«Cuando los hombres cantan, hacen salir su feminidad»

Kátia Guerreiro

 
Katia Guerreiro | © Pedro Ferreira / Festival Fado Sevilla

Katia Guerreiro | ©
Pedro Ferreira / Festival Fado Sevilla


Sevilla | Noviembre 2017

La voz de Kátia Guerreiro (Vanderbijlpark, Sudáfrica, 1976) sugiere una personalidad serena y lúcida. Médico de formación, desde que se reveló como extraordinaria cantante de fados no ha parado de cosechar éxitos, acreditados con galardones como el premio de Personalidad Femenina del año 2005 o el premio Mejor Intérprete de Fado de la Fundación Amália Rodrigues. Su discografía ya cuenta con ocho títulos, entre los que destacan Tudo ou Nada (2005), Os Fados do Fado (2009), Património (2012) o el más reciente Até Ao Fim (2014). Éste último lo presentará el martes 5 de diciembre en el teatro Lope de Vega de Sevilla, cerrando el Festival de Fado de la ciudad.

Haber crecido en las Azores, ¿hasta qué punto es una forma distinta de ser portugués?

«Dios hizo el mundo muy rápido, pero en las Azores se tomó más tiempo»

Verás, ser portugués es muy especial, vivimos en un país muy tranquilo, con mucha paz. Somos un pueblo siempre con el corazón abierto a otros, que siente las cosas con mucha intensidad, hay una conciencia muy fuerte de ser un país pequeño en territorio, pero grande en Historia. Vivimos rodeados de monumentos y belleza, y eso nos hace generosos y orgullosos. En cuanto a los de los Azores, es otra circunstancia especial, vivimos en medio del Atlántico con una Naturaleza única en el mundo… Yo siempre digo que Dios hizo el mundo muy rápido, pero en las Azores se tomó más tiempo. Hay una intensidad también allí que nos hace más introspectivos, que invita a la música y la creación, a usar las palabras de un modo más delicado.

Usted empezó dedicándose a la Medicina. ¿Cómo decidió dejar de salvar vidas –u ojos, ya que su especialidad es la Oftalmología– y empezar a salvar almas gracias a la música?

«En el fado no se pueden utilizar artificios; debe ser fiel a su tradición sin dejar de ser contemporáneo»

Fue algo que no me esperaba. Me gustaba cantar pero intentaba hacer mi vida como médico, pero algunas personas importantes de la música me escucharon cantar en la Casa del Fado, les encantó mi voz y empezaron a invitarme a eventos privados, hasta que mi nombre empezó a sonar entre los fadistas. Por fin me invitaron a cantar en un homenaje a Amália Rodrigues, los críticos me acogieron de un modo impresionante, y ahí todo cambió. Lo curioso es que empecé como médico y fadista al mismo tiempo, pero de mis 18 años de carrera, solo he podido dejar la medicina hace cinco. En todo caso, estoy de acuerdo con eso de que lo que hago ayuda a curar algunas almas.

¿Supo qué vieron en usted? Hay mucha gente que sabe cantar, pero, ¿qué cualidades debe tener una buena fadista?

Tener voz es importante, claro, cantar bien. Pero lo más importante es que tenga una verdad dentro de lo que cante, y querer transmitirla. Eso a la gente le llega, el público es muy sensible a la verdad y a la sinceridad.

Aunque ha ido expandiéndose de forma extraordinaria en los últimos tiempos, ¿qué necesita el fado para alcanzar la universalidad que ha logrado, por ejemplo, el flamenco?

El fado está viviendo ahora un periodo muy fértil, hay mucha gente que canta muy bien, músicos increíbles haciendo muchas cosas. Lo que esta música necesita es llegar a todos las salas, a todos los escenarios, para conectar con todos los públicos. Pero lo que no tiene que hacer es cambiar su esencia. En el fado no se pueden utilizar artificios, para que la gente lo escuche tiene que seguir siendo verdadero, ser fiel a su tradición sin dejar de ser contemporáneo, pero no más que eso.

Siempre que pensamos en fado, lo primero que nos viene a la cabeza son nombres de mujer, de Amália Rodrigues a Dulce Pontes. ¿Eso significa que el machismo nunca ha tenido lugar en este género?

Hay muchos hombres que cantan muy bien, pero Amália Rodrigues dejó una huella muy importante de feminidad. Desde entonces, en todo el mundo se piensa en el fado como un asunto de mujeres. No solo no hay machismo, sino que hay una feminidad siempre presente que hace salir las emociones más profundas. Cuando los hombres cantan, hacen salir su feminidad.

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

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