«Cuando los hombres cantan, hacen salir su feminidad»

Kátia Guerreiro

 

Usted ha colaborado con un gran escritor portugués como António Lobo Antunes. ¿Cómo surgió esa alianza?

Ocurrió hace mucho. Estaba buscando una novela de Lobo Antunes cuando vi que, junto al libro, ofrecían unos poemas suyos. Me encantaron, me apeteció de inmediato cantar todos. Hablé con él y conseguí su autorización…

Vaya, me alegra que tuviera una experiencia tan buena. Hay una verdadera leyenda a su alrededor que habla del personaje misántropo, de carácter difícil…

¡Ah, todo eso es verdad! La primera vez que hablamos me llamó él, porque un amigo común le había dicho que quería cantar sus versos. Empezó diciéndome: “Hay algo en ti que no me gusta”. “¿Qué cosa, António? Puedo cambiarlo”, le pregunté. Y me respondió: “No es verdad, no tengo ninguna razón para pensar eso”. António es duro, le gusta más vivir en soledad, no relacionarse con otras personas. Tiene que ver con la historia de su vida, no es un ser muy sociable, esa es la verdad.

Lobo Antunes detesta a Pessoa, a quien usted también ha musicado. ¿Cree que el autor del Libro del desasosiego es un territorio por el que todo portugués tiene que pasar, tarde o temprano?

«Toda la poesía me atrae, pero cuando encuentro algo para cantar, intento hacerlo a toda costa»

Para mí, trabajar la poesía de Pessoa es algo completamente natural, y me encanta. Toda la poesía me atrae, pero cuando encuentro algo para cantar, intento hacerlo a toda costa. Si a António no le gusta, no le gusta [risas], pero a la mayor parte de los portugueses sí les gusta Pessoa, se identifican con él. Es un personaje al que no se le puede dar la espalda.

Para terminar con los poetas, se ocupó también de la obra de Sophia de Mello. ¿No es otra figura ineludible, aunque en España siga siendo casi desconocida?

Desafortunadamente desconocida, porque para mí es la mejor poetisa portuguesa. Su capacidad para elegir las palabras y hablar de los sentimientos más comunes es única. Hablé una sola vez con ella por teléfono, y fue encantadora conmigo. Sigo muy cerca de su familia, y para mí cada libro suyo sigue siendo un descubrimiento. Tendría que ser más divulgada en España, porque en Portugal todo el mundo la conoce, se estudia en la escuela.

Vuelve a especularse sobre posibles alianzas entre España y Portugal, incluso retomando aquella vieja utopía ibérica que llega hasta Saramago. ¿Usted vería con buenos ojos algún tipo de unión en este sentido?

Creo que una alianza podría ser interesante, aunque lo que siento, porque ante todo me siento portuguesa, es que me gustaría seguir siéndolo, y no porque tenga nada contra los españoles… Por supuesto, tendríamos que trabajar más cerca los unos de los otros, estamos los dos en un confín territorial de Europa y juntos seríamos más fuertes, claro que sí, en términos económicos, estratégicos…

Una duda un poco absurda. El fado, ¿es de derechas, o de izquierdas?

«Como el arte, el fado lo que debe hacer es producir belleza para la gente»

La belleza para mí está fuera de la política, no tiene ni izquierda ni derecha. Es del pueblo, punto. Como el arte, el fado lo que debe hacer es producir belleza para la gente. Soy una mujer del mundo y cuando me subo a un escenario no entiendo de esas distinciones.

Cuando Portugal estaba sumido en lo peor de la crisis, salía cada día en las noticias. Ahora casi no se oye hablar del país, ¿qué nos hemos perdido? ¿Ha salido del peligro?

Está mucho mejor. Salimos del peligro todos los días, cada día hacemos un esfuerzo por escapar de la crisis. Tenemos mucho cuidado de no fabricar sueños muy altos, y tenemos mucha precaución sobre el futuro. Pero estamos muchísimo mejor en todo.

¿Cómo ha ayudado el fado en esta circunstancia? ¿Qué cantaba usted en los peores momentos?

El fado lo que ha hecho ha sido, como he dicho, producir belleza para poder seguir adelante con esperanza. Más que letras en concreto, lo que podemos transmitir es un mensaje para mantener la fuerza, la esperanza y la capacidad para hacer las cosas lo mejor posible. Todas las letras del fado son de amor, y el amor, ya sabemos, puede cambiar el mundo.

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

Kátia Guerreiro
 
 

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