«La mafia gestiona directamente la política italiana»

Salvatore Borsellino

 

Pero ahora ha vuelto.

Empecé a leer, a intentar entender, a buscar información en internet, cosas que la información oficial no daba… Creé una web donde fui depositando todos los documentos recogidos. Me di cuenta de que aquel no había sido un atentado de la mafia, sino de Estado. Y empecé a hablar de nuevo. Pero esta vez con rabia. Y me di cuenta de que la única manera de encontrar a gente que luchara junto a mí eran las redes. Así se constituyó la base del movimiento Agendas Rojas, en torno a gente que compartía mi lucha, no solo por la memoria de Paolo, sino por la verdad de aquellos atentados y de otros que fueron necesarios para continuar con la Negociación Estado-Mafia.

¿Existe el riesgo de manipulación de la memoria de Falcone y Borsellino por parte de los distintos poderes?

«Paolo era un hombre de derechas, Falcone era de izquierdas, y trabajaban juntos»

Existe. Yo he debido combatir contra la derecha, que ha tenido la tentación de apropiarse de la memoria de Paolo. En efecto, Paolo era un hombre de derechas, pero de una derecha que ya no existe en Italia. Y Falcone era de izquierdas, y se daba el extraño caso de que trabajaban juntos. Paolo se proclamaba monárquico. De pequeño había adquirido ese sentimiento monárquico de la familia, de mi madre. Empezó militando en el partido monárquico, que luego desapareció, y luego en el FUAN [Fronte Universitario di Azione Nazionale], el movimiento universitario de derechas. Estaba cercano a los ambientes de derechas, pero a la derecha “avanzada”, no a aquella derecha subversiva.

¿Y cómo funciona esa manipulación hoy?

Están aún hoy intentado convertirlos, tanto a él como a Borsellino, en dos héroes, iconizándolos de tal manera que la gente tenga que decir: “Ah, si ni siquiera ellos pudieron, ¿qué podemos hacer nosotros?” Cuando la gente debe entender que si todos intentamos hacer algo, no hacen falta héroes. Quieren convertirlos en recuerdos cristalizados, no en una memoria de lucha.

¿Se debe a eso que haya dos manifestaciones distintas el 19 de julio?

Hacemos la manifestación de Agendas Rojas, en la cual ocupamos Via d’Amelio para evitar que las instituciones vengan hipócritamente a llorar a una persona que una parte desviada de esas instituciones ha hecho desaparecer… Luego está la manifestación de la derecha, por la tarde, a la que acuden muchos palermitanos que ni siquiera saben que aquello lo organizan partidos de derechas. Nosotros organizamos la nuestra para evitar que los políticos vengan a hacerse la foto.

Falcone y Borsellino eran grandes amigos. ¿Por qué la memoria de ambos tampoco va de la mano?

Hay una manera diferente de gestionar la memoria. Maria Falcone [hermana del juez Falcone] está más cerca de las instituciones. Gestiona la memoria de su hermano de otra forma, invita a políticos independientemente de su procedencia… Yo, como hermano de Paolo, entiendo su memoria de otra manera. Los hijos de Paolo se han alejado de todo tipo de conmemoración.

Cosa Nostra ha estado 150 años intentando acercarse al poder político…

«Yo me fui de Palermo porque la mafia allí se respiraba, se veían los muertos en las calles»

No intentándolo. Consiguiéndolo siempre. Yo me fui de Palermo porque el alcalde era un político mafioso, Vito Ciancimino. La mafia allí se respiraba, se veían los muertos en las calles, decenas. La familia de Corleone estaba intentando ocupar el lugar de la vieja mafia de Palermo, que al final fue prácticamente exterminada… Del otro lado, magistrados, policías, a menudo aislados, que intentaban combatir este cáncer. Uno tras otro iban muriendo, precisamente porque el Estado los dejaba solos. Dalla Chiesa, mientras tuvo que combatir el terrorismo, recibió todas las herramientas por parte del Estado. En cambio, cuando vino a Palermo a combatir a la mafia, no tuvo ninguna. El Estado desviado mata de esta manera, dejando solas a las personas, que es como dar vía libre a la mafia para poder eliminarlas.

¿Quién busca a quién, la política a la mafia, o al revés?

Se necesitan mutuamente, es una simbiosis. Hubo un periodo en que la mafia buscaba a la política, luego se invirtió. Hoy la mafia gestiona directamente la política. [Marcello] Dell’Utri es el claro ejemplo de un mafioso metido en política. Y Forza Italia nació así. En aquella época se quería hacer un partido en Sicilia, que se habría llamado Sicilia Libera, y era [el mafioso Leoluca] Bagarella quien tenía que poner en marcha ese partido… Luego llegó Dell’Utri y dijo que no hacía falta, porque los empresarios del norte ya estaban poniendo en marcha un nuevo partido que podían sustituir a lo que primero habían hecho los democristianos y después los socialistas en la relación entre política y mafia.

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

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