El hombre que se tiró

 

¿Qué soluciones proponen las dos fuerzas políticas mayoritarias de Israel?

La “izquierda” tiene ahora un programa bien organizado. Me siento orgulloso de haber contribuido a su creación. Dice más o menos así:

a) Junto al Estado de Israel se creará un Estado Palestino.

b) Entre ambos estados se impondrá la paz, basada en un acuerdo que asegure fronteras abiertas y relaciones amistosas.

c) Existirán instituciones comunes consensuadas si se consideran necesarias.

d) La ciudad unida de Jerusalén se establecerá como capital de ambos estados. Jerusalén Oeste será la capital de Israel y Jerusalén Este la de Palestina.

e) Habrá un intercambio de territorios en términos de igualdad, limitado y consensuado.

f) Se llevará a cabo un retorno limitado y simbólico de refugiados a Israel. Todos los demás refugiados recibirán una compensación generosa y “retornarán” al Estado de Palestina o permanecerán donde se encuentren.

g) Israel mantendrá su carácter de estado judío, el hebreo será su primera lengua oficial y seguirá abierto a la inmigración judía de acuerdo con sus leyes.

h) Ambos estados ingresarán en las instituciones regionales.

Estamos ante una nítida visión de futuro. Tanto los sionistas devotos como los no sionistas pueden aceptarla sin reservas.

¿Cuál es el programa de la “derecha”? ¿Cómo ven el futuro sus ideólogos?

La verdad pura y dura es que la derecha no tiene ni visión de futuro, ni programa. Ni siquiera tiene un sueño. Solo sentimentalismos vagos.

Quizá ahí se encuentre su fuerza. El sentimentalismo ejerce un extraordinario poder en la vida de las naciones.

El sentimentalismo ejerce un extraordinario poder en la vida de las naciones

Lo que la derecha quiere es la perpetuación de la situación actual, es decir, la ocupación de Jerusalén Este y Cisjordania y la ocupación indirecta de la Franja de Gaza, impuesta por el bloqueo.

Por pura lógica, esta situación antinatural no puede continuar sin cambios eternamente. Más tarde o más temprano debe institucionalizarse. ¿Cómo?

Hay dos opciones, y solo dos. El estado de apartheid o el estado binacional.
Es tan evidente que ni el derechista más fanático podría negarlo. Es más, nadie intenta negarlo.

Ronda por ahí una vaga esperanza de que de alguna manera los árabes de Palestina hagan las maletas y se larguen. Eso no va a suceder. Las particulares circunstancias de 1948 no pueden volver a repetirse y no lo harán.

Quizá unos pocos palestinos adinerados se trasladen a Londres o a Río de Janeiro, pero su peso demográfico seguirá siendo insignificante. La mayoría se quedarán donde están y se multiplicarán.

De acuerdo con el último censo (julio de 2016), hoy en día viven entre el mar y el río, el Gran Israel soñado, 6.510.894 palestinos y 6.114.546 judíos. La tasa de natalidad palestina bajará en los próximos años, pero también lo hará la judía, excepto en el caso de los ortodoxos.

Si en alguna parte hay un ideólogo de derechas que tenga una respuesta, que hable

¿Cómo será la vida en el Israel del apartheid? Una cosa es segura: no atraerá a millones de judíos. La separación entre judíos israelíes y judíos estadounidenses y de otros países se ensanchará lenta pero inexorablemente.

Antes o después, la mayoría privada del derecho al voto crecerá, el mundo acabará por condenar y boicotear a Israel y el estado de apartheid se derrumbará. ¿Qué tendremos entonces?

Tendremos eso que tanto temen casi todos los israelíes: el estado binacional. Una persona un voto. Un país que no se parecerá a Israel. Un país del que antes o después muchos judíos israelíes se marcharán.

No estoy haciendo propaganda, solo estoy exponiendo hechos sencillos. Si en alguna parte hay un ideólogo de derechas que tenga una respuesta a este problema, que hable antes de que sea demasiado tarde.

No puedo resistir la tentación de acabar con un viejo chiste:

En la cubierta del Titanic, una anciana británica borracha con un vaso de whisky en la mano contempla cómo se aproxima el iceberg y dice: ¡Sí, he pedido hielo, pero no tanto!

 

© Uri Avnery  | Publicado en Gush Shalom | 30 Dic 2017 | Traducción del inglés: Jacinto Pariente.

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Acerca del autor

Uri Avnery
Periodista y ex diputado israelí. Nacido en 1923 en Alemania, emigró con su familia en 1933...

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