«Las fronteras son un invento para generar conflictos»

Nissrine Seffar

 

Aunque usted es una pintora abstracta, ¿cree que mostrar arte con cuerpos desnudos provocaría algún tipo de escándalo o incomodidad allí?

Me pasó algo hace un par de años, quise titular una de mis exposiciones Sensualidad y me dijeron que aquello no podía ser, porque recordaba a Sexualidad y no era conveniente. ¿Desnudos? Depende del lugar. Si la galería está en un barrio popular es muy difícil, vas a tener problemas, porque la gente no está formada, no hay una educación artística en Marruecos y lo tomarán como una agresión visual. En un barrio burgués no habrá problema, y es una lástima, porque para mí el arte debería ser universal.

Una vez me dijo que uno de los grandes problemas de su país es que los mayores no quieren dejar espacio a los jóvenes, ¿sigue siendo así?

Sí, las cosas empiezan a cambiar pero cuando yo estaba allí, en los primeros años 2000, exponer en una gran galería era casi imposible. Un galerista me dijo que mi trabajo le interesaba mucho, pero que él solo exponía a creadores consagrados y de más de 50 años. Por suerte, el panorama se va moviendo.

Afirma sentirse a caballo entre la cultura árabo-musulmana y la judeo-cristiana. ¿De qué forma le condiciona esta última?

«Crecí en Fez, donde los mejores amigos de mis abuelos eran judíos, había una bonita mezcla»

Yo crecí en Fez, donde los mejores amigos de mis abuelos eran judíos. Había una bonita mezcla de judíos y musulmanes marroquíes. Por ejemplo, el mejor relojero de la ciudad era judío, el restaurador lo mismo, todo el mundo acudía a ellos y crecimos todos juntos. De hecho, en mi familia había muchos judíos convertidos al islam, y siempre conservaron sus tradiciones judías. Yo en cambio me visto como una europea, vivo a la occidental, no llevo pañuelo… pero vivo todas las bellas mezclas que hay en mí.

En efecto, usted tiene una imagen muy diferente del estereotipo de mujer inmigrante marroquí en Francia. ¿Cree que hay un estereotipo que no siempre se corresponde con la población, que se vende como tradicional una imagen importada de muy lejos?

«En mi familia ni mi madre, ni mis tías ni mis abuelas llevaban el velo»

No todas somos como se nos pinta, claro, es un estereotipo. Hoy las mujeres marroquíes están más abiertas de espíritu de lo que se suele reflejar, no llevan obligatoriamente el velo, de hecho en mi familia ni mi madre, ni mis tías ni mis abuelas llevaban el velo. Tal vez por eso cuando llegué a Europa no sentí un cambio radical, porque esta libertad que hay aquí ya la tenía en Marruecos. Por otro lado, considero que cuando vas a vivir a otro país no está de más conocer las costumbres del lugar, para facilitar la convivencia. Creo que quien vaya a Francia debe entender lo que es Francia, abandonar sus marcas culturales y religiosas o al menos no imponerlas. Hay que hacer ese esfuerzo, ya que has decidido vivir en ese país.

¿Para usted ha supuesto un esfuerzo?

No, no, como decía vengo de una familia muy tolerante y abierta. Francia no me produce ninguna extrañeza, mi padre es guía nacional turístico, habla seis idiomas y yo crecí rodeada de extranjeros.

¿Participa en polémicas como la del velo o la del burkini, o le parecen ajenas?

«Considero el burkini un menosprecio a la mujer, un modo de impedirle que se desarrolle socialmente»

Prefiero no posicionarme demasiado, pero no puedo ocultar que estoy completamente en contra del burkini. Lo considero un menosprecio a la mujer, un modo de encerrarla y de impedirle que se desarrolle socialmente. Para una mujer que lleva un hiyab o un burka es imposible integrarse, o encontrar trabajo. Es una forma de machismo que para colmo no aparece en ningún libro sagrado, no es una tradición marroquí, ni tunecina ni argelina. No sé si en Arabia Sudi, como se dice, es imprescindible protegerse del sol y la arena con prendas que te cubran, pero para nosotras no hay ninguna necesidad de esconderse detrás de un tejido. Por el contrario, hay que mostrarse orgullosamente, si eres creyente aún más, muestra el aspecto que dios te ha dado. Para mí es una vuelta atrás…

… quizá a un tiempo que no existió nunca.

Sí, es una gran represión de la mujer en todo el mundo árabe. Es una lástima.

¿Habría seguido siendo artista si no hubiera marchado a Francia?

Sí, sin duda. Un artista nace, y yo lo soy desde muy pequeña. No lo elegí yo, fue al revés, el arte me eligió a mí. Cuando trabajaba en mi taller de Casablanca siempre necesitaba pintar hasta las tres de la mañana, 14 horas todos los días. Aunque haya expuesto en Alemania, en las islas Reunión, en Hungría, Bulgaria, Ucrania… Siempre regreso a mi país. Francia ha hecho sin duda avanzar mi carrera, acelerarla. Me han apoyado mucho, han puesto a mi disposición dos talleres para trabajar, he expuesto sin ir más lejos en Tres Culturas gracias al Institut Français. Me han abierto en seis años puertas para las que en Marruecos habría necesitado tal vez quince. En Francia, cuando ven un artista con talento, apoyan a la juventud.

·

 

¿Te ha gustado esta entrevista?

Puedes ayudarnos a seguir trabajando

Donación única Quiero ser socia



manos

Página anterior 1 2

 
 

Etiquetas

,

Artículos relacionados

Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

Nissrine Seffar
 
 

0 Comentarios

Sé el primero en dejar un comentario.

 
 

Deja un comentario