ambulancias. Hicimos una llamada abierta a los médicos que tenían experiencia combate. Necesitábamos gente que entendiera lo que está pasando aquí, y que supieran que estaban sólo para ayudar.

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Acerca del autor

Karlos Zurutuza
Periodista (Donostia, 1971). Ha trabajado en Iraq, Irán, Afganistán, Kurdistán, Siria, Pakistán y Libia, entre otros...

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