«En Europa se ha dado manos libres a los islamistas»

Yahia Belaskri

 

De las otras primaveras, ¿tiene alguna esperanza?

Hemos visto lo que ha ocurrido con Libia, y con Egipto, y con Siria, Iraq… Qué quiere que le diga. La única perspectiva interesante es Túnez, nos da esa posibilidad de que la democracia se pueda instaurar algún día en el mundo árabe. Marruecos es cierto que está un poco fuera de todo, pero la experiencia tunecina es muy importante y hay que ayudarles.

Bouteflika, ¿es real o un ser mitológico?

«Cuando tuvo lugar la arabización de la antigua Argelia yo ya me había ido»

¡Pues no lo sé! Si me lo pudiese decir usted, sería un alivio. Desde hace tiempo, en Argelia, el presidente de la república no dice nada. El poder está en otro lugar, aunque es compartido de vez en cuando con el presidente. No le puedo responder, no lo veo. Incluso creo que la pregunta no está ahí: la posibilidad de que los hombres y las mujeres de mi país puedan liberarse de este inmovilismo, esas cadenas, eso es lo que importa. Hay una energía increíble, a nivel de las artes, de la investigación científica… Pero todo está bloqueado por el poder.

Escribir en francés, ¿es una decisión meditada, o la cosa más natural?

Yo aprendí francés a mi más temprana infancia, por tanto no tengo elección. Cuando tuvo lugar la arabización de la antigua Argelia yo ya me había ido, siempre me he expresado en francés.

¿Existe un movimiento literario en árabe en Argelia?

Absolutamente. Existe una literatura en lengua árabe en Argelia muy importante, con muy buenos escritores. Y hay una literatura en amazigh más reciente, y también francófona.

¿Cómo se imagina la Argelia de dentro de diez o quince años?

Me encantaría que fuera abierta, fraternal. Lo deseo con todo mi corazón. Es un país mediterráneo que es cruce de muchos continentes, y que tiene todo para que pueda vivir bien con los demás. Está en el mundo y tiene que ocupar su lugar.

Camus, España en el corazón

 

“Escribir era un honor que me obligaba a llevar, tal como yo era y según mis fuerzas, con todos los que vivían la misma historia, la desgracia y la esperanza que compartíamos”. Con estas palabras de Albert Camus comenzó el escritor Yahia Belaskri su homenaje al Nobel franco-argelino en la Fundación Tres Culturas, en el marco de la Semana de Francia organizada en colaboración con el Institut Français.

Belaskri hizo un repaso por la elaboración del pensamiento de Camus, su temprana filiación comunista –y su no menos precoz desengaño– y muy especialmente su compromiso con España, a la que se hallaba unido por algo más que el origen menorquín de su madre. “Para Camus, España es una segunda patria mítica y carnal. Cuando en 1935 viaja por primera vez fuera de Argelia, ¿adónde va con su esposa Francine? A las islas Baleares”, dijo el conferenciante.

La presencia de España es también constante en sus escritos, desde la obra colectiva Rebelión de Asturias a la novela Amor de vivir, sin olvidar el montaje de El secreto de Ramón Sender cuando fundó el Teatro del Trabajo, o la ambientación en Cádiz de su obra Estado de sitio. “Desde la victoria de Franco en 1936, Camus nunca dejó de indignarse con el destino de la República, y aprovecha todas las oportunidades disponibles para expresarlo”, agregó Belaskri, citando artículos en periódicos como Alger Républicain, Soir Républicain o Combat, donde se referiría a los republicanos españoles como “hermanos”, “camaradas” o “amigos de Francia”, y frases tan contundentes como la de aquella conferencia de 1937: “La verdad está siendo asesinada en España”.

El conferenciante recordó que muchos republicanos huidos de las hordas franquistas se refugiaron en Orán –más de 8.000 según datos fiables–, y evocó la rabia que suscitó en Camus la adhesión de nuestro país a la Unesco en 1952, tachando el gesto de la institución internacional de “inaceptable ambigüedad”, y el enfado aún mayor que vino cuando se admitió a España en la ONU tres años después.

“Amigos españoles, somos en parte de la misma sangre y tengo hacia su patria, su literatura y su gente y su tradición, una deuda que no se apagará”, proclamó el Nobel. Precisamente a su regreso de Estocolmo, en 1958, se dirige así a los republicanos españoles: “¡Nunca os abandonaré y seguiré siendo fiel a vuestra causa!”, exclamó. “No soy uno de esos amantes de la libertad que quieren adornarla con cadenas redobladas, ni de aquellos servidores de la justicia que piensan que la justicia solo se conquista al dedicar varias generaciones a la injusticia. Vivo como puedo, en un país infeliz (…) Sin auténtica libertad y sin un cierto honor, no puedo vivir”.

Belaskri, que estuvo acompañado en el acto por la profesora Anne Aubry, aludió también a la oposición de Camus al terrorismo y el nazismo, plenamente vigente hoy, y a las palabras que le dedicó el polaco Czeslaw Milosz: “Tenía el coraje de decir cosas elementales”.

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

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