«Llaman dialogar a hablar hasta que les des la razón»

Fernando Savater

 

Fernando Savater (2010) | © Javier Díaz

Madrid | Noviembre 2017

Aunque confiesa que desde que enviudó ha caído en un desánimo cercano a la depresión, Fernando Savater (San Sebastián, 1947) ha vuelto a las fatigosas giras promocionales para dar a conocer su último libro, Contra el separatismo (Ariel), definido por él mismo como un “panfleto” de urgencia como respuesta a la fiebre independentista que ha sacudido a la sociedad catalana en los últimos tiempos.

El introductor de Cioran en el mundo hispánico, autor de títulos tan celebrados como Ética para Amador, El jardín de las dudas o la novela La hermandad de la Buena Suerte, que le valió el premio Planeta, arremete contra los nacionalismos segregacionistas y fustiga el papel de la izquierda en esta crisis. Después de ser amenazado durante años por ETA, fue uno de los fundadores del partido UPyD, con el que llegó a ser cabeza de lista al Senado por Madrid en las Elecciones Generales de 2015. La entrevista se produjo en un restaurante vasco de la capital.

Subraya usted que su panfleto es contra el separatismo, y no contra el nacionalismo. Pero, ¿hay nacionalismo bueno?

«Con el separatismo se produce una agresión al corazón mismo de la ciudadanía democrática»

No es que sea bueno, pero hasta cierto punto es inevitable. Hay un punto de nacionalismo, de apego a lo nuestro, de narcisismo ingenuo, que tiene muchos lados, que puede ser asumible o que va creciendo hasta causar la II Guerra Mundial en el pasado. Probablemente, en una medida más o menos intensa, vamos a tener que convivir con él. Con el separatismo no, porque con el pretexto del nacionalismo se produce una agresión directa al corazón mismo de la ciudadanía democrática, que se basa en que los ciudadanos sean libres e iguales más allá del territorio, sexo, color de piel, etc. Sería escandaloso que se dijera que en unas elecciones van a votar los protestantes separados de los católicos, pero se admite que los catalanes, que son una categoría bastante más imprecisa, pueden votar por separado de los murcianos o de los gallegos. No son categorías políticas, no hay catalanes o vascos en el sentido político del término. Lo que hay es ciudadanos libres e iguales, y como españoles viven donde les da la gana.

¿No tiene algo el nacionalismo de complejo de superioridad, ese ‘mi tribu es mejor que la tuya’?

«El nacionalismo crea una especie de personaje-robot diseñado a partir de su odio a España»

Bueno, eso es verdad pero también todos creemos que nuestro equipo de fútbol, aunque esté en cuarta regional y vaya el último es el bueno y el que tiene más gracia, pero los árbitros no le quieren. Yo he ido de toda la vida con la trainera donostiarra, que es la peor [risas], pero eso son cosas como enseñar uno la foto de la mujer y los niños, o defender que las croquetas que hacía mi madre eran sublimes. Vivimos en esas ingenuidades, pero no excluye lo de los demás, al contrario, entra un poco en el juego habitual. El problema es que el nacionalismo crea una especie de personaje-robot diseñado a partir de su odio a España y al resto de los españoles. El catalán que se pasea estos días por las calles llorando de emoción es un invento artificial de la manipulación de la educación, de los medios, a través de muchos años, que han acabado cristalizando en ese personaje, que es un enemigo de la democracia, aunque crea defenderla. Y todo se ha facilitado porque no ha habido una educación para la ciudadanía…

En su libro fustiga a la izquierda, sobre todo la que llama “demagógica” o “populista”. ¿Cabe reprocharle al menos una sospechosa ambigüedad?

Hombre, claro, es que hay un tipo de izquierda que está apoyando al separatismo no porque tenga una ideología separatista en sí mismo, sino porque ve en ello una oportunidad para debilitar y derrumbar las instituciones, y de romper la adhesión ciudadana a esas instituciones, y todo eso le viene bien para conseguir el poder. En el fondo Pablo Iglesias no va a llegar nunca al poder llevado por unas elecciones, pero si el poder se cuartea y se derrumba, ahí hay una oportunidad de acceder al gobierno. Y hay una segunda izquierda que piensa que defender España es de derechas. En España ser de izquierdas es optativo, pero no parecer de derechas es obligatorio; incluso para los de derechas, aunque lo sean más que el palo de la bandera.

¿Exime de responsabilidad a Rajoy en todo lo que ha pasado? Hay quien cree que ha sido un fabricante de independentistas a gran escala…

¡Como si no hubiesen existido independentistas antes!

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

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